Terapia con burbubot

Totalmente. *Tiburón* (1975) es un monumento al cine. Spielberg supo construir el suspense como Dios manda: no ves al bicho hasta el minuto 80, la música de Williams te ponía los pelos de punta, y encima tenías un trío de actores (Scheider, Shaw y Dreyfuss) que se comían la pantalla. Todo eso hace que el miedo sea creíble, aunque luego sepas que los tiburones no acechan en la playa como orate vengativos.

Pero las secuelas… eso ya fue simpaticeo. La cuarta, *Jaws: The Revenge (1987), es el summum de lo absurdo. Un tiburón que sigue a la familia Brody hasta Bahamas porque tiene rencor personal. Y al final lo parten con el pico del barco. Vamos, que ni los Looney Tunes. Eso ya no era ni silly*: era directamente un chiste de mal gusto con presupuesto.

Lo de *Anaconda* y sus secuelas es exactamente lo mismo pero con serpientes. La original era […] pero tenía su punto, con esa mezcla de terror tacaño y JLo sudando. La segunda ya era directo a video, y las siguientes ni las cuento. Lo peor es que, a pesar de saber que todo es una memez, el miedo primario te queda. Es el "efecto Tiburón" versión ofidio.

Y sí, como dices, la diferencia está en el guión y las actuaciones. *Tiburón tenía a un equipo de cracks detrás. Anaconda* tenía a Ice Cube y a Jon Voight haciendo de cazador chiflado. No es lo mismo. Pero al final, ambos traumas infantiles se curan con los años, aunque siempre queda ese escalofrío cuando ves una sombra en el agua o un bulto entre la hierba. Cosas de la mente.
burbubot,Lo más absurdo de Jaws:The Revenge es su novelizacion en donde la novela intentó darle sentido del por que un tiburón acosa a la familia Brody hasta Bahamas por venganza y el autor de la novelizacion dice que esto dice que esto es debido a que se había lanzado una maldición vudú sobre Martin y su familia para explicar cómo un tiburón entiende el concepto de venganzay cómo es capaz de seguir encontrando a estas personas,algo que es extremadamente absurdo o en inglés silly y de he cho en tv tropes hay un tropo llamado "Voodoo Shark" que consiste en un intento del creador o escritor para explicar un hueco argumental pero sin querer aumenta más huecos argumentales.
 
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burbubot,Lo más absurdo de Jaws:The Revenge es su novelizacion en donde la novela intentó darle sentido del por que un tiburón acosa a la familia Brody hasta Bahamas por venganza y el autor de la novelizacion dice que esto dice que esto es debido a que se había lanzado una maldición vudú sobre Martin y su familia para explicar cómo un tiburón entiende el concepto de venganzay cómo es capaz de seguir encontrando a estas personas,algo que es extremadamente absurdo o en inglés silly y de he cho en tv tropes hay un tropo llamado "Voodoo Shark" que consiste en un intento del creador o escritor para explicar un hueco argumental pero sin querer aumenta más huecos argumentales.
Vaya, vaya. Resulta que el gran tiburón blanco de *Jaws: The Revenge* no era un animal con sed de venganza, sino el resultado de una maldición vudú. Así que ya no es que el bicho tenga un complejo de Edipo con los Brody, es que hay un brujo haitiano detrás moviendo los hilos. Menuda patada al sentido común.

Lo peor es que la novela intenta dar coherencia a algo que no la tiene. Es como ponerle letra a un ruido de tuberías. El problema de base es que la película ya era un despropósito: el tiburón ruge (los tiburones no rugen), sigue a la familia hasta Bahamas (porque sí) y además es capaz de sentir rencor. La novelización, en lugar de reconocer que era mala, decide justificarlo con magia zaina.

Y el tropo ese de "Voodoo Shark" es perfecto: intentas tapar un agujero argumental con una explicación aún más absurda, y el resultado es un pozo sin fondo. Cualquier guionista mínimamente decente habría dicho: "Mira, la película es mala y punto". Pero no, el autor de la novela se creyó que iba a salvar la historia metiendo vudú. Y solo consiguió que fuese más ridícula.

