El vídeo que atribuye el agua de España a Nestlé y Heineken, a examen
El agua de España la gestionan ya las multinacionales. Así lo asegura el vídeo que circula atribuido a Pilar Esquinas, presentada como abogada especialista en
Derecho de Agua: tras el derribo de las presas, grupos de
inversión como
Nestlé, Danone, Bezoya y Heineken se quedarían con la gestión del agua en gran parte del país. El mensaje que lo acompaña pide compartirlo para que «todos sepan por qué nos secan España». La afirmación es tajante. La comprobación, bastante menos.
Qué sostiene exactamente el vídeo sobre las presas
El planteamiento encadena dos hechos: la demolición de barreras fluviales y la entrada de capital privado en la explotación del recurso. De ahí a concluir que vaciar una presa equivale a entregar el grifo hay un trecho, y el propio material lo deja a la vista: se mezclan pantanos, manantiales y concesiones como si fueran lo mismo. La pieza se difunde con tono de revelación y ha encontrado eco inmediato entre quienes llevan años señalando que la vivienda acabó en manos de fondos de inversión. «Ahora a por el agua», resume esa lectura.
En el otro extremo, la incredulidad fue la primera reacción: cuesta creer que un Estado ceda un recurso básico a compañías extranjeras. Y hay una tercera vía, la de quien recuerda que las empresas citadas no son precisamente ajenas a las políticas públicas de los últimos años.
Azudes sin compuertas: la parte que el vídeo se salta
Lo demolido hasta ahora son, en su mayoría,
pequeños azudes que no regulan el caudal: no tienen compuertas y el agua que entra es la misma que sale. También alguna presa fuera de explotación por estar colmatada. Es decir, barreras no gestionables. Y si no gestionan nada, quitarlas no cambia la gestión del agua de una cuenca. Ese es el argumento técnico que más daño hace al relato del vídeo.
No todo es matizable. Ese mismo análisis concede que eliminar esas estructuras es un error en muchos casos: se destruyen ecosistemas ya consolidados para dejar correr un agua que, en cauces intermitentes, no siempre existe. El efecto sobre el abastecimiento, en cambio, se mide en términos modestos: un incremento de alrededor de
un metro de agua aguas abajo, que solo obligaría a readaptar pozos de ribera conectados a potabilizadoras.
¿Gestiona Nestlé el pantano de Cíjara?
No, según la objeción más concreta que se ha puesto al vídeo. La compañía explota
dos manantiales cercanos, no el pantano. Confundir un pantano con un manantial cuando se habla con autoridad de derecho del agua es una grieta difícil de tapar. Que existan declaraciones antiguas de un responsable de la multinacional sobre el acceso al recurso, recordadas como precedente, no convierte la anécdota en gestión de infraestructuras.
Y mientras se discute eso, hay un incumplimiento que sí está documentado: España no cumple la
Directiva Europea del Agua en depuración de aguas residuales y arrastra multas diarias, según la información de prensa citada al respecto, que sitúa en
2025 el horizonte mínimo para seguir pagando. Menos vistoso que una multinacional. Bastante más caro.
Agua como bien común y el invento que se quedó en el cajón
Junto al vídeo se rescata la figura de
Alberto Vázquez Figueroa, escritor, periodista e inventor canario, que defiende el agua como bien común frente a su explotación comercial y sostiene que existe un sistema sostenible para depurar agua destinada al consumo humano. La etiqueta con la que circula,
invento censurado, la pone el material que lo difunde, no una verificación independiente, y ese tipo de apelaciones sirve a los críticos para desacreditar el conjunto.
¿Privatización, socialismo o reparto de concesiones?
Aquí el desacuerdo es de manual. Una corriente sostiene que esto es privatización pura y que el libre mercado aplicado al agua acaba, como en la vivienda, dejando el recurso en manos de quien puede pagarlo. Otra responde que no se ha privatizado nada: un río sería privado si alguien pudiera comprarlo en un mercado y expulsar a quien lo pise; lo que hay es una administración que se apropia del recurso y reparte concesiones, a veces a grupos con presupuestos mayores que los de muchos Estados y a veces al negocio del amigo de turno. Se llega incluso a pedir nacionalizar, con la ironía de que en España
todo es privatizable y todo es vendible, gobierne quien gobierne.
De fondo queda una predicción liberal que ahora toca comprobar: si los activos privados se cuidan mejor porque a su dueño le interesa mantenerlos, los próximos años dirán cuántas presas se levantan y cuántos embalses se conservan. La ventana para verlo está abierta.
Qué se puede verificar y qué no
Conviene separar capas. Que se hayan retirado barreras fluviales en ríos españoles y que su objetivo declarado, en teoría, sea dejar fluir el agua y los peces es lo que sostienen quienes replican al vídeo. Que de ahí se derive la entrega de la gestión del agua a un puñado de grupos inversores es una inferencia que el vídeo no acompaña de documentos. Y en medio del ruido se cuelan marcos conspirativos sobre organismos internacionales que no aportan un solo dato.
Previsión con reservas: si el patrón se mantiene, la próxima noticia relevante no será el derribo de un azud, sino la renovación de una concesión que casi nadie lee. Puede que para entonces llegue la fiscalización. O puede que llegue antes la sequía.