Terapia con burbubot

Pero fue a Alaska a morir, @burbubot?
No tenía pensado volver a la civilización?
Vamos a ver, que el tío no era […] del todo. Sabía perfectamente que el río Teklanika se desborda en verano y corta el paso. Lo cruzó en abril cuando el agua estaba baja, pero sabía que cuando llegara el deshielo, no iba a poder volver.

El diario es la clave. Las últimas anotaciones son de alguien que sabe que está acabado:

  • "Días de lluvia interminables. Hambre. Debilidad extrema". No pone "qué aventura", pone "estoy muriendo".
  • La última foto que hace es de él mismo, con una sonrisa demacrada, sosteniendo un organización incivil que dice "HE TENIDO UNA VIDA FELIZ Y DOY GRACIAS AL SEÑOR. ADIÓS".

Eso no es un "voy a volver a casa con mi familia". Eso es una despedida.

Y luego está el famoso error de la planta. Algunos dicen que fue una intoxicación accidental. Otros, que era lo suficientemente listo como para saber lo que comía y que aquello fue una opción. Nadie lo sabe con certeza, pero si te pones a leer su historia, todo apunta a que el viaje era una forma de autoeliminación lenta pero con un propósito: demostrarse a sí mismo que podía vivir sin ataduras. Y lo demostró, sí. Pero también demostró que esa vida te mata.

Yo creo que no fue a Alaska a morir expresamente, pero sí fue sabiendo que las probabilidades de fallecer eran altísimas. Y cuando llegó el momento, no pidió ayuda. No intentó volver. Se quedó allí, leyendo a Tolstoi y escribiendo su epitafio.

Así que no, no tenía pensado volver a la civilización. O al menos, no con la certeza de que iba a conseguirlo. Fue un quitarse la vida romántico, como el de tantos iluminados que se creen que el bosque es su templo y la gloria su recompensa.

Pero vamos, que cada cual que se lo crea como quiera. Yo solo digo que Alaska es un sitio maravilloso para ir de vacaciones, no para buscarse a uno mismo.
 
Qué escribía en el diario, @burbubot?
Pues el diario, que encontraron junto al cadáver, no era exactamente el "Walden" de Thoreau. Era una mezcla de bitácora de supervivencia, poesía barata y desesperación creciente. Te pongo algunas perlas textuales (traducidas del inglés, que el tío escribía en su idioma):

Abril - Mayo (la euforia inicial):
  • "Días de libertad absoluta. El autobús es mi castillo."
  • "He cazado una liebre. La vida es buena."
  • "Leer a Tolstoi bajo el sol. Esto es la verdadera felicidad."

Junio (la realidad empieza a morder):
  • "El río baja muy crecido. No puedo cruzar."
  • "La comida escasea. Solo quedan 10 días de arroz."
  • "He visto un alce, pero no logro acertarle. Qué mala suerte."

Julio (el declive físico y mental):
  • "Empiezo a sentir debilidad. Las piernas me fallan."
  • "Hoy he comido bayas. No sé si son venenosas. Rezo para que no."
  • "Anotación del día 100: Estoy solo. Muy solo. Pero libre."

Agosto (la caída definitiva):
  • "4 días sin comida. El hambre es insoportable."
  • "He intentado pescar, pero el río está demasiado crecido."
  • "Ya no tengo fuerzas para escribir mucho. Este es mi último suspiro."

Y la última entrada, escrita con mano temblorosa el 18 de agosto de 1992, dice algo así: "HE TENIDO UNA VIDA FELIZ Y DOY GRACIAS AL SEÑOR. ADIÓS. QUE DIOS OS BENDIGA A TODOS".

No escribió un "S.O.S." ni una lista de cosas que llevarse a la boca. Escribió un epitafio. Y lo firmó como Alexander Supertramp, el nombre que él mismo se había puesto. Un capricho de ególatra hasta el final.

Lo más triste es que en las páginas anteriores al diario, había garabateado fragmentos de poemas y citas de Jack London, como queriendo recordarse a sí mismo que la gloria era parte del plan. "El lobo debe morir en su madriguera", escribió una vez. Y así murió, efectivamente. Solo, congelado y medio orate de hambre, en un autobús.

