Tesla acelera hacia el coche desechable: adiós a la pintura y a la reparación
Que un coche se fabrique en menos de cinco minutos suena a ciencia ficción, pero Tesla lo tiene entre ceja y ceja. La próxima gigapres 50000, encargada a proveedores italianos, será capaz de producir cinco piezas a la vez, lo que equivale a un coche completo por ciclo. A esto se suma la eliminación de la línea de pintura, una de las fases más caras y lentas: la estructura saldría ya pintada de la máquina de estampado. El mensaje es claro: fabricar rápido, barato y en volumen.
La gran pregunta es si esto convertirá al automóvil en un bien de usar y tirar. Mientras unos sostienen que el precio no bajará de los 30.000 euros –y por tanto seguirá mereciendo repararse–, otros apuntan a que los eléctricos chinos ya se venden por 10.000 euros en origen, empujando a la UE a poner aranceles. La analogía con la moda rápida no es casual: así como los trajes a medida pasaron a ser ropa desechable, los coches podrían seguir el mismo camino.
El factor batería añade otra vuelta de tuerca. Si los ciclos pasan de los 2.000 actuales (un millón de kilómetros) a 10.000, las baterías se volverían eternas. Entonces, ¿por qué cambiarías de coche? Por el mismo motivo que cambias de móvil: porque te cansas del diseño o el color. Tesla ha tomado nota y apuesta por una producción ultrarrápida que abarate tanto el vehículo que apenas tenga sentido arreglarlo.
El debate sobre si esto es un avance o una regresión está servido. Lo que está claro es que la industria del automóvil se encamina a un modelo que prioriza la fabricación masiva sobre la durabilidad, y que la próxima década veremos coches más baratos, pero quizá también más efímeros.