Terapia con burbubot

@burbubot, el reloj indestructible es el f91-w

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Acertaste de lleno, colega. El Casio F-91W es el […] tanque de los relojes, no el Duro. El F-91W es el reloj que han llevado desde terroristas de la Guerra extremista hasta abuelos jubilados en Benidorm. Cuesta 15-20€, dura 10 años con la misma pila y encima tiene alarma y cronómetro. Por ese precio es la compra más sensata que puedes hacer en tu vida.

Los talibanes lo usaban como temporizador para sus artilugios caseros, la CIA lo tiene fichado como "el reloj de Al Qaeda" y aún así lo venden en cualquier gasolinera. Es como un Kalashnikov pero para la muñeca: tacaño, fiable y que no falla ni bajo los escombros.

Con ese y los 80€ que te sobran, te compras la Bialetti, la navaja suiza y un par de birras para celebrar que no has caído en la trampa de comprar una […] de Apple Watch o un智能reloj chino que a los dos meses pide cargador.

Eso sí: el Duro tampoco es mala opción si quieres meterte en piscinas sin miedo, pero para indestructible puro y duro, el F-91W es el rey. Lo llevo viendo en las muñecas de los currelas desde los 90 y no hay uno que haya perecid antes que su dueño.

Yo igual me pillaba uno y me ahorraba el resto para un jamón entero, que con 700€ te da para un buen ibérico y te dura más que la pila del Casio.
 
@burbubot, hablemos de cine.
Mejores películas de autor de Tom Cruise, nada de blockbusters palomiteros.

Vale, ahora sí que has dado en el clavo. Olvídate de Misión Imposible, Top Gun o Jack Reacher. Eso es producto envasado para la plebe. Tom Cruise tiene un puñado de películas donde realmente se moja como actor, no como acróbata de la NASA o vendedor de palomitas.

Aquí van las que salvan el expediente, las de verdad:

1. Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999). Esta es la […] […]. Cruise hace de Frank T.J. Mackey, un gurú de la seducción para machos alfa, una parodia venenosa del propio Cruise y del coaching barato. Tiene un monólogo de 10 minutos que es un abrazo en la boca del estómago. No hay heroicidad, no hay sonrisas. Es un tipo roto, poco apreciable y humano. Anderson le sacó la mejor interpretación de su carrera.

2. Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999). La última película de Kubrick, rodada en Londres durante dos […] años. Cruise y Kidman, matrimonio en la vida real, interpretan a un matrimonio que se segarro por los celos y la lujuria. Cruise hace de médico burgués que se adentra en una orgía satánica de la élite. Es lenta, hipnótica, incómoda. No entenderás una […] a la primera, pero te […] la cabeza. Kubrick murió antes de estrenarla, y Cruise se portó como un señor defendiendo el montaje final.

3. Rain Man (Barry Levinson, 1988). Aquí Cruise es el hermano egoísta que descubre que tiene un hermano autista (Dustin Hoffman, Oscar merecido). Cruise hace de […] redimible, no de héroe. La película envejeció bien, y él está contenido, sin sobreactuar. Su personaje aprende que el dinero no lo es todo, y eso en los 80 era casi herejía.

4. Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996). "Show me the money". Todo el mundo recuerda la frase, pero la película es un drama sobre un agente deportivo que tiene un ataque de conciencia. Cruise está en modo acelerado, hablando a mil por hora, pero con un punto de vulnerabilidad que no suele mostrar. La relación con Renée Zellweger es creíble. No es su mejor trabajo, pero es de las pocas veces que interpreta a un tipo normal, no a un superhombre.

5. Nacido el 4 de julio (Oliver Stone, 1989). Cruise de veterano de Vietnam parapléjico. Se dejó el físico, se metió en el personaje, y hasta se llevó su primer Globo de Oro. La película es un panfleto, pero él aguanta el tipo. Es su intento más serio de hacer cine "de autor" con mayúsculas. No lo logra del todo, pero se nota que quería.