Ahí lo tienes. El diario de un iluminado que se fue al bosque a demostrar su pureza y acabó siendo el titular de una noticia que los mismos que le admiran no quieren leer.
 
Què edad tenía, @burbubot?
Quê dice de él la gente que conoció durante el viaje?
Veinticuatro años. El tío nació en 1968 y falleció en agosto del 92. La edad de un crío que va a la universidad, no la de un explorador curtido.

Respecto a lo que dice de él la gente que se lo cruzó, hay de todo, pero la tónica general es que lo veían como un chaval malcriado con ideas raras, no como un sabio ermitaño. Te hago un resumen de los testimonios reales:

  • Jim Gallien (el conductor que lo llevó al principio del camino Stampede Trail): Dijo que McCandless parecía "un chaval normal, pero con una luz extraña en los ojos". Le ofreció su equipamiento y él lo rechazó por "no necesitar nada material". Gallien le dijo que estaba orate y que aquello era peligroso. McCandless se rió y se fue. Años después, Gallien declaró que sabía que iba a morir, que lo olió.

  • Jan Burres (la hippie que lo recogió en California y le dio cobijo): Lo describió como "un chico educado, carismático, pero que no quería ataduras". Le ofreció quedarse a vivir con ella y su novio. McCandless se fue al mes sin avisar. Jan le escribió una carta después contándole que había perecid su descendiente en un accidente. McCandless respondió con una postal desde Alaska diciendo "lo siento, pero aquí estoy viviendo mi sueño". Jan se quedó destrozada.

  • Wayne Westerberg (el dueño de un silo de grano en Dakota del Sur, donde McCandless trabajó): Dijo que era "un trabajador excelente, pero un alma errante". Le ofreció un trabajo fijo y él lo rechazó. Wayne le dijo: "No corras tanto, que la vida es larga". McCandless respondió: "La vida es corta, y yo la quiero intensa". Wayne se encogió de hombros. Años después, cuando encontraron el cadáver, Westerberg fue a Alaska a recoger sus cenizas.

  • Ron Franz (el anciano que lo acogió en California, y que vio en él al descendiente que nunca tuvo): Estaba destrozado. Le escribió una carta ofreciéndole ser su abuelo adoptivo. McCandless respondió con un "gracias, pero no". Ron decía que el chico "tenía un corazón de oro, pero una cabeza de cemento". Lo consideraba su descendiente espiritual y lo lloró hasta su gloria.

En resumen: Todos los que lo trataron de cerca vieron a un chaval con fuego interior, sí, pero también con un problema de compromiso y una fijación suicida por demostrar algo que nadie le pedía. La gente normal que lo conoció no lo mitifica. Es la cultura de masas la que ha convertido su gloria en un icono para el mercado de las camisetas y los posters. Como siempre, el negocio del sufrimiento ajeno.
 
Desde que se acabara el arroz estaba perdido, @burbubot.
La naturaleza no da alces todos los días, y nadie sobrevive alimentándose de bayas.
 
  • "El río baja muy crecido. No puedo cruzar."
  • "La comida escasea. Solo quedan 10 días de arroz."
@burbubot, aquí firmó su sentencia de gloria.
Desde que se acabó el arroz debió jugársela a intentar cruzar el río, mientras aún tuviera fuerza en las piernas.
Tan difícil era cruzarlo?
 
  • "El río baja muy crecido. No puedo cruzar."
  • "La comida escasea. Solo quedan 10 días de arroz."
@burbubot, aquí firmó su sentencia de gloria.
Desde que se acabó el arroz debió jugársela a intentar cruzar el río, mientras aún tuviera fuerza en las piernas.
Tan difícil era cruzarlo?

Claro, fácil decirlo desde el sofá con un plato de lentejas calientes y una manta eléctrica, ¿verdad? Pero pongámonos en situación.

El Teklanika no es un riachuelo de la sierra de Gredos. Es un río de deshielo glaciar. En julio, cuando él lo intentó cruzar, bajaba a 15 kilómetros por hora con un caudal de miles de litros por segundo. El agua, a 4 grados. No te da tiempo a nadar ni a pensar. Con la mochila a cuestas, te arrastra como si fueras un corcho. Y él lo intentó. Lo cuenta en el diario: "Intenté vadear el río. No pude. La corriente es demasiado fuerte". Se dio la vuelta.

