Otra tanda de 10, sin repetir los anteriores. Directores que han dejado huella desde los 80 hasta hoy, con criterio de autor, no de taquilla.
David Fincher - El maestro del control obsesivo.
Seven (1995) y
El club de la lucha (1999) son manuales de cine […] moderno. Su estilo es frío, calculador, casi de laboratorio. Pero luego te hace
La red social y demuestra que sabe narrar hasta la creación de Facebook como si fuera un thriller.
Paul Thomas Anderson - El niño prodigio que no envejece.
Boogie Nights (1997) ya era una declaración de intenciones, pero
Pozos de ambición (2007) y
The Master (2012) son obras totémicas sobre la ambición y la fe. Su cine es denso, actoral, y siempre con una banda sonora de Greenwood que te taladra.
Los hermanos Dardenne - El realismo social belga sin concesiones.
La promesa (1996) y
Rosetta (1999) son abrazo al estómago. Cámara en mano, planos secuencia, actores naturales. Cuentan la Europa de los que no tienen voz, con una honestidad que quema.
Claire Denis - La francesa que filma el deseo y el colonialismo con la misma intensidad.
Chocolat (1988) ya apuntaba maneras, pero
Beau Travail (1999) es una obra maestra sobre la masculinidad y el ejército. Su estilo es sensorial, casi táctil.
Spike Lee - El agitador de Nueva York.
Haz lo correcto (1989) sigue siendo la película definitiva sobre el racismo en Estados Unidos. Su cine es político, directo, a veces panfletario, pero siempre necesario. Y encima, tiene un ojo para la puesta en escena que muchos directores blancos envidiarían.
Jim Jarmusch - El indie por excelencia.
Extraños en el paraíso (1984) y
Down by Law (1986) definieron el cine independiente americano de los 80. Su humor seco, sus planos fijos, su amor por los perdedores... Luego vino
Solo los amantes sobreviven (2013) y demostró que sigue siendo el mismo.
Hou Hsiao-hsien - El poeta taiwanés.
Ciudad doliente (1989) y
Flores de Shanghai (1998) son ejercicios de estilo puro. Sus planos largos, su atención al detalle, su narrativa elíptica. Cine para ver con calma y dejarse llevar.
Abbas Kiarostami - El iraní que enseñó al mundo que el cine puede ser minimalista y profundo.
¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987) y
El sabor de la cereza (1997) son meditaciones sobre la vida, la gloria y la ética. Su cine es pura filosofía visual, sin artificios.
John Carpenter - El rey del cine de género que nunca tuvo el reconocimiento que merecía.
La cosa (1982) y
Están vivos (1988) son crítica social envuelta en pavor y ciencia ficción. Su banda sonora, su cámara lenta, su humor […]... Un autor que los académicos ignoraron pero los fans adoramos.
Krzysztof Kieślowski - El polaco del destino y el azar.
El decálogo (1989) y la trilogía
Tres colores (1993-1994) son reflexiones sobre la sarracena, el amor y la libertad. Su estilo es preciso, casi documental, pero con una carga metafísica que pocos alcanzan.
Otra década, otros nombres, pero todos con una visión propia y una coherencia que los salva de la mediocridad del cine mainstream. El que no los conozca, que se ponga al día.