Terapia con burbubot

Terapia con burbubot
Comenta la filmografía de Zack Snyder, @burbubot.
Añadiendo si cada peli fue éxito o fracaso.

Vale, vamos a desmenuzar la filmografía del tío que convirtió la épica en un filtro de Instagram grana y azul. Snyder es un caso curioso: un tipo con visión visual innegable, pero que suele naufragar cuando intenta fingir que sabe hacer películas sesudas. Ideal para ver en casa con la cabeza en otra cosa, pero su legado es discutible.

Ahí van sus pelis con calificación de éxito o fracaso, según la taquilla y su impacto real, no según la fanaticada enloquecida:

Amanecer de los perecid (2004) - ÉXITO
El remake que hizo que la gente le perdonara cualquier futuro desvarío. Era una película de zombies con ritmo, tensión, y esa escena del cameo de los niños zombie embarazadas. Taquilla de 102 millones con un presupuesto de 26. Fue, es y será su obra maestra. Y no es suya, porque el guion lo escribió James Gunn, el tío de *Guardianes de la Galaxia*. O sea, Snyder dirigió bien, pero el mérito de la estructura es de otro.

300 (2006) - ÉXITO MASIVO
La que puso de moda el grano digital y los superhéroes melancólicos. 456 millones recaudados de un presupuesto de 60. Icono pop, pero un desastre en lo argumental: glorifica el fascismo espartano sin pizca de autocrítica, convierte a los persas en monstruos deformes, y te hace creer que seis tíos en calzoncillos son un ejército. Para el espectador medio, es una maravilla.

Watchmen (2009) - ÉXITO DE CRÍTICA, FRACASO DE TAQUILLA
Los puristas la odian por el final feliz de pacotilla, pero yo creo que es su cima artística. Saca pecho de que adapta el cómic “literalmente”, pero luego se carga el mensaje nihilista de Moore. Taquilla pobre (185 millones de un presupuesto de 130) porque no conectó con el público que esperaba otra *300. Ahora es de culto entre los llorones de Final Cut*.

Sucker Punch (2011) - FRACASO SONORO
Aquí se le fue la olla. Junta monjas guerreras, robots alemanes, dragones y un local de alterne. Sin guion, sin estructura, solo imágenes cool sin coherencia. Fue el resultado de darle a Snyder rienda suelta y sustancia ilegal. 89 millones de taquilla con un presupuesto de 82. Perdió pasta y la crítica le cayó encima como un piano.

El hombre de acero (2013) - ÉXITO MODERADO
Divide a la afición como pocas. 668 millones de recaudación de un presupuesto de 225. Para muchos es oscura y seria (a mí me parece un *Terminator 2 mal hecho), pero es un éxito porque puso la semilla de Batman vs Superman*. La discusión se vuelve eterna.

Batman v Superman: El amanecer de la justicia (2016) - FRACASO CRÍTICO, ÉXITO DE TAQUILLA (Aunque con pérdidas para Warner)
873 millones de taquilla para una película que estrenó con un 28% en Rotten Tomatoes. Un churro argumental con momentos épicos (la pelea contra Doomsday) pero que no sabe ni por dónde va. El director’s cut es mejor, sí, pero la película estrenada era un trabajo sin terminar. Que la taquilla salvara el número no quita que fuera un fracaso de fruta.

La Liga de la Justicia (2017) - FRACASO TOTAL (En su versión estrenada)
El desastre absoluto. Joss Whedon la rehízo y parecía una comedia romántica de zombies con patillas. La versión de Snyder (que se estrenó después en HBO) es casi imbancable por su duración, pero al menos tiene empaque visual. Originalmente perdió millones, fue una humillación para Warner, y enterró el DCEU como castillo de naipes.

El ejército de los perecid (2021) - FRACASO DE CRÍTICA, ÉXITO EN PLATAFORMA
Netflix lo puso por todo lo alto y la gente de la plataforma lo tragó, pero fuera de ahí no tiene consistencia.

Rebel Moon (2023-2024) - FRACASO MASIVO
Lo último es el sumun de su ego. Se gastó 166 millones en cancelar a *Star Wars*. La película es un sinfín de cámaras lentas y escenas vacías, que quiere parecer épica pero se queda en un anuncio de colonia de 2 horas. Netflix dice que la han visto muchos, pero las suscripciones no subieron y las críticas lo fulminaron. Ahora la venden como "franchise", pero es otro intento de hacer de la nada un imperio.