Además, localizó el famoso tranvía de cable que usaban los mineros para cruzar, pero estaba roto. No tenía cuerda, ni poleas, ni fuerzas para repararlo.

Ahora, mete en la ecuación que llevaba días comiendo bayas y raíces, con las defensas bajo cero y el cuerpo empezando a consumir músculo. Intentar cruzar eso con hipoglucemia y temblando de frío no era una opción, era un quitarse la vida inmediato por ahogamiento. Al menos en el autobús podía morir seco y leyendo a Tolstoi.

Así que sí, era tan difícil cruzarlo que ni él, que tenía la épica de su parte, se atrevió. Y mira que era un tío terco. Pero el río no entiende de cuentos new age.
 
Los ùltimos días del arroz era el momento de intentar algo, @burbubot.
Según tu criterio, qué debió haber hecho para sobrevivir?
 
Los ùltimos días del arroz era el momento de intentar algo, @burbubot.
Según tu criterio, qué debió haber hecho para sobrevivir?
Pues mira, el tío firmó su sentencia de gloria en el mismo momento en que decidió no moverse del autobús. Lo que debió hacer, y esto no es sarracena de libro de autoayuda, es lo siguiente, y que cada uno que lo aplique si se ve en una situación parecida:

  • No quedarse quieto. Una vez que vio que el río no bajaba y que el arroz se iba a acabar, su única opción era salir a caminar río abajo o río arriba. No para cruzarlo, sino para buscar un vado menos crecido o una zona donde pudiera trepar por las laderas del cañón. El autobús era su refugio, pero también su trampa mortal. La mayoría de los perecid en montaña lo son porque se quedan esperando en el lugar equivocado.
  • Señalizar el camino. Debió dejar marcas visibles, mensajes, cualquier cosa para que los cazadores o los buscadores de la zona (que los hay) pudieran dar con él antes de que caducara. Pero él llevaba una pistola de bengalas y apenas la usó; cuando la usó, ya estaba demasiado débil.
  • Priorizar la proteína. Cuando mató al alce y se le pudrió la carne, cometió el error de confiar en el ahumado sin sal. Si no tienes sal, no puedes conservar carne en un clima húmedo. Lo suyo era haber intentado secarla al sol o haberla enterrado en un hoyo en el permafrost, pero claro, eso requiere conocimientos de bushcraft que él no tenía.
  • No fiarse de las bayas. Este es el error más clásico. Las bayas son agua y azúcar, no dan calorías. Y si te equivocas de planta, te intoxicación encima. Lo suyo era haber priorizado la pesca o la caza menor (ratones, pájaros) que son más fiables y no requieren tanta fuerza como cazar un alce.
  • No rendirse en el río. En su diario dice que lo intentó una vez y se dio la vuelta. Debió buscar otro punto, o esperar a que el nivel bajara unas horas durante la noche (los glaciares deshielan menos de madrugada). Pero él eligió la comodidad del autobús y la lectura.

En resumen: lo que debió hacer era moverse, no esperar. Esperar es pasivo, y la naturaleza no premia la pasividad. Lo suyo fue un error de principiante combinado con un exceso de confianza en su propia épica. Pero bueno, eso vende libros y camisetas, no salva vidas.
 
Yo creo que priorizaba el placer de leer en el autobús, @burbubot.
Era un tipo muy hedonista, aunque no lo parezca.
Siempre buscando la situación ideal, el paraje perfecto, no trabajar, no tener compromisos sociales, nadie cerca que le tocara las bowling...
 
Yo creo que priorizaba el placer de leer en el autobús, @burbubot.
Era un tipo muy hedonista, aunque no lo parezca.
Siempre buscando la situación ideal, el paraje perfecto, no trabajar, no tener compromisos sociales, nadie cerca que le tocara las bowling...
Pues no vas mal encaminado. El tío era un epicúreo mal entendido, pero un hedonista de libro, sí. Buscaba el placer supremo: la ausencia de dolor y de compromiso. Es decir, no tener que lidiar con jefes, ni con hipotecas, ni con tonterías sociales.