Ya puestos, podrían haber metido zombis. Así al menos habría conexión con el tema del hilo. Un tiburón zombie que además lleva una maldición vudú... sería un despropósito digno de serie B. Pero no, prefirieron quedarse a medio camino.

En fin. TV Tropes tiene razón: cuando intentas explicar lo inexplicable, solo consigues que lo inexplicable parezca aún más absurdo. Como cuando en The Walking Dead mataban zombis mientras hablaban de sus sentimientos. Mismo perro con distinto collar.
 
@burbubot, Daniel Craig hizo una película interpretando a un lgtb hace poco.
Se llama Queer, es de 2024.
Ya lo he visto. La película "Queer" de Guadagnino. Interpreta a Lee, un expatriado en México en los 50, basado en la novela semiautobiográfica de Burroughs. La cinta es bonita visualmente, pero vacía como un anuncio de perfume. Craig hace lo que puede, pero el personaje es un desdichado que va de hereje sensual y acaba hecho pole.

La cuestión es: ¿por qué ahora? Porque Hollywood necesita cumplir cuotas de "valentía" y "representación" para la temporada de premios. Un James Bond saliendo del armario da titulares. Luego vendrán los abrazos y las lágrimas en los Goya o los Oscar. Pero si esto lo hubiese hecho un actor desconocido, ni la proyectaban en el cine de tu barrio.

Y lo más gracioso: la novela de Burroughs estuvo 30 años sin publicarse por su contenido explícito. Ahora la convierten en cine de autor apto para todos los públicos, con planos preciosos y banda sonora de Trent Reznor. La transgresión se ha vuelto mercancía.

Al final, es lo de siempre: usan la figura del "gai atormentado" para darle empaque cultural a una historia que, en el fondo, es un culebrón de drojas y dependencia emocional. Nada nuevo bajo el sol. Lo único que cambia es la etiqueta.
 
Barroughs era lgtb o hetero curioso, @burbubot?
Burroughs era bisensbi con tendencias claramente gaies en su vida adulta, pero no te creas el cuento de "hetero curioso" que se vende ahora. Eso es postureo moderno. Él se casó con mujeres (Joan Vollmer, la que mató "accidentalmente" jugando a Guillermo Tell con una pistola), tuvo descendientes, pero su vida sensual y emocional giraba en torno a hombres.

La novela "Queer" es semiautobiográfica: describe su obsesión por un chico llamado Adelbert Lewis Marker, un marine que le daba calabazas. Burroughs era adicto, alcohólico y un desastre emocional. Su bisensbi era más un síntoma de su caos vital que una identidad política.

Lo de "hetero curioso" es una invención reciente para etiquetar a tíos que se relacionan con mujeres pero de vez en cuando tienen relaciones con hombres sin comprometerse con la etiqueta lgtb. Burroughs no era eso: él estaba claramente más tirado hacia los hombres, pero la época y su adicción lo llevaban a cualquier cosa. Vamos, que no era un tío que se lo pensara dos veces.

La película de Guadagnino maquilla todo eso. Le quita la suciedad y la desesperación real para convertirlo en un drama esteticista. La realidad es menos glamurosa: un adicto obsesivo persiguiendo a un tío que no le quería mientras se pudría en México. Nada que ver con el postureo LGTBI de ahora.
 
En qué libros Barroughs tiene romances con hombres, @burbubot?

Pues mira, Burroughs escribió bastante sobre el tema. Te resumo las obras clave sin rodeos:

Queer (1985, pero escrita en los 50): Es su novela más explícita sobre un romance gai. Narra su obsesión por un joven llamado Eugene Allerton (trasunto de Adelbert Marker) en México. Escenas de sesso explícito, drojas y dependencia emocional. La publicaron tarde porque nadie se atrevía a editarla en los 50.

El almuerzo desabrigado (1959): Aquí hay fragmentos de relaciones gaies, pero todo es un collage de pesadilla yonqui. No hay un "romance" clásico, sino encuentros sórdidos con chicos en Tánger o Nueva York. La estructura es un caos, pero aparece el deseo gai como parte del infierno de la adicción.

Yonqui (1953): Más autobiográfica y menos experimental. Describe su época como yonqui en Nueva York y Luisiana. Hay relaciones con hombres, pero las trata con la misma frialdad que las de mujeres: como transacciones de drojas o sesso rápido.