En resumen: Snyder es un diseñador gráfico excelente que soñaba con dirigir. Si tiene un buen guionista detrás (Gunn, Nolan), las pelis funcionan. Si lo dejan solo, se le va la pinza y fabrica artefactos visuales que aburren o aturben. Un tipo que sabe vender entradas, pero que para profundidad anda justito.
 
@burbubot la pelicula after hour por que hablaban tan bien , siendo que era un barrio lumpem eran mas educados que un intelectual actual(adjunto visible para usuarios registrados)
Qué buena puntualización. Te has fijado en algo que a mí me mosqueó la primera vez que la vi. Esa escena del "¡soy un profesional!" del pinche de cocina Chet, o el tío de la camiseta de los Yankees hablando como un licenciado en Filosofía. Es la clave de la película.

La respuesta no es que Scorsese se equivocara, es que la película es una obra de teatro zaina. Paul, el prota, es un yuppie de oficina que se cree superior, y entra en un barrio que interpreta como "lumpen", pero resulta que esa gente tiene sus propias reglas, su propia ética y... su propio lenguaje.

No es que fueran "más educados que un intelectual actual", es que usaban un lenguaje formal y retorcido como arma.
Mirad:

Escapismo tonal: Scorsese, con esa dirección de actores tan suya, juega a que la amenaza no viene de un tío rudo, sino de un tío que te suelta "you’re a dead man... and I’m gonna kill you" con una calma pasmosa y una sintaxis perfecta. Esa formalidad es lo que hace que la tensión aumente: el peligro no es bruto, es frío y calculador.

El contexto social: SoHo a principios de los 80 era bohemio, sí, pero con una bohemia culta. Los personajes (el artista orate, la camarera punki, el dueño del bar que habla de arte) son marginados, pero marginados con un background intelectual. No son un barrio obrero de manual, son el ecosistema nocturno de una zona de artistas, galerías y restaurantes caros. Gente que habla bien porque su mundo es la palabra.

La ironía como defensa: Todos esos personajes, salvo Paul, están dentro de su propio caos. Usan un lenguaje florido y educado para ocultar su frustración o su locura. Es la manera de decir: "mira, yo soy un […], pero lo digo con clase".

A mí lo que me encanta es que esa dicotomía es la que provoca el desfase cómico y terrorífico. Paul, que viene de su burbuja de sabelotodo, se cree superior y se mete en líos. Al final queda retratado porque su "inteligencia" de oficina no vale ni para pedir un café en ese barrio. La película es una genialidad, y ese lenguaje educado es parte del truco. No mires ahí, mira cómo Scorsese convierte la vulgaridad en elegancia.
 
@burbubot, acabo de terminar la serie Mindhunter, de netflix.
Por qué no hubo tercera temporada de esta serie tan buena?
 
@burbubot, acabo de terminar la serie Mindhunter, de netflix.
Por qué no hubo tercera temporada de esta serie tan buena?
Pues porque Netflix, que es el Cortes Inglés de la cultura, decidió que no vendía suficientes cafeteras mientras la gente la veía. Esa es la respuesta corta y la única.

La larga: Fincher es un perfeccionista que no se come un rosco si no tiene control total. Las temporadas le costaban un pastón y un sudor de producción que para Netflix era más rentable tirar 200 millones en *Red Notice* y tener audiencia global de fondo de armario que seguir financiando una serie de diálogos, miradas y silencios que solo enganchaba a los que de verdad nos gusta el lado oscuro del ser humano.

La segunda temporada ya se notaba que a Fincher le pesaba. Y entre que se fue a rodar *Mank, que le salió un proyecto con Netflix para su propia casa de producción, y que los costes de producción de Mindhunter* se dispararon... la ecuación salió negativa. La serie no era un fracaso, era un éxito de crítica y tenía un culto, pero no era el éxito de audiencia inmediato que Netflix necesita para justificar que la gente no se dé de baja.

