Sánchez cierra el curso político intacto: el calendario judicial juega a su favor
El 24 de junio de 2026 pasará a los anales como el día en que Pedro Sánchez demostró que la combinación de mayorías parlamentarias y un calendario judicial favorable es, por ahora, invencible. La sesión del Congreso confirmó que los socios de coalición, pese a los tirones, no están dispuestos a facilitar una moción de censura. Mientras, la oposición ve cómo sus principales bazas judiciales —los casos Ábalos, Koldo, Aldama, Zapatero— se han diluido sin provocar una ruptura en el bloque gubernamental.
La tregua del verano y los próximos movimientos
Julio y agosto son meses inhábiles en la agenda política y judicial. Es difícil que surjan nuevas revelaciones con capacidad de desestabilizar al Ejecutivo. Sin embargo, el calendario judicial ya tiene citas señaladas: el 10 de julio, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, declarará como testigo ante el juez Santiago Pedraz en el caso Leire Díez; el 14 de julio, Leticia de la Hoz, abogada de Koldo García, lo hará como investigada; y el 21 de julio, Julio Martínez, pieza clave en el caso Plus Ultra, comparecerá ante el juez Calama. La oposición confía en que estas comparecencias reactiven la presión, pero el ritmo judicial es lento.
El coste económico de la pugna política
Mientras la política se enreda, la economía sigue su curso. La inestabilidad no ayuda a la inversión ni al consumo, y la percepción de corrupción sistémica pasa factura. Sin embargo, los mercados valoran la continuidad gubernamental: una caída del Gobierno habría disparado la incertidumbre. La pregunta que queda en el aire es si la resaca judicial del verano permitirá al Ejecutivo centrarse en reformas económicas o si los frentes abiertos acabarán erosionando la legislatura.