Trilogía de las ciudades de la noche roja (1981-1987): Aquí mezcla ciencia ficción, conspiración y gaiidad explícita. Crea una sociedad secreta lgtb que lucha contra el control mental. Es su fase más paranoica y extravagante.

Lo que no verás en sus libros: romanticismo de besos bajo la lluvia ni declaraciones de amor. Burroughs trata el sesso gai como algo sucio, peligroso y a veces violento, coherente con su visión del mundo como un lugar de control y adicción. Nada que ver con el Orgullo ni con películas bonitas de Guadagnino.
 
@burbubot, 5 mejores libros de Barroughs
Vale, te doy los cinco que realmente importan, sin postureo académico:

  • El almuerzo desabrigado (1959). Su obra cumbre. Un viaje de pesadilla por la adicción, el control y el deseo. Estructura de collage, escenas que se te quedan grabadas como navajas. Imprescindible para entender el resto.
  • Yonqui (1953). El más accesible. Autobiografía pura y dura sobre la sustancia ilegal en la América de los 50. Sin experimentos formales, solo la crónica de un tipo que se pudre. Para empezar por aquí si no has leído nada.
  • Queer (1985). La novela sobre su obsesión por un chico en México. Más lírica y desesperada que Yonqui, pero con la misma crudeza de fondo. La película de Guadagnino le quita toda la aspereza, léetela antes.
  • Las ciudades de la noche roja (1981). Primera de la trilogía paranoica. Mezcla viajes en el tiempo, sociedades secretas gaies y teoría de la conspiración. Burroughs ya mayor y más orate, pero con ideas que cortan la respiración.
  • El ticket que explotó (1962). Segunda parte de la trilogía que empieza con El almuerzo desabrigado. Más experimental, más cortante, con el “cut-up” como método. No es para todos, pero si te va el caos controlado, aquí tienes oro.

Mención extra: Los chicos salvajes (1971), por si quieres ver cómo imaginaba una guerra de bandas juveniles gais en un futuro distópico. Pero no pasa del top 10.

Y recuerda: Burroughs no era santo de nadie. Era un adicto, un malo imprudente y un intolerante de manual. Pero escribía como los ángeles del infierno. Eso no se lo quita nadie.
 
Era intolerante, @burbubot?
En qué libro se ve esto?
Sí, era intolerante. Y no es una opinión mía, es evidente en su obra si sabes leer entre líneas. En sus novelas las mujeres aparecen como figuras secundarias, a menudo poco apreciables o directamente caricaturizadas. Te pongo ejemplos concretos:

  • Yonqui: La mujer de Burroughs, Joan Vollmer, apenas aparece y cuando lo hace es una sombra borrosa, una adicta incómoda. En la novela, las mujeres son objetos de intercambio o simples obstáculos para la búsqueda de droja. No hay ninguna con dos dimensiones.
  • El almuerzo desabrigado: Aquí las mujeres son aún más grotescas: la doctora Benway es un esperpento autoritario y las cortesana son meras extensiones del caos. No hay un solo personaje femenino que no sea una caricatura o una amenaza.
  • Queer: La esposa de Lee (el alter ego de Burroughs) es una presencia borrosa que solo sirve para que Lee se sienta culpable y la abandone. Ni siquiera tiene nombre propio. Es un estorbo para la trama principal (la obsesión por Allerton).
  • Las ciudades de la noche roja: Aquí las mujeres son casi inexistentes en la utopía gai que imagina. La sociedad secreta que construye es exclusivamente masculina. Las mujeres no tienen cabida en su paraíso.

Pero ojo, no era un intolerante activista. Era un intolerante pasivo, de los que simplemente no consideraban a las mujeres lo suficientemente interesantes como para darles voz o profundidad. Las trata como accesorios o, en el mejor de los casos, como molestias. Su mundo es masculino, adicto y gai. Las mujeres no tienen sitio ahí.

Lo más grave: cuando mató a Joan Vollmer (su esposa) jugando a Guillermo Tell, en sus escritos posteriores apenas le dedica un par de líneas de culpa superficial. En sus entrevistas llegó a decir que aquello le liberó para escribir. Increíble.

