Torbe anuncia que abandona España: ¿persecución real o cortina de humo?
El empresario del porno Ignacio 'Torbe' Allende ha comunicado en un vídeo que se va de España porque se siente perseguido, señalado y boicoteado. El anuncio, difundido hace apenas unas horas, ha reabierto el debate sobre su figura: para unos, un visionario outsider del cine adulto; para otros, un delincuente con un historial judicial turbio. Pero, ¿cuánto hay de cierto en su decisión?
Un currículum judicial que pesa
Torbe acumula dos condenas por asuntos relacionados con menores de edad, según fuentes judiciales: una por estafar a través de un programa de televisión llamado 'La Hora de Oro' en Canal 7, donde se prometían premios de hasta 10.000 euros que nunca se entregaban, y otra por hechos no especificados pero vinculados a menores. Él alega que fue engañado, pero los antecedentes no ayudan a su versión de víctima de un sistema que le persigue.
El propio Torbe admitió en una entrevista que gran parte del dinero que ganó en sus años dorados se lo estafaron tanto personas del entorno como sus propios gestores. Una confesión que algunos interpretan como un intento de justificar su declive económico.
¿Se va realmente o es otro farol?
La mayor parte de los que han comentado su vídeo coinciden en que el anuncio carece de concreción: ni fecha de salida ni destino. La experiencia muestra que el 99% de quienes proclaman que se van sin dar detalles no lo hacen. Además, la industria del porno online no requiere presencia física; los servidores están fuera de España. El argumento de la persecución judicial se desinfla cuando se recuerda que la mayoría de las webs adultas operan desde países con legislaciones laxa o inexistente.
Algunas voces apuntan que su verdadero problema no es la justicia, sino la pérdida de tirón comercial. Su estilo, basado en escenas amateur de bajo presupuesto con actrices a menudo vulnerables, habría dejado de interesar al público. La competencia en el porno mainstream es brutal, y Torbe, con su sobrepeso y su aspecto descuidado, ya no encaja.
El negocio detrás del mito
Torbe construyó su fortuna produciendo pornografía de guerrilla, evitando los circuitos tradicionales. Contrataba a mujeres que encontraba por la calle o que se ofrecían voluntarias, y rodaba con ellas escenas explícitas de poco valor artístico pero gran impacto viral. Llegó a ganar cifras millonarias, pero según sus propias palabras, perdió casi todo por una combinación de mala gestión y mala fe de terceros.
Hoy, a sus más de 50 años y con problemas de salud evidentes, pretende reiniciar su carrera en otro país. Los destinos favoritos que se barajan son Sudamérica (Perú, Colombia) o el sudeste asiático (Filipinas), donde el coste de producción es mínimo y la regulación, casi inexistente. Sin embargo, su perfil físico y su historial pueden ser un lastre incluso en esos mercados.
En el fondo, el anuncio de Torbe es un episodio más en la larga lista de personajes que dicen adiós a España para evitar rendir cuentas. Pero aquí, como en el porno, lo que importa es el final: y el suyo, probablemente, será menos épico de lo que imagina.