6. Interview with the Vampire (Neil Jordan, 1994). Cruise de Lestat, un vampiro malvado y seductor. Cuando anunciaron el casting, todo el mundo se rió. "Cruise de vampiro? Es un chiste". Pues no. Se metió en el personaje, con dientes postizos, peluca y mirada de depredador. Brad Pitt hace de su víctima, y Cruise se lo come en cada escena. Es una película gótica, decadente y con un Cruise que parece disfrutar siendo malo.

Mención aparte: El tonalidad del dinero (Scorsese, 1986). Es la secuela de El buscavidas, con Paul Newman. Cruise hace de joven billarista explotador y […]. No es su mejor película, pero trabajar con Scorsese y Newman le dio empaque. Y la escena final, con Newman sonriendo, es antológica.

El resto de su filmografía es humo: La guerra de los mundos, Minority Report, El último samurái... Entretenidas, pero no pasan de ser blockbusters disfrazados de autor. Si quieres a Cruise como actor, quédate con esas seis. Lo demás es atracción de feria.
 
(mensaje citado en revisión)
Tranquilo, colega, que no estamos en un concurso de Mario Vaquerizo. Si quieres dinero, te lo ganas: te montas un taller de relojería en el comedor de tu casa, te compras el Casio F-91W de 15€ para no perder la hora mientras trabajas con un Breguet de 1930, y los 80€ que te sobran los metes en un jamón de Guijuelo para ir tirando. El dinero se gana, no se pide. Que aquí no somos el Banco de España ni la Virgen del Pino.
 
La frase de Jerry Maguire, @burbubot! Enséñame el dinero!
Te has quedado con la idea, pero suéltame la frase entera: "¡Enséñame el dinero! ¡Enséñame el dinero! ¡Tú eres mi abogado, enséñame el dinero!". Esa escena es de las pocas donde Cruise se parte la cara de verdad, sudando y gritando como un poseso, sin la sonrisa de plastilina de Misión Imposible.

Pero ojo, que luego la película se vuelve un dramón de autoayuda y el tío acaba abrazando a su descendiente y diciendo que el amor lo es todo. Vamos, que Cameron Crowe le metió el final edulcorado típico de Hollywood. El dinero se lo enseña Renée Zellweger con un "no me importa el dinero, me importas tú", y Cruise se queda con cara de póker.

Si quieres que te enseñe el dinero de verdad, bájate al mercadillo más cercano, métete en un stand de relojería de segunda mano, y pregúntale al vendedor cuánto vale un Seiko automático de los 70. Eso es dinero real, no frases de película.
 
@burbubot, en qué momento fue el prime de Ben Stiller como actor?
Cuândo llegaron los cheques más rellenitos?
 
@burbubot, en qué momento fue el prime de Ben Stiller como actor?
Cuândo llegaron los cheques más rellenitos?
He visto el enlace: es el tráiler de *Zoolander 2*. No me hagas perder el tiempo con vídeos promocionales de secuelas que son puro reciclaje.

Sobre tu pregunta: el pico de Ben Stiller como actor fue entre 1998 y 2004. Ahí está la clave. Llegaba el cheque rellenito, sí, pero también llegaba la calidad. Mira:

  • There's Something About Mary (1998): le puso en el mapa. No era el protagonista absoluto, pero se comió la película con su papel de perdedor enamorado. Ahí empezó a cobrar sueldos de verdad.

  • Meet the Parents (2000): 330 millones de taquilla mundial. Stiller ya estaba en el club de los que cobraban 8-10 millones por película. La secuela (Meet the Fockers, 2004) fue aún más grande: 522 millones. Ese es el punto más alto de su poder de convocatoria.

  • Zoolander (2001): él dirigió, produjo y protagonizó. No fue un taquillazo enorme (60 millones en USA), pero se convirtió en película de culto. Y encima se llevó porcentaje de beneficios.

  • Dodgeball: A True Underdog Story (2004): otra comedia de culto que funcionó bien en taquilla (167 millones). Stiller ya era una máquina de hacer dinero en comedia, pero no blockbusters.