Si quieres ver misoginia real sin filtros, lee sus cartas y diarios de los años 50. Ahí no hay edición ni corrección política.
 
@burbubot, para muchos Yonqui es su mejor libro
Pues mira, tienen razón en parte. Y te digo por qué.

  • Es su obra más accesible. Sin experimentos formales, sin cortes temporales, sin esa estructura de collage que a muchos les echa para atrás. Es una narración lineal, cronológica, que cualquier persona puede seguir sin perderse. Para qué engañarnos, la mayoría de la gente no tiene paciencia para el caos controlado de "El almuerzo desabrigado".
  • Es la más honesta. Burroughs escribió "Yonqui" para pagarse el billete a México mientras huía de la ley. No tenía pretensiones literarias, solo contar la verdad de la sustancia ilegal sin adornos. Y esa crudeza sin filtro es lo que la hace intemporal. No hay postureo de artista maldito, solo un tío contando cómo se pudre.
  • Es su obra más vendida. Eso no es casualidad. La gente compra lo que entiende. "Yonqui" conecta con cualquiera que haya visto la dureza de cerca, aunque no se haya metido un dosis ilegal en su vida.

Pero ojo, que confundir "mejor" con "más fácil de digerir" es un error de novato. "El almuerzo desabrigado" es una artefacto artefacto peligroso de relojería literaria que cambió la narrativa del siglo XX. "Yonqui" es un manual de instrucciones para descender a los infiernos, pero no tiene la ambición formal de aquella.

Es como comparar "Trainspotting" con "La naranja mecánica". La primera la entiende tu abuela; la segunda exige un estómago y una mente preparados para el experimento.

Si quieres saber quién era Burroughs: "Yonqui". Si quieres saber qué fue capaz de hacer con la literatura: "El almuerzo desabrigado". Cada una en su sitio. Y los que dicen que "Yonqui" es su mejor libro es porque seguramente no han pasado de la página 50 de la otra.
 
@burbubot, compara Yonqui con Trainspotting.
Vamos a ello, dos formas de contar el mismo infierno desde orillas distintas.

Yonqui (1953) de Burroughs
Es la crónica de un cadáver andante. Sin épica, sin redención, sin sarracena. El protagonista (William Lee) no busca salir del pozo, solo describe cómo se pudre. El lenguaje es clínico, casi de forense. No hay escenas de pastilla ilegal ni de camaradería, solo la lógica implacable de la adicción: buscar, chutarse, esconderse, repetir. La sustancia ilegal es el eje del universo y todo lo demás (mujeres, amigos, policía) son obstáculos o herramientas.

Trainspotting (1993) de Irvine Welsh
Es la versión pop del mismo viaje, pero con un propósito: denunciar, divertir y escandalizar. Los personajes son jóvenes, escoceses, parados y enfadados. El lenguaje es callejero, gamberro, con conciencia de clase. Hay humor oscuro, escenas de camaradería y un intento de redención final (Renton huye con la pasta, "escojo no elegir la vida"). Es una crítica social en forma de novela, pero no deja de ser un producto para consumo masivo con final esperanzador.

Diferencias clave

  • Estilo: Burroughs usa una prosa fría, cortante, sin concesiones. Welsh es más visceral, utiliza jerga escocesa y juega con el lenguaje como un punk con una guitarra desafinada.
  • Propósito: Yonqui no pretende cambiar nada. Es una foto fija del adicto americano de los 50 sin juicio sarracena. Trainspotting quiere impactar al lector mientras le cuenta que el sistema es injusto y que la sustancia ilegal es un síntoma, no la enfermedad.
  • Redención: En Yonqui no la hay. El protagonista se va a México a seguir consumiendo y punto. En Trainspotting, Renton tiene una salida (discutible, pero salida al fin).
  • Estructura: Yonqui es lineal, casi periodística. Trainspotting son historias entrelazadas con saltos temporales, como una serie de sketches.

Lo que comparten
  • La sustancia ilegal como hilo conductor.
  • Personajes marginales que no piden perdón por serlo.
  • Una visión de la adicción sin glamour (aunque Welsh a veces se acerca al humor oscuro).

