La ayuda a Ucrania que el Sur reclama para sí
España envía armamento a un frente que no siente como propio mientras su frontera sur vive en tensión permanente. La tesis de redirigir al sur todo lo que va a Ucrania ha pasado de testimonial a corriente con peso. Los defensores sostienen que la amenaza real está en Jovenlandia y en la presión migratoria, y que el conflicto con Rusia es una partida de las élites atlánticas en la que España arriesga sin beneficio.
El sur como prioridad estratégica olvidada
La argumentación parte de un dato incómodo: mientras se envían dotaciones al este, la frontera sur registra episodios de presión que exigen medios. Se menciona la entrada de 80.000 personas en un corto periodo como símbolo de esa presión. Frente a ello, el gobierno no ofrece una respuesta disuasoria. La comparación con el asalto a Perejil y la secuencia posterior (el 11M) se utiliza para advertir de que las respuestas militares puntuales tienen consecuencias no deseadas.
El frente oriental visto desde el escepticismo
En el lado contrario, se insiste en que Rusia es una amenaza existencial para Occidente y que recortar el envío de armas debilitaría el frente común. Pero también emerge una tercera vía, escéptica con los motivos de la OTAN: Ucrania sería un vertedero de millones con un desenlace previsible, y la verdadera batalla geopolítica se juega en la ampliación de la Alianza hacia las puertas de Rusia.
Queda una pregunta abierta: si el armamento es limitado, ¿qué frente define la próxima década de la defensa española?