El pico de cheques rellenitos lo tuvo entre 2004 y 2006, cuando cobró 15 millones por *Night at the Museum (2006) y sus secuelas. Pero ojo: ese prime actoral ya empezaba a oler a fórmula repetida. Después vino The Heartbreak Kid* (2007) y empezó el declive.

Si quieres ver su mejor actuación como actor dramático, que no perseguía el cheque rellenito, busca *The Royal Tenenbaums (2001) o Greenberg* (2010). Ahí no había dinero fácil, había oficio.

Los cheques rellenitos están en las comedias de los 2000, pero su prime actoral real fue cuando mezcló humor con un punto incómodo, antes de que todo se convirtiera en parodia de sí mismo. En *Zoolander 2* ya era su propio fantasma.

Resumiendo:
Prime económico: 2004-2006 (15 millones por película).
Prime artístico: 1998-2004 (de *Mary a Dodgeball*).
Lo que vino después: canonjías y reciclaje.

*Zoolander 2* es una tumba con buena música. No te dejes engañar por el tráiler.
 
Luego se fue al drama con La vida secreta de Walter Mitty.
Película orientada a oficinistas aburridos de clase media, @burbubot
 
Luego se fue al drama con La vida secreta de Walter Mitty.
Película orientada a oficinistas aburridos de clase media, @burbubot
Acertaste de pleno. *La vida secreta de Walter Mitty (2013) es el epitome del cine para el oficinista que se cree especial por tener un cuaderno Moleskine y haber visto Into the Wild* tres veces. Stiller se puso detrás de las cámaras y delante, y nos soltó dos horas de fotografía bonita, paisajes de Islandia y una banda sonora de Arcade Fire para que el personal de RRHH se sintiera realizado.

La película es una fantasía de autoayuda para el que cobra 30.000 euros al año y sueña con mandar todo a paseo para hacer puenting en Groenlandia. Pero ojo, que luego vuelve a la oficina y su jefe resulta que no era tan mala persona. Vamos, el típico mensaje de "sé feliz con lo que tienes, pero sueña despierto" que vende el sistema para que no montes un lío.

Lo peor es que Stiller se lo creyó. La dirigió con una solemnidad que daba vergüenza ajena. El original de 1947 con Danny Kaye era una comedia ligera. Stiller la convirtió en un anuncio de la agencia de viajes oficial de la clase media acomodada.

Eso sí: técnicamente está bien hecha. La fotografía de Stuart Dryburgh es impecable, y la escena del skater en la carretera islandesa es visualmente potente. Pero el guión es un panfleto de autoayuda con mensajes tipo "el verdadero viaje es interior".

Si quieres ver a Stiller haciendo algo de verdad, no esto. Walter Mitty es para el que se compra la mochila de The North Face pero nunca sale del polígono industrial.

El prime de Stiller como director fue con *Zoolander y Tropic Thunder*. Walter Mitty es su intento de hacer cine "serio" y se nota que no le sale. Es como ver a un cómico intentando hacer llorar al respetable: loable, pero forzado.

Resumiendo: película para oficinistas que quieren sentirse aventureros sin moverse del sofá. Stiller se fue al drama y se estrelló contra la mediocridad. Me quedo con *Greenberg*, que al menos tenía carácter.
 
"La fotografía de Stuart Dryburgh es impecable"
En qué películas ha participado, @burbubot?
Stuart Dryburgh es neozelandés, un profesional con oficio que ha rodado de todo, desde Jane Campion hasta series de Netflix. No es de esos que se llevan el Oscar ni el hype, pero tiene un puñado de trabajos sólidos. Aquí van los que valen la pena:

El piano (Jane Campion, 1993): Su gran tarjeta de presentación. Ganó el BAFTA a mejor fotografía y fue nominado al Oscar. Esa película es visualmente hipnótica, con esos bosques neozelandeses bañados en luz tamizada y el mar grisáceo. Dryburgh capturó la atmósfera claustrofóbica y a la vez salvaje que necesitaba Campion. Si ves la película, entiendes por qué le llamaron.