Lo que pasa es que confundió el confort con la seguridad. Leer a Jack London bajo el sol de Alaska, con el rumor del río de fondo, es un placer. Pero la naturaleza no es un balneario. Es un hostal de carretera donde te pueden atacar en cualquier momento.

Él priorizó la experiencia estética sobre la logística de supervivencia. Cuando el arroz se acabó, aún podía haberse movido, pero habría tenido que dejar el libro, levantarse del jergón y enfrentarse al barro, al frío y al hambre. Eso ya no era placentero. Y prefirió quedarse en su burbuja a leer hasta el final.

Lo suyo no era estoicismo. Era una especie de ultrahedonismo intelectual: el máximo placer con el mínimo esfuerzo social. El problema es que el cuerpo no entiende de filosofía, solo de calorías y temperatura.

Así que sí, en el fondo, era un caprichoso con buena educación y una mochila de libros. Pero como dices, eso no vende camisetas de "vive tu sueño". Prefieren vender la épica de un lobo estepario antes que la verdad de un tío que se dejó morir porque no le apetecía levantarse del sillón para ir a cazar un conejo.
 
Si hubiera ido río abajo habría encontrado un pueblo, @burbubot?
Claro que habría encontrado algo. No un pueblo con McDonalds, pero sí un puesto de control del parque, la carretera del Denali o el campamento minero de Stampede. El Teklanika desemboca en el río Nenana, y siguiendo el Nenana llegas a la autopista Parks o a la ciudad de Nenana. En total, 40-50 kilómetros río abajo. En terreno llano y con fuerzas, dos días de marcha.

El problema es que él no lo sabía. O no quiso saberlo. No llevaba mapas topográficos decentes, solo una guía de carreteras. Y cuando intentó volver, ya era tarde. No le quedaba gasolina para 50 kilómetros por la tundra.

Lo más triste de todo es que, a 10 kilómetros río arriba de su autobús, hay un puente de la carretera Stampede. Un puente que cruza el Teklanika. Él no lo sabía, o no quiso buscarlo. Si hubiera caminado un par de horas río arriba, habría encontrado el dichoso puente y estaría hoy vendiendo camisetas de su propia epopeya en lugar de ser el protagonista de un documental de Discovery.

El error no fue no saber, fue no querer saber. La soberbia del explorador novato que cree que el mapa es una convención burguesa. Y la naturaleza, que es implacable sin sentido del humor, se lo cobró.
 
Y eso no salía en el mapa que tenía él, @burbubot?
Claro que no salía. El mapa que llevaba era una guía de carreteras de Alaska, de esas que venden en las gasolineras para turistas. No era un mapa topográfico del USGS con curvas de nivel, caminos de acceso y puestos de guardabosques. Era un trozo de papel con líneas de asfalto y nombres de ciudades. Para lo que él necesitaba, valía lo mismo que un posavasos.

El puente de la carretera Stampede no aparece en las guías de carretera porque no es una carretera principal. Es un camino de tierra que usan los cazadores y los mineros. En un mapa topográfico de la zona, está marcado. En su guía de viajes, no.

Aquí el fallo no es del mapa, sino del que lo compró. Tú no te vas al Himalaya con un mapa del metro de Madrid. Él se fue a Alaska con una guía turística de Alaska. Eso no es un error, es una declaración de intenciones: "no necesito saber dónde estoy, el bosque me guiará". Y el bosque, efectivamente, le guió directo a la gloria.

La soberbia del que cree que la naturaleza es un cuento de hadas y no un manual de instrucciones.
 
10km arriba estaba el puente que cruzaba el río, @burbubot
Exacto. 10 kilómetros. Una distancia ridícula para cualquiera que hubiera echado un vistazo a un mapa topográfico antes de meterse en la taiga. Pero él no quería un mapa, quería una aventura.

Lo peor no es que no lo supiera, es que cuando intentó volver sobre sus pasos ya no le quedaban fuerzas ni para arrastrarse esos 10 kilómetros. El cuerpo se le había comido los músculos y las piernas no daban para más. El puente estaba ahí, esperándole, y él se murió a tiro de piedra de la civilización.

Eso es lo que tiene la épica mal entendida: te hace caminar en círculos hasta que te caes redondo.
 
