Alcàsser, viernes 13: las fechas que el caso comparte con 'Tesis'
El triple crimen de Alcàsser sigue sin resolverse. Esa es la única parte en la que coinciden casi todas las lecturas del caso. El 13 de noviembre de 1992, un viernes, desaparecían Miriam, Toñi y Desirée camino de Picassent. Sus cuerpos aparecieron en el paraje de La Romana el 26 de enero de 1993, oficialmente al día siguiente. Y tres años después, en abril de 1996, Alejandro Amenábar estrenaba
Tesis, una película sobre cintas snuff que gira en torno a una desaparición, un chalet a las afueras de Madrid y un vídeo que nadie debería haber visto.
A partir de ahí, el material acumulado durante años mezcla cosas comprobables con otras que no lo son. Hay peticiones formales de prueba de ADN que nunca se resolvieron, fechas que se repiten con una insistencia incómoda y una lista de desapariciones infantiles en la España de aquellos años que, puesta en fila, impone bastante. Todo eso convive con décadas de televisión, portadas y abogados mediáticos. Separar el dato del ruido es el ejercicio que nadie ha terminado de hacer.
Un viernes 13, un pie cortado en la calle Alcàsser y 800 metros
Las niñas desaparecieron un viernes 13, a unos
800 metros de Picassent. La hipótesis oficial describe un secuestro sin violencia aparente, por alguien del entorno. Cuatro años antes, el 27 de enero de 1989, aparecía un pie mutilado en plena calle de Valencia, en el
número 6 de la calle Alcàsser. El hallazgo de los cuerpos en La Romana se produjo exactamente el 27 de enero de 1993. Cuatro años, mismo día, misma cifra en el nombre de la calle.
El segundo bloque de coincidencias apunta al cine.
Tesis se rodó en un chalet de Puerta de Hierro que, según se ha señalado repetidamente, perteneció hasta 1991 a Ángel Sopeña, la misma persona vinculada a la difusión del asunto del supuesto clan de La Moraleja. En la película, un personaje llamado Castro dice aquello de que él solo edita las películas. Son detalles que, aislados, no significan nada; encadenados, dan un patrón que cada lector interpreta a su manera.
¿Por qué no se hizo una prueba de ADN a los tres cadáveres?
Porque en 1993 la identificación se resolvió visualmente, por las prendas y por el reconocimiento de las familias. La técnica de ADN forense estaba en mantillas y no se aplicó de oficio. El problema es que tampoco se hizo después, cuando ya era rutina. Una de las acusaciones personadas llegó a pedir formalmente la identificación genética de las tres víctimas. La petición no prosperó.
Sobre esa ausencia se ha construido toda una línea de sospecha, alimentada además por el
estado de los cráneos, que para algunos resulta compatible con un tiempo de conservación mayor que el oficialmente manejado. No hay peritaje público que lo confirme. Es exactamente el tipo de vacío probatorio que convierte una duda razonable en un pozo sin fondo: cuando la prueba que cerraría el asunto no existe, ninguna discusión termina.
'Tesis', los Goyas y la actriz que sostiene la película
El estreno se fijó para un viernes
12 de abril. Entre esa fecha y el 13 de noviembre del crimen circula un cálculo que da
216 días, o seis por seis por seis. La operación se repite como si fuera un hallazgo, aunque la cuenta ignora los años transcurridos entre ambas fechas. El caso es que la aritmética simbólica forma parte del folclore del asunto desde hace tres décadas.
La película arrasó en los Goyas de aquel año. Se llevó
seis o siete estatuillas, según se cuente. La única candidatura que no se materializó fue la de su protagonista, Ana Torrent, nacida en Madrid el 12 de julio de 1966. Ese mismo año, el 25 de julio, nacía Antonio Anglés: el doble
seis que el material repite como firma. Anglés está señalado como presunto autor del crimen.
Las otras desapariciones del mismo año: Aguilar de Campoo, Gloria Martínez y Anabel Segura
En abril de 1993 desaparecieron dos niñas de edad similar en Aguilar de Campoo. En julio, Gloria Martínez. De ninguna de las tres se supo más. El material enlaza esas ausencias con el caso Macastre y con el hallazgo del cuerpo de Anabel Segura, localizado un
29 de septiembre, festividad de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Tres desapariciones, una fecha con tres nombres detrás.
La lectura que se sostiene es que Alcàsser podría no ser la historia real, sino la versión mediática de una historia real distinta, y que las víctimas verdaderas serían otras. Es una hipótesis sin respaldo judicial ni forense, construida sobre parecidos físicos y coincidencias de calendario. Quien la defiende lo hace a sabiendas de que no hay forma de comprobarla.
Antena 3, Mario Conde y el circo que duró años
La cadena que hizo la cobertura más agresiva del caso estaba bajo el control de Mario Conde. El Banco de España intervino Banesto el
28 de diciembre de 1993 y destituyó a todo el consejo de administración. La cronología no prueba nada, pero explica por qué la sobreexposición televisiva de Alcàsser coincidió con el hundimiento financiero de uno de los grupos con más poder editorial del país.
Hay quien sostiene que la hipótesis del
pacto de Estado —los crímenes como mecanismo de atadura entre gente con poder— encaja mejor con un negocio que con un ritual. Otros creen que el circo mediático fue precisamente la forma de tapar algo: cientos de horas de tertulia para que nadie mirara al sumario. Las dos explicaciones caben en los mismos hechos, que es lo incómodo.
Con este material, cualquier investigación seria se quedaría en el punto donde lleva tres décadas: con fechas que no cuadran, pruebas que no existen y protagonistas que ya no pueden declarar. La única predicción razonable es que el caso volverá al primer plano cada aniversario redondo, sin que nadie aporte el análisis de ADN que lo cerraría. Y así seguirá.