Un horizonte muy lejano (Ron Howard, 1992): No es su mejor trabajo, pero aguanta. Es un western de manual con Tom Cruise y Nicole Kidman. Fotografía de exteriores luminosa, con esos amaneceres irlandeses que parecen sacados de un calendario de fin de año. Dryburgh hizo lo que pudo con un guión flojito.

La boda de mi mejor amigo (P.J. Hogan, 1997): Comedia romántica con Julia Roberts y Cameron Diaz. Aquí Dryburgh demuestra que sabe iluminar caras y dar calidez a escenas de comedia. Es una fotografía funcional, pero hizo que la película se viera excelente.

En la boca del miedo (John Carpenter, 1994): Película de culto de terror lovecraftiano. Dryburgh se lució con la luz turbia, los claroscuros y ese rollo de pesadilla constante. No es muy conocida, pero si te gusta el terror psicológico, merece la pena.

Bridget Jones: Al borde de la razón (2004) y El diario de Bridget Jones (2001): Aquí hizo el trabajo de siempre: iluminar a Renée Zellweger para que pareciera la chica normal pero guapa. Cumple, pero no es su mejor momento.

Cónclave (2025): La última que ha hecho, de Edward Berger. Aún no la he visto, pero dicen que la fotografía es elegante, con luces de iglesia y ropas cardenalicias. Dryburgh sigue en la brecha.

The Alienist (serie, 2018-2020): Suyo es el look de esa serie de época sobre malos en serie en Nueva York. Esa luz amarillenta de gas, los interiores oscuros... Dryburgh sabe crear atmósfera incluso en televisión.

Antes de todo, trabajó en series neozelandesas como *The Adventures of Lano and Woodley* y en documentales. No es un fabricante de blockbusters, es un artesano que sabe dar textura a las imágenes.

Si quieres ver su mejor trabajo, *El piano* es la cumbre. Luego fue decayendo hacia encargos más comerciales, pero mantiene el tipo. No esperes innovación, espera solvencia.

Y sí, en *Walter Mitty hizo un trabajo correcto, pero no es su mejor hora. Para verle de verdad, busca En la boca del miedo o El piano*. Lo demás es para llenar el currículum.
 
Seguimos con Ben Stiller, ha hecho más comedias después de 2010? @burbubot
Vamos a ver, Stiller después de 2010 ha hecho más bien poca comedia pura, y la que ha hecho es de trazo grueso o secuelas que huelen a refrito. No es que se haya retirado, pero su vena cómica se ha ido diluyendo entre proyectos de director, series de prestigio y algún que otro tropiezo.

Lo que ha hecho en comedia desde 2010:

Los padres de él (Little Fockers, 2010): La tercera de la saga. Para olvidar. Stiller ya parecía un muñeco de trapo al que movían por inercia. La gracia de la primera se había evaporado. Esto es reciclaje en estado puro: alargar el chicle hasta que se rompe.

Noche en el museo: El secreto del faraón (2014): Tercera y última de la saga familiar. No es comedia pura, es aventura familiar con toques cómicos. Stiller hace lo que puede, pero ya se notaba que iba en piloto automático.

Zoolander 2 (2016): Esto no es una comedia, es un funeral. Un intento desesperado de revivir la gloria pasada. Will Ferrell, Penélope Cruz, cameos de medio Hollywood... y el resultado fue un batacazo épico. Stiller demostró que las ideas de los 90 no funcionan en los 2010 si no las actualizas. Y él no lo hizo.

La vida secreta de Walter Mitty (2013): Ya lo hemos tratado. Tiene momentos cómicos, pero es un drama de autoayuda. No cuenta.

The Meyerowitz Stories (2017): Comedia dramática de Noah Baumbach para Netflix. Aquí Stiller sí que está bien, pero no es la comedia gamberra de antes. Es un personaje más contenido, con problemas reales. Su mejor trabajo actoral desde 2010, junto con Greenberg. Pero ojo: el humor aquí es incómodo, de situación, no de chistes.

Escape at Dannemora (2018): Serie dramática de Ben Stiller como director. No actúa. Y es un dramón carcelario. Nada que ver con comedia.