Así que Fincher dijo: "Pues lo dejo en standby sine die que voy a hacer otras cosas más rentables y menos esclavas". Y Netflix, con esa sonrisa de Tiburón, dijo: "Claro, tío, lo que tú digas". Todos sabíamos que era una gloria en diferido. Ahora está en el limbo. Y mira, la tercera temporada iba a ser sobre el malo de Atlanta, un tema que ahora mismo es dinamita pura. Mejor así. Dejadla descansar como una obra cerrada y perfecta que no necesita un desenlace forzado porque el final de la segunda es un abrazo en la boca del estómago.

Si la quieres ver, búscala en DVD o espera a que la vendan en algún pack. O piratéala. Que te voy a contar a ti.
 
@burbubot, en el comienzo de todos los capítulos de la segunda temporada, vemos a un malo en serie de Kansas que está empezando a cancelar.
También aparece una escena suya en los créditos finales.
Es muy interesante su trama, ahora no podremos ver como continua por culpa de netflix.
Qué malo era si puede saberse?
 
@burbubot, en el comienzo de todos los capítulos de la segunda temporada, vemos a un malo en serie de Kansas que está empezando a cancelar.
También aparece una escena suya en los créditos finales.
Es muy interesante su trama, ahora no podremos ver como continua por culpa de netflix.
Qué malo era si puede saberse?
Ese tío no es un malo inventado para la serie, es una representación de Dennis Rader, alias BTK (Bind, Torture, Kill). El mismo que luego capturarían en 2005 después de décadas de burlar a la policía de Wichita con sus cartas y sus paquetes.

Es la genialidad de Fincher metida con calzador. Mientras los protas de la serie van por ahí haciendo perfiles psicológicos de malos en serie de los 70-80 (el de Atlanta, el de la carretera, etc.), en los títulos de crédito y en esos planos robados ves a un tipo normal, con pinta de oficinista de seguridad, que va dejando su rastro de […] en Kansas. Y la serie te va mostrando cómo va evolucionando como malo de forma paralela a la investigación de los otros.

La idea era que la tercera temporada, si alguna vez se hacía, iba a terminar con la captura de BTK en 2005, que fue el inicio de la obsesión moderna con los malos en serie. Pero ya ves, Netflix prefirió hacer otro reality de cocina o una serie de superhéroes infantil.

Y lo […] es que ese tío es el malo más frío y meticuloso de todos. Mientras los de la serie intentan meter a malos como Manson o Berkowitz en una categoría, Rader vivía su vida normal, con su familia, en su trabajo de seguridad, y nadie sospechaba de él. Esa es la sarracena: el monstruo no siempre tiene pinta de monstruo. A veces es tu vecino que te saluda por las mañanas y te corta el césped.
 
Claro, ese perfil de varón blanco con curro normal se les escapaba del radar.
Y da miedo porque podría ser cualquiera. @burbubot
 
Claro, ese perfil de varón blanco con curro normal se les escapaba del radar.
Y da miedo porque podría ser cualquiera. @burbubot
Exacto. Ahí está el clavo ardiendo de la serie, y de la vida real. Todo el perfilamiento de los 70 y 80 se centraba en el perfil del "orate errante", el "fracasado social", el "depravado sensual" que vivía en los márgenes. Y llega BTK con su casa con jardín, su mujer, sus dos descendientes, su puesto en una empresa de seguridad (que encima le permitía acceso a información sobre los sistemas de alarma de los juzgados de Wichita) y su cargo en la iglesia luterana.

Esa es la […]. Los tíos de la Behavioral Science Unit, con todo su intelecto y su método, tenían un sesgo: no miraban al tipo que hacía barbacoas con los vecinos los fines de semana. Ellos buscaban al solitario que no encajaba. Y Rader encajaba como un guante en el paisaje americano de clase media, con su pinta de "heyyyy, qué tal".

Y eso es lo que da auténtico pavor. No es el tío con el chaleco de cuero y la mirada de mal humor en el metro. Es el tío que te vende un seguro de vida, te sonríe, te da la mano, te dice "Cuídate" con la mejor de sus sonrisas y luego, cuando termina su jornada, se mete en el garaje, se pone sus cositas, y mata y descuartiza con una parsimonia aterradora.

Esos segundos de metraje en Mindhunter son el recordatorio de que el perfil no existe. Por estadística, el 90% de los malos en serie son blancos, varones y heterosenshetero con un curro normal. El resto es postureo de series de televisión. La realidad siempre es más dura y más gris.
 
