El Vaticano pone sus finanzas en manos de un exCEO de los Rothschild
¿Puede un Papa que predica pobreza y crítica al capitalismo delegar la gestión de su patrimonio en un banquero de la familia Rothschild? La noticia, publicada por Infovaticana el 27 de marzo de 2026, revela que la Santa Sede ha nombrado a un antiguo ejecutivo del grupo Rothschild como responsable de la gestión financiera del Vaticano. La reacción en los círculos económicos y eclesiales no se ha hecho esperar.
Un nombramiento que levanta ampollas
El Consejo de Economía del Vaticano ha confirmado el nombramiento de un exCEO del grupo Rothschild para dirigir el 'Fondo para el Futuro', un vehículo de inversión que gestiona unos 1.200 millones de euros en activos, según datos del propio prefecto de la Secretaría de Economía. La decisión choca frontalmente con el discurso antimaterialista del actual pontífice, que ha denunciado en repetidas ocasiones la 'dictadura del capital' y la desigualdad global.
La familia Rothschild, símbolo histórico del poder financiero, ha sido tradicionalmente relacionada con teorías conspirativas que la sitúan controlando la economía mundial. La rama suiza de la familia, de la que procede el nuevo responsable, es conocida por su bajo perfil pero enorme influencia en banca privada.
El patrimonio vaticano: ¿cuánto vale realmente?
Según las estimaciones más fiables recogidas en el debate, el patrimonio neto de la Santa Sede rondaría entre 8.000 y 13.000 millones de euros, de los cuales el 80% son activos inmobiliarios en Roma. Los activos líquidos (IOR, fondos, bonos) se sitúan entre 2.500 y 4.000 millones. Los ingresos anuales consolidados apenas alcanzan los 280-350 millones de euros, una cifra modesta para una institución global.
La pregunta que planea es si un fondo como el 'Fondo para el Futuro', con 1.200 millones, puede gestionarse con la independencia que exige una institución religiosa o si, por el contrario, se convierte en una puerta giratoria entre el poder eclesiástico y el capital financiero global.
La conexión Rothschild: ¿simple coincidencia?
El debate ha sacado a relucir vínculos históricos entre la banca Rothschild y el Vaticano. En 1969, los Rothschild aportaron 6 millones de dólares para la creación del fondo de George Soros, según una cita textual que ha circulado. Algunos participantes apuntan que el nombramiento no es más que la continuidad de una vieja alianza entre el trono y el altar financiero.
Por otro lado, hay quien defiende que se trata de una decisión técnica: el Vaticano necesita liquidez para sus proyectos asistenciales y solo un gestor de primer nivel puede rentabilizar el patrimonio inmobiliario en un contexto de bajos rendimientos. El problema es que el perfil del gestor no encaja con la imagen de austeridad que transmite la Iglesia.
Con estos antecedentes, la credibilidad del Papa en materia económica queda en entredicho. No es la primera vez que un discurso profético choca con la realidad de las finanzas vaticanas, pero delegar en un Rothschild marca un nuevo umbral. La pregunta del millón: ¿dónde queda la ejemplaridad?
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