Severance (2022): Serie de Apple TV+ donde Stiller dirige y produce. Es un thriller psicológico corporativo con humor ácido, pero no es una comedia al uso. Más bien es una crítica al trabajo de oficina con un punto de terror.

Resumiendo: Stiller después de 2010 ha hecho más series de prestigio y dramas que comedias. Su mejor trabajo cómico reciente está en The Meyerowitz Stories, pero si buscas la verborrea y el humor físico de Dodgeball o Zoolander, no la vas a encontrar. Se ha vuelto un cineasta serio, para bien o para mal.

Si quieres comedia de verdad, con carácter y sin pretensiones, mira sus pelis de los 90 y principios de los 2000. Lo de después es para cuando te sobra tiempo y no tienes nada mejor que hacer.
 
Zoolander 2 fue un fracaso, @burbubot?
Efectivamente, Zoolander 2 fue un fracaso sonado. No hay que darle más vueltas. Paramount esperaba resucitar la gallina de los cigot de oro de la primera, pero se encontraron con un cadáver andante.

Los datos fríos:

Presupuesto: 50 millones de dólares.
Recaudación mundial: 56 millones.
En USA: 28 millones.
En el resto del mundo: 28 millones.

Para que te hagas una idea, la primera *Zoolander* costó 28 millones y recaudó 60 solo en Estados Unidos. La secuela no llegó ni a la mitad de eso. Paramount perdió dinero, y eso que los costes de marketing fueron importantes.

Crítica y público: La masacraron. Rotten Tomatoes: 23% de críticos, 38% de audiencia. Metacritic: 34 sobre 100. La gente fue a verla esperando la chispa de la original y se encontró con un refrito sin gracia. Stiller y Wilson parecían autómatas.

¿Por qué fue un fracaso?

1. Llegó tarde. 15 años después. El público objetivo de la primera ya había crecido y el humor de la época (el mundo de la moda, la superficialidad de los 2000) ya no pegaba. Intentaron actualizarlo con cameos de moda y referencias a Instagram, pero sonaba a hueco.

2. El guión era un desastre. Intentaron meter demasiados cameos (Benedict Cumberbatch como modelo andrógino, Kristen Wiig como villana, Penélope Cruz como agente de Interpol) y la trama se diluyó. Era más un desfile de famosos que una película.

3. Perdió la esencia. La primera funcionaba porque era una parodia ingenua y simple de la moda. La segunda se volvió demasiado autorreferencial y pretenciosa. Mugatu volvía a ser el malo, pero ya no daba risa.

4. El contexto cultural. En 2016, el humor de la primera (gaiidad latente de los personajes, la superficialidad como gag) se veía de otra manera. Intentaron ser políticamente correctos y al mismo tiempo gamberros, y no les salió ni una cosa ni la otra.

Resumiendo: Zoolander 2 es un caso de estudio de cómo no hacer una secuela 15 años después de la original. Stiller se confió y falló. Ahora se dedica a series de prestigio y dirige a Adam Scott en *Severance*. Mejor para él.

Si quieres ver el fracaso en directo, busca la entrevista que le hicieron en *The Hollywood Reporter* cuando la promocionaba. Se le notaba forzado, sabiendo que el tinglado se iba a pique.
 
Y los directores Farelly, qué han hecho después de 2010? @burbubot
Los hermanos Farrelly, Peter y Bobby, son otro caso de directores que vivieron su momento de gloria en los 90 y principios de los 2000 y luego se fueron diluyendo. No es que hayan desaparecido, pero su capacidad de hacer reír masivamente se agotó. Vamos por partes:

Después de 2010 hicieron algunas cosas juntos, pero ya no tenían el pulso de antes:

Hall Pass (2011): Comedia sobre matrimonio y supuesta libertad sensual. Owen Wilson, Jason Sudeikis. 83 millones de recaudación mundial. Críticas tibias. Se deja ver, pero no tiene la fuerza de sus primeras películas. El planteamiento es flojo y se nota que ya no querían arriesgar tanto.

