Roxette sin Marie: el negocio de Per Gessle para seguir facturando con otra vocalista
Cuando Marie Fredriksson falleció en 2019, muchos dieron por muerto a Roxette. Pero Per Gessle, socio y compositor, no estaba dispuesto a cerrar la caja registradora. Su decisión: sustituir a la vocalista original por Lena Philipsson, una cantante sueca de 55 años que ya había participado en Eurovisión. La polémica está servida, pero desde el punto de vista económico, la jugada tiene lógica empresarial.
Quién controla realmente el negocio de Roxette
Per Gessle es el autor de todas las canciones de éxito del grupo y propietario del nombre y del catálogo. Según datos del debate, su fortuna asciende a unos 190 millones de euros, incluida una colección de Ferraris. «Per Gessle es básicamente Roxette», se argumenta en el análisis. Marie Fredriksson ponía la voz, pero el control creativo y los derechos siempre estuvieron en manos de Gessle. De hecho, de los 19 números uno que tuvo el grupo, la mitad los cantaba él.
El cambio de vocalista como estrategia de marca
Sustituir a una cantante fallecida por otra puede sonar a herejía para los fans, pero en la industria musical es una práctica habitual cuando el nombre del grupo vale millones. Gessle ya había probado antes con otra vocalista, Agnes, pero finalmente se decantó por Philipsson, que ya tenía experiencia eurovisiva. «El tío entiende que la música es su negocio y le saca el máximo partido», se sostiene. Las giras mundiales de Roxette se han convertido en un producto de nostalgia que sigue vendiendo entradas, y la nueva vocalista es una empleada contratada, no una socia.
¿Es una estafa o marketing inteligente?
Las opiniones se dividen. Hay quien lo ve como un engaño: «faltando el 50% del grupo, se contrata a otra vocalista y la gente traga». Otros lo defienden con el argumento de que Gessle es dueño del nombre y del 90% del trabajo creativo. «Cada uno se gasta su dinero como quiere», concluyen los pragmáticos. Lo cierto es que, mientras las entradas se sigan vendiendo, el modelo funciona. La pregunta es cuánto tiempo aguantará la nostalgia sin Marie.
El dato que descoloca
A pesar de la polémica, Gessle sigue siendo un artista en activo con proyectos en solitario y su otro grupo. No necesita a Roxette para vivir, pero sí para rentabilizar un catálogo que sigue generando ingresos. Lo que para los puristas es una estafa, para el empresario es simple gestión de activos.