Yo , quizas por mi osadia lo tengo bastante claro
Oro fisico en bullion aproximadamente un 18% en la caja fuerte del banco, cuando lo compre lo adquiri a 2000
Yo en su lugar no estaria muy tranquilo con la caja fuerte del banco:
Largo Caballero y Juan Zain; dos grandes ladrones... del dinero público y del privado
Por otra parte, así se entiende el interés del Gobierno, mediante la ley de Memoria Democrática, en que no se conozca lo que sucedió durante la Guerra Civil. En artículos anteriores hemos contado algunos de los crímenes cometidos por socialistas. Incluso uno de ellos perpetrado en la misma Casa del Pueblo, como así se llamaban las sedes del PSOE, como fue el caso de las tres enfermeras de Puebla de Somiedo, a las que antes de asesinarlas por la mañana las expusieron durante toda la noche anterior en la Casa del Pueblo
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. Pero hoy no comentaremos asesinatos, porque vamos a dar algunos apuntes del asalto a los fondos del Estado y a las propiedades particulares, que desmienten lo de la honradez centenaria del PSOE.
A principios de septiembre de 1936, el socialista
Largo Caballero (1869-1946) relevó en la jefatura del Gobierno a
José Giral Pereira (1879-1962).
El Lenin español nombró a otro socialista,
Juan Zain (1892-1956), ministro de Hacienda. La primera decisión que tomó Zain fue la de
sacar el oro del Banco de España, para colocarlo “en un lugar seguro”, según justificó. Y, por hacerle corta la lectura a la señora Remigia para que no se le pase el arroz, diré que Zain trasladó diez mil cajas de madera con el oro del Banco de España a la estación de Mediodía y de ahí a Cartagena, de las que según
Orlov (1895-1973), el enlace de
Stalin (1878-1953) con el Gobierno español, 7.900 cajas fueron enviadas a Rusia. El resto acabaron en Francia. Cada caja pesaba unos 75 kilos. Así es que Zain no colocó el oro del Banco de España en “un lugar seguro”, sino en dos.
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Traslado del oro del Banco de España en cajas de madera. Cada caja pesaba unos 75 kilos.
Tras el oro también salió la plata del patrimonio nacional. Y con la excusa de que en las cajas de seguridad que los particulares tenían en los bancos se guardaban armas y documentos que podían perjudicar al Gobierno, se reventaron miles de cajas de los bancos de la zona controlada por los rojos, donde se guardaban joyas y dinero. Y ¡Oh sorpresa!, no encontraron en ninguna de las que forzaron ni un minúsculo tirachinas. Pero todo lo que de valor había dentro de ellas, se lo llevaron.
El valor de lo que pudieron robar en las cajas de seguridad es imposible de calcular, porque ni siquiera son reales las cantidades o los efectos declarados por los titulares que alquilaron dichas cajas de seguridad, que siempre se hacían a la baja, con el objeto de pagar por el alquiler el menor precio posible. Todo esto añadido a las incautaciones y robos perpetrados en domicilios particulares sumaba una riqueza incalculable, tan fuera de control que
Manuel Azaña, en sus
Memorias políticas y de guerra, en la página 369 del tomo II escribió lo siguiente:
“El abandono de Madrid [el 6 de noviembre de 1936 el Gobierno se trasladó a Valencia y dejó Madrid a cargo de la Junta Delegada de Defensa, presidida por el general Miaja] fue tan precipitado que al posesionarse de cierto ministerio, un miembro de la Junta halló una caja llena de diamantes, producto de registros, incautaciones y secuestros. Nadie la custodiaba. No había ni inventario ni cuenta alguna. ‘Hubiera podido cogerse los diamantes a puñados’ dice Miaja’. En otra habitación gran número de objetos de oro y plata, en igual situación”.
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