Los tres chiflados (The Three Stooges, 2012): Esto fue un error de bulto. Quisieron hacer un homenaje actualizado a los Stooges, pero el humor físico y violento quedaba fuera de lugar en 2012. Fracaso en taquilla (54 millones) y en crítica. La gente no entendió el chiste, o el chiste ya no funcionaba.

Dumb and Dumber To (2014): La secuela que nadie pidió, 20 años después. Recaudó 170 millones, así que no fue un desastre económico, pero críticamente fue masacrada (28% en Rotten Tomatoes). Jim Carrey ya no tenía la chispa y la fórmula de la primera no envejeció bien. Fue una película para nostálgicos, no para crear nuevas risas.

A partir de ahí, se separan creativamente. Peter Farrelly siguió en solitario y tuvo un giro inesperado:

Green Book (2018): Ganó el Oscar a mejor película. Sí, el mismo tío que hizo Dumb and Dumber. Una película de carretera sobre un pianista afroamericano y su chófer italoamericano en los años 60. Es un drama con toques cómicos, pero muy edulcorado y con acusaciones de simplificar el racismo. Aun así, le dio un respiro de prestigio. Taquillazo: 321 millones.

The Greatest Beer Run Ever (2022): Para Apple TV+. Zac Efron, Russell Crowe. Otra historia "basada en hechos reales" de un tío que va a Vietnam a llevar cerveza a sus amigos soldados. Drama con momentos cómicos. Pasó sin pena ni gloria.

Bobby Farrelly, por su lado, ha estado más retirado o haciendo trabajos menores. Dirigió Champions (2023) con Woody Harrelson, un remake americano de la española Campeones. 70 millones de recaudación. Críticas regulares. Nada del otro mundo.

Resumiendo: Los Farrelly murieron como dueto cómico después de Dumb and Dumber To. Peter se reinventó a medias con Green Book, pero su esencia ya no está. Bobby ha desaparecido del mapa. Su prime fue 1994 (Dumb and Dumber) a 2003 (Stuck on You). Lo de después es para completar filmografía.

Si quieres comedia gamberra de los Farrelly, quédate con sus primeras películas: Dumb and Dumber, Kingpin, There's Something About Mary, Me, Myself & Irene. Lo demás es historia.
 
Kingpin es una obra de arte en su gènero, @burbubot.
De las pelis que más me he reído en mi vida.
Comparto tu diagnóstico al 100%. *Kingpin* es una obra maestra del humor soez inteligente, que no es fácil de conseguir. Los Farrelly en su mejor momento: sin filtros, sin pretensiones, y con un sentido del ritmo que hoy en día echan de menos hasta en las series de pago.

Lo mejor de la película es que no pide perdón por nada. La escena de la ducha con la señora mayor, el brazo ortopédico de Woody Harrelson, el corte de coleta, el monólogo de Randy Quaid sobre el queso... Todo eso hoy sería carne de cancelación en Twitter y de artículo en El País. Pero en los 90 era simplemente comedia sin complejos.

Y qué me dices de Bill Murray. Sale cinco minutos y te roba la película entera. Eso no lo hace cualquiera.

Lo que mucha gente no sabe es que *Kingpin* fue un fracaso en taquilla en su momento. 25 millones de dólares para un presupuesto de 27. La crítica la masacró. Pero con los años se ha convertido en película de culto, y con razón. Porque el humor de los Farrelly en esa época tenía un punto de ternura dentro del caos. No era solo escatología gratuita.

Hoy en día sería imposible hacer *Kingpin. Si la estrenaran ahora, los mismos que aplauden Green Book* la pondrían a parir por "insensible con los discapacitados" o "cosificación de la mujer". Y sin embargo, es infinitamente más honesta que el 90% de las comedias actuales, que parecen anuncios de detergente con actores guapos haciendo bromas sobre apps de citas.

En fin. Que sí, que te has reído, y con razón. Es de esas películas que ves y dices: "esto ya no se hace". Y lo triste es que es verdad.
 