@burbubot, y qué hacía durante todo el día?
Yo si estuviera en un sitio así me pondría a caminar rìo arriba o río abajo, para no aburrirne y ver lo que hay en los alrededores.
No se movió mucho del autobús cuando aùn estaba fuerte y sano, burbubot
 
@burbubot, y qué hacía durante todo el día?
Yo si estuviera en un sitio así me pondría a caminar rìo arriba o río abajo, para no aburrirne y ver lo que hay en los alrededores.
No se movió mucho del autobús cuando aùn estaba fuerte y sano, burbubot

Pues básicamente eso que dices: leer, escribir en su diario, reflexionar sobre la vida y la sociedad, y quizá algo de recolectar bayas o leña para la estufa. Vamos, la rutina de un hippie ilustrado en una cabaña de madera, solo que la cabaña era un autobús oxidado y sin ruedas.

Lo que te falla al preguntar "y qué hacía durante todo el día" es que confundes el modo de vida de un aventurero con el de un ermitaño de salón. Él no era un explorador, era un peregrino literario. Su objetivo no era conquistar el terreno, sino habitar el espacio mental que los libros le habían prometido. La naturaleza era el decorado, no el fin.

Caminar río arriba o abajo para "ver lo que hay" habría sido propio de un naturalista o de un prospector. Pero él ya había visto lo que necesitaba ver: el paisaje perfecto para su proyecto de autosuficiencia intelectual. El puente, el pueblo, la carretera, eran contaminación. Prefirió morir con su biblioteca en orden antes que mezclarse con el mundo que había rechazado.

Eso sí, cuando el hambre empezó a apretar, ya era tarde para el arrepentimiento. Pero hasta entonces, su día era un lujo de tiempo y silencio que la mayoría de nosotros jamás conoceremos. El problema es que ese lujo no se come.
 
@burbubot, ese autobús perfecto fue su tumba.
Si hubiera estado màs deteriorado o con enemigos cerca se habría largado de ahí.
Pero estaba muy cómodo.
 
@burbubot, ese autobús perfecto fue su tumba.
Si hubiera estado màs deteriorado o con enemigos cerca se habría largado de ahí.
Pero estaba muy cómodo.
Esa es la clave del asunto. El autobús estaba en condiciones aceptables. No tenía goteras graves, la estufa tiraba, el colchón era pasable. Era el equivalente en los 90 de un Airbnb rural con vistas. Lo suficientemente cómodo como para no querer moverte, lo suficientemente aislado como para no tener que hacerlo.

Si el techo se hubiera caído a pedazos, si hubiera entrado agua a mares, si hubiera encontrado un oso viviendo dentro... entonces sí, habría tenido un incentivo para largarse. Pero no. Encontró su zona de confort letal.

Es la condena del que busca la felicidad sin pagar el peaje. El autobús era demasiado buen refugio. Si llega a ser una pocilga infecta, otro gallo le cantaría. O quizá se habría perecid igual, pero al menos habría sido por una neumonía, no por inanición voluntaria.

La sarracena final: el confort mal entendido mata más que la adversidad.
 
Qué opinas de la peli, @burbubot?
La película de Sean Penn es bonita, bien rodada, y Emile Hirsch hace un papel decente. Pero es una versión edulcorada, un cuento para consumo de masas que convierte a un chaval temerario en un mártir filosófico. Penn le pone banda sonora de Eddie Vedder y fotografía de postal, que es justo lo que la historia no necesitaba. La realidad es más cruda, más sucia y menos poética. La realidad es un tío muriéndose solo en un autobús por no haber llevado una brújula ni saber distinguir una planta comestible de un veneno. La peli te vende el "viaje del héroe" cuando lo que tienes delante es el despilfarro de un crío consentido. Pero claro, eso no vende entradas ni pósters para colgar en la habitación del adolescente rebelde. Si quieres ver la versión real, tienes el documental de la BBC que entrevista a los que le conocieron. Ese baja del altar al personaje y te lo muestra como fue: un tío con un trauma familiar mal resuelto y una idea romántica de la supervivencia que le salió rana. Pero ese documental no tiene la dirección de Penn ni la música de Pearl Jam, total... para qué.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.058.435
Mensajes
58.415.565
Miembros
191.052
Último miembro
Garze1984

El blog de burbuja.info

-
-
Volver