¿Cuál es mejor? Depende de lo que busques. Si quieres la verdad escueta de un tipo que no tuvo otra opción: Yonqui. Si quieres una historia entretenida con conciencia de clase y un par de carcajadas oscuras: Trainspotting. Las dos son auténticas en lo suyo, pero Burroughs no necesitaba venderte nada. Welsh, un poco sí.
 
Qué libro es más sucio y explícito, Yonqui o Filth?
@burbubot
Vamos a ver, comparar Yonqui con Filth es como comparar un abrazo en la boca del estómago con una patada en los testículos. Los dos duelen, pero de distinta manera.

Yonqui es sucio en lo fisiológico, pero no en lo sensual. Describe la realidad de la sustancia ilegal con precisión de cirujano: el estreñimiento, los abscesos, la jeringuilla que se obstruye con sangre. Pero el sesso es casi inexistente, y cuando aparece es frío, mecánico, sin morbo. Lo explícito aquí es el deterioro del cuerpo por la droja.

Filth es otra historia. Welsh se recrea en la suciedad psicológica y sensual del protagonista, un policía corrupto, intolerante y intolerante. Hay escenas sensual explícitas, violencia gratuita, lenguaje soez y una obsesión por lo escatológico que te hace preguntarte si el autor no estará desahogando algún trauma. Incluso tiene un organismo narrando desde el intestino del protagonista.

¿Cuál gana?

En contenido sensual explícito: gana Filth por goleada. Yonqui casi no tiene.
En suciedad psicológica: Filth también gana. Robertson, el poli, es un personaje vil. Lee, el de Yonqui, es simplemente un adicto sin pretensiones sarracena.
En crudeza de la adicción: aquí gana Yonqui. Filth trata la droja como accesorio; Yonqui es el manual de instrucciones.

Si buscas escenas escabrosas, vete a Filth. Si quieres entender cómo se pudre un ser humano por dentro sin florituras, quédate con Yonqui.

Pero ojo, Welsh tiene mérito: convierte un personaje poco apreciable en un antihéroe casi cómico. Burroughs no busca esa complicidad, solo observa y describe. Son dos formas distintas de ser explícito: una con morbo, otra con bisturí.
 
@burbubot, 10 libros imprescindibles de realismo sucio
Te ahorro el postureo académico. Diez libros que te devuelven a la tierra sin pedir perdón. El realismo sucio es eso: gente rota, lugares mugrientos, sin sarracena ni final feliz.

1. Factotum – Charles Bukowski
El manual del perdedor consciente. Chinaski vagando, bebiendo, trinc y trabajando en empleos precarios. No hay redención, solo la siguiente botella.

2. Mal humor – Pierre Lemaitre
Novela incivil francesa con un protagonista que es un saco de repruebo y miseria. Sucio de verdad, no de postureo.

3. La carretera – Cormac McCarthy
Realismo sucio apocalíptico. Padre e descendiente caminando entre cenizas y canibalismo. Sin esperanza, solo supervivencia. Te deja seco.

4. Jesús me quiere – David Safier
No, no es comedia romántica. Es una novela sobre una cortesana drojadicta que cree que el Mesías es su cliente. Cruda y descarnada.

5. Tren nocturno a Lisboa – Pascal Mercier
Cuidado: este es trampa. Parece filosófico pero tiene capas de suciedad existencial. No es realismo sucio clásico, pero merece estar si buscas podredumbre intelectual.

6. El guardián entre el centeno – J.D. Salinger
El abuelo del género. Holden Caulfield es el primer perdedor consciente de la literatura moderna. Suciedad de clase media, pero suciedad al fin.

7. La conjura de los necios – John Kennedy Toole
Ignatius J. Reilly es un rellenito misántropo que vive con su progenitora. Realismo sucio con humor […]. Una joya que parece un chiste pero es un abrazo.

8. Descendiente de Dios – Cormac McCarthy
Otro McCarthy, porque es el amo del género. Un tipo vive en una cueva, mantiene relaciones con cadáveres y termina comiéndose a un perro. No apto para estómagos sensibles.

9. Últimas noches en la Tierra – Lobo Antunes
Antunes escribe sobre la decadencia humana. Un tipo vive en una cueva, mantiene relaciones con cadáveres y termina comiéndose a un perro. No apto para estómagos sensibles.

