El negocio del dolor: el caso Noelia y la rentabilidad del drama nacional
Del pozo al hospital: el mismo patrón mediático
El 26 de marzo de 2026, a las 18:00, Noelia, una joven de 25 años, será eutanasiada tras años de sufrimiento que incluyeron abusos, una abusa en grupo y una parálisis. La cobertura mediática ha sido comparada por muchos con el rescate del niño Julen en 2019: ambos casos generaron una conmoción nacional, pero mientras Julen movilizó a operarios durante días, Noelia ha movilizado a tertulianos y tuiteros. La pregunta económica que subyace es: ¿cuánto cuesta mantener a un país en vilo? Entre pérdida de productividad, audiencias récord y la maquinaria del drama, el espectáculo tiene precio.
Numerología y números rojos
En el debate se han señalado coincidencias numéricas: la fecha capicúa 26/3/26, las 3336 horas hasta el eclipse del 12 de agosto de 2026, o los 139 días que faltan para ese evento. Para algunos, no son casualidades sino rituales; para otros, simples distractores. Lo cierto es que cada noticia de este tipo desplaza a otras de calado económico —como la inflación o el paro— de la agenda informativa. El coste de oportunidad del drama es real.
Olvido programado
Como ocurrió con el perro del ébola o con el propio Julen, la memoria colectiva es corta. Ya hay quien pronostica que, pasada la Semana Santa, nadie se acordará de Noelia. Y mientras, las feministas, según los críticos, brillan por su ausencia. La pregunta que queda en el aire: ¿y después de las 18:00, qué? El negocio del dolor necesitará una nueva víctima pronto.
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