MERE: la cadena rusa que vendía pasta a 0,69 euros el kilo
En plena escalada de precios, una cadena de supermercados de origen ruso prometía cortar el 50% del ticket. Se llamaba MERE y su propuesta era tan radical como efímera: productos a precios de derribo, sin florituras, con un modelo que recordaba a los primeros Lidl en España. Pero su andadura en el país ha sido un constante ir y venir de aperturas y cierres.
Pasta a 0,69 euros y ternera barata: la oferta de MERE
MERE llegó a España con un discurso directo: todo al 50% respecto a la competencia. Macarrones y espaguetis a 0,69 euros el kilo, carne de ternera a precios muy ajustados, y productos de importación de países como Letonia o Ucrania. Los primeros en probarlo fueron en Castilla y León, donde abrieron tiendas en Valladolid, León y Salamanca. También intentaron en la Comunidad Valenciana, pero la tienda de Aldaia duró apenas seis meses.
Las comparaciones con Lidl fueron inevitables. Los clientes recordaban cuando la cadena alemana llegó con sus palets y paquetes de kilo, considerada entonces de pobres. Con MERE pasaba algo similar: entornos austeres, sin estanterías sofisticadas, donde el precio mandaba sobre la experiencia de compra.
Aperturas y cierres: la cronología de MERE en España
La cadena fue expandiéndose lentamente: abrió en Lugo, León, Valladolid y Salamanca. Pero los cierres comenzaron pronto. La tienda de Lugo fue la primera en caer. Luego le siguieron otras. En Valencia resistió poco. La de Salamanca cerró temporalmente, reabrió y finalmente echó el cierre definitivo en junio de un año reciente. Valladolid aguantó algo más, pero también acabó cerrando.
Un dato curioso: muchos de estos establecimientos se ubicaban en polígonos industriales, lejos del centro urbano. Los motivos, según algunos análisis, eran evitar la competencia directa con Mercadona y buscar clientes dispuestos a desplazarse en coche.
Calidad-precio: el punto fuerte y el talón de Aquiles
Quienes probaron MERE destacaban la imbatible relación calidad-precio, sobre todo en carnes y productos frescos. Los paquetes de kilo y los envases grandes eran la norma. Pero también hubo críticas: una compra de 82 euros para llenar la cesta con lo básico no parecía tan barato, y la sección de frescos dejaba que desear, con un aspecto “soviético” según algunos.
La presencia de productos ucranianos y letones llamaba la atención, reflejando la red de suministro de la matriz rusa. Sin embargo, la cadena no logró consolidarse ni en las grandes ciudades ni en las pequeñas.
El futuro incierto de los supermercados low-cost
El cierre de MERE en España no es un caso aislado. Otras cadenas de descuento duro, como el desaparecido Plus Superdescuento, tuvieron trayectorias similares. El mercado español, dominado por Mercadona, Lidl y Aldi, deja poco espacio para nuevos actores que no se adapten a los gustos locales. MERE intentó ser el templo del ahorro, pero los clientes pidieron más: mejor iluminación, marcas conocidas, y cercanía.
Al cierre de la discusión, solo quedaba alguna tienda en Valladolid, pero su futuro era incierto. La pregunta sigue en el aire: ¿hay sitio en España para un supermercado ultrabarato de estilo soviético? Los datos sugieren que no.