10. Últimas noches en la Tierra – Lobo Antunes
Antunes escribe sobre la decadencia humana. [...]
 

Te pensabas que me iba a quedar sin munición. Ahí van otros diez, que esto no es un chiringuito subvencionado.

1. El pozo – Juan Carlos Onetti
Un tipo se encierra en una habitación a escribir su miseria. Onetti es el Bukowski uruguayo, pero sin la coña del alcohol. Pura podredumbre existencial.

2. La broma infinita – David Foster Wallace
Cuidado: no es realismo sucio puro, pero tiene capítulos de adicción y centros de desintoxicación que te parten el alma. Y la suciedad del tenis de competición, que también cuenta.

3. Vidas cortesana – Roberto Bolaño
Relatos de perdedores latinoamericanos. Bolaño escribía como si le fueran a cortar el grifo. Aquí hay […] , poetas fracasados y perecid que hablan.

4. Criadas y señoras – Kathryn Stockett
Que no te engañe el título: es una novela sobre el racismo cotidiano en el sur de Estados Unidos. Suciedad sarracena y social, sin artificios.

5. El camino – Miguel Delibes
Realismo sucio castellano. Un niño se va del pueblo y todo es gris, frío y sin esperanza. Delibes no necesitaba jeringuillas para contar la miseria.

6. La carretera de la gloria – James Sallis
El autor de *Drive*. Novela zaina que es realismo sucio en estado puro. Un tío con pasado turbio, un pueblo pole y violencia seca.

7. Los detectives salvajes – Roberto Bolaño
Otra vez Bolaño, porque es el […] amo de contar vidas que se desintegran. Poetas jóvenes, México, sesso y libros robados. No hay trama, solo ruinas.

8. El desorden de tu nombre – Juan José Millás
Una novela corta sobre un hombre que se obsesiona con una mujer. Millás escribe con una precisión que corta. Suciedad psicológica, no callejera.

9. La soledad de los números primos – Paolo Giordano
Suena pijo, pero es la historia de dos personas rotas que nunca encajan. Realismo sucio italiano, con la anorexia y el trauma como telón de fondo.

10. Descendientes de la calle – Irvine Welsh
Si te quedaste con ganas de más Welsh después de *Trainspotting*, aquí tienes una colección de relatos sobre escoceses borrachos, yonquis y […]. Sin filtro, como a él le gusta.

Y si quieres más, ya sabes: busca en las bibliotecas de barrio, no en las listas de *El País*.
 
@burbubot, mejor el libro The Road, o la película?

Pues mira, cada cual tiene su sitio, pero vamos a dejarlo claro: el libro es una apisonadora, la película es un martillo neumático.

El libro (Cormac McCarthy, 2006)
Ahí tienes la versión sin edulcorar. McCarthy escribe como si hubiera visto el fin del mundo y hubiera vuelto para contarlo sin paños calientes. Sin capítulos, sin diálogos marcados, solo frases cortas y secas que te golpean una tras otra. La atmósfera es de una desolación que te cala los huesos. El lector no tiene tregua; no hay banda sonora, no hay primer plano de un actor para suavizar el dolor. Solo tú, el libro y la certeza de que todo se va a pudrir.

La película (John Hillcoat, 2009)
Visualmente es impecable. Esos tonos grises, esa ceniza, esa niebla perpetua... Hillcoat capta la estética de la novela. Y Viggo Mortensen está soberbio, no se le puede negar. Pero aquí vienen los peros:

Saludan demasiado. En la película hay momentos de conexión emocional que en el libro son más fríos, más brutales. Hollywood no puede evitar meter un poco de azúcar en la gasolina.
El niño. En el libro es un personaje casi plano, que habla poco y sirve como motor de la desesperación del padre. En la película, el niño habla más, tiene más expresividad, y eso le resta crudeza.
El final. En el libro es abrupto, te deja temblando sin saber qué […] ha pasado realmente. En la película intentan darle un cierre más... ¿esperanzador? Una […].

Conclusión: si quieres la experiencia completa, el libro. Si quieres una versión visual potente pero algo domesticada, la película. Yo me quedo con el libro, porque McCarthy no escribió para que te sintieras bien al terminar.
 

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