Nidec Arisa: de construir la mayor prensa del mundo a un ERE masivo
Era líder mundial en prensas para automoción. Fabricó la servoprensa más grande del planeta para Volkswagen, compitiendo con gigantes alemanes y austriacos. Diez años después, la misma empresa anuncia un ERE que deja a toda la plantilla en la calle. El caso de Nidec Arisa condensa la destrucción industrial de Occidente.
El ascenso y la caída de un gigante industrial
En 2021, Nidec Arisa, empresa hispano-japonesa, creó para Gestamp la mayor servoprensa del mundo, un hito que la colocaba como referencia global en bienes de equipo para automoción. Había traído producción desde Canadá, invertido en ampliaciones y generado cientos de empleos cualificados. Sin embargo, en junio de 2026, la compañía anunció un ERE/ERTE que afectó a todos los trabajadores. El know-how adquirido durante décadas se evaporó de la noche a la mañana.
El factor chino: precios imposibles de igualar
Quienes conocen el sector no se sorprenden. Los precios chinos en bienes de equipo son hasta seis veces más bajos que los europeos, con una calidad que ya iguala o supera a la occidental. La eficiencia del trabajador chino, sumada a unas sinergias industriales que Europa ha perdido, hacen que competir sea una quimera. Mientras la burocracia europea encarece cada paso, China fabrica más rápido y barato.
Hiperregulación: el lastre que ahoga la idea antes del prototipo
Otro factor señalado es la maraña normativa. No se puede fabricar, inventar ni probar nada sin un permiso. Hace un siglo, un invento revolucionario nacía en un taller de bicicletas. Hoy, la idea muere antes de esbozar el prototipo. Hay más empleados dedicados a crear y certificar normas que a producir. El resultado: un entorno hostil para la industria, que acaba yéndose a donde las reglas no asfixian.
La paradoja es cruel: España presume de tener empresas líderes mundiales, pero no las retiene. El caso Nidec Arisa es solo un síntoma de una hemorragia silenciosa que, si no se remedia, dejará al país sin capacidad industrial propia. Dentro de diez años, nadie sabrá construir esas prensas. Y entonces, ¿de qué servirá el relato?
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