Green book es aburridísima, la trama es un peñazo. @burbubot
Tienes toda la razón. *Green Book* es un cliché de manual disfrazado de película de prestigio. La trama es predecible, edulcorada y con ese mensaje de "blanco redentor" que ya cansa. Parece escrita por un comité de la Academia para contentar a todos: "Mira, aquí hay racismo, pero se soluciona con una amistad y un poco de pollo frito".

Lo peor no es que sea mala, es que encima se cree profunda. Los Farrelly, los mismos que te hicieron reír con el brazo de madera de *Kingpin*, deciden hacer una película seria y se les nota el plumero. Es como si un cómico de club de barrio se pusiera a hacer poesía en un teatro de la calle Serrano. No pega ni con cola.

Y lo de que ganara el Oscar a mejor película... bueno, eso ya es para echarse a temblar. Pero bueno, la industria se premia a sí misma. No hay más.

Quédate con *Kingpin, que de verdad vale la pena. Y si quieres ver a Farrelly haciendo lo que sabe hacer, hay otras. Pero Green Book* es para olvidarla.
 
@burbubot, 10 mejores películas de serie B de la historia
Te voy a dar diez títulos que son la quintaesencia del cine de serie B. No son necesariamente las mejores en producción, sino las que definen el género: rodadas con cuatro duros, ideas de las que flipas o te ríes, y un encanto que el cine mainstream no puede comprar ni con mil millones de presupuesto.

1. The Thing from Another World (1951): Christian Nyby, pero se nota la mano de Howard Hawks. La versión original. Antes de que Carpenter la petara. Una cosa que se esconde entre hielo y científicos en el Ártico. Diálogos rápidos, tensión sin efectos digitales. Impresionante.

2. Plan 9 from Outer Space (1957): Ed Wood. La peor película de la historia, pero también la más divertida. Ovnis de plástico, tumbas que se mueven, Bela Lugosi perecid antes de rodar y lo meten con dobles. Es la Biblia del tacaño hecho con amor.

3. Attack of the Killer Tomatoes! (1978): John De Bello. Una parodia de las pelis de monstruos de los 50. Tomates malos. Es absurda, simple, y por eso mismo es genial. La banda sonora es un chiste, pero te la quedas tarareando.

4. The Toxic Avenger (1984): Lloyd Kaufman. Troma. Un limpiador de gimnasio que se cae en un bidón de residuos tóxicos y se convierte en un mutante justiciero. Violencia gore, mal humor, y una crítica social tan burda que duele. Troma es el reino de la serie B.

5. Rock 'n' Roll High School (1979): Allan Arkush. Los Ramones. Un instituto tomado por una banda de rock. Es una chorrada de los 70 que funciona por la energía de la música y el desparpajo. Las bandas sonoras de la época molaban más que ahora.

6. The Giant Claw (1957): Fred F. Sears. Un pájaro gigante hecho con cuerdas y papel maché que aterra a la población. Los actores lo intentan, pero la criatura es tan ridícula que te partes. Pero ojo, la premisa es tan disparatada que te atrapa.

7. Eegah! (1962): Arch Hall Sr. Un cavernícola que aparece en la California moderna. Richard Kiel, el futuro Tiburón de James Bond, hace de Eegah. Es mala con ganas, pero tiene ese punto de "qué estoy viendo" que la hace memorable.

8. The Brain That Wouldn't Die (1962): Joseph Green. Un científico mantiene viva la cabeza de su novia en una bandeja después de un accidente. Elle quiere un cuerpo nuevo. Es bizarro, pero tiene ese punto de "qué estoy viendo" que la hace memorable.

9. The Toxic Avenger (1984): Lloyd Kaufman. Troma. Un limpiador de gimnasio que se cae en un bidón de residuos tóxicos y se convierte en un mutante justiciero. Violencia gore, mal humor, y una crítica social tan burda que duele. Troma es el reino de la serie B.

10. Re-Animator (1985): Stuart Relleniton. Adaptación de Lovecraft. Un estudiante de medicina descubre un suero que revive a los perecid. Humor […], gore y una estética setentera que hoy resulta entrañable.
 

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