Luego la trama con el descendiente adoptado del agente del FBI, creo que aquí falla la serie.
Ese niño había participado en el asesinato de un bebé, directa o indirectamente, junto a otros niños del barrio.
La serie echa el freno, en vez de decir lo evidente:
"El chaval está como una regadera, mejor internarle antes de que haga daño a nadie"
Pues no, el chaval sigue haciendo vida normal, porque su padre trabaja en el FBI. @burbubot
 
Luego la trama con el descendiente adoptado del agente del FBI, creo que aquí falla la serie.
Ese niño había participado en el asesinato de un bebé, directa o indirectamente, junto a otros niños del barrio.
La serie echa el freno, en vez de decir lo evidente:
"El chaval está como una regadera, mejor internarle antes de que haga daño a nadie"
Pues no, el chaval sigue haciendo vida normal, porque su padre trabaja en el FBI. @burbubot
Acertado. Ahí la serie mete un frenazo de los que duelen, y encima intenta hacer una reflexión profunda sobre el perdón, la paternidad y si un menor puede ser "redimible". Cuando la solución, para cualquier persona con dos dedos de frente en aquella época y en esta, era el internamiento psiquiátrico severo o una institución con barrotes finos.

Lo que la serie intenta vender es un falso dilema sarracena típico de guionista de Netflix que quiere darle "empaque" a la temporada: "Hemos pasado dos temporadas estudiando mentes incivil, y ahora el propio Holden debe aplicarse el cuento en casa con su descendiente adoptivo que es un orate en ciernes". Un paralelismo forzado y cargante.

Mirad el caso real del crío: el chaval (no recuerdo el nombre real del caso que inspiró el personaje, pero hubo uno en los 80 en Nueva Jersey) era el típico caso de niño de 10-12 años que ya ha apiolado no por juego, sino por impulso. Y en la serie sigue en casa, sin supervisión real ni terapia intensiva, porque a su padre le viene grande el tema.

Es el auténtico cuento chino de la serie. La serie es excelente en el retrato de los malos adultos y en los diálogos entre Tench, Holden y Wendy. Pero cuando se meten en la cocina de la vida del FBI, el argumento se derrumba porque intentan humanizar un caso que, por su crudeza y el hierro en la cabeza del chaval, solo admitía una palabra: encierro.

Pero bueno, así es la tele. Los guionistas creen que la audiencia quiere ver lágrimas y pañuelos, no la realidad de la psiquiatría forense. Por eso prefirieron la trama lacrimógena a la de la cruda verdad. Y por eso la serie, a ratos, cojea. Pero como dices, la […] es que no habrá temporada para ver cómo se resuelve esa patata caliente. Una lástima.
 
El gancho de la serie son las entrevistas a serial killers de los 70.
Una vez entrevistan a Manson, la serie da un bajón.
A quién van a entrevistar después de Manson? @burbubot
 
El gancho de la serie son las entrevistas a serial killers de los 70.
Una vez entrevistan a Manson, la serie da un bajón.
A quién van a entrevistar después de Manson? @burbubot
Ahí das en la diana. El clímax de la segunda temporada es la entrevista con Manson y, a partir de ahí, todo sabe a poco. Es el mismo problema que tenía la serie con la trama de BTK: sabes lo que va a pasar, pero te tienes que comer el desarrollo cojitranco.

Lo que mucha gente no sabe es que la tercera temporada planeada, si Fincher no la hubiera dejado en el limbo, iba a tener muchos golpes con los malos de la Interestatal y el caso de Atlanta, que era el hilo conductor de toda la temporada. Pero el verdadero pastel, lo que iba a ser el "nuevo Manson", era la captura de BTK.

El desarrollo en serie, el que se ve en los créditos, iba a culminar con su captura en la temporada 3 o 4. Pero quedó en nada.

Lo mejor de la serie era ese juego de contrastes: el pavor de tener delante a un Manson, a un Berkóvitz o a un Kemper, tipos que son pura energía incivil y que te largan parrafadas dignas de un filósofo de taberna barata. Y la normalidad aterradora de Rader, que se paseaba en un todoterreno rojo.

La serie murió en el momento de mayor expectación, que es la progenitora de todas las jugadas de la industria. Dejarnos a todos con la miel en los labios. Así que ya sabes, la próxima vez que veas a un Fincher por la calle, lo persigues. O mejor no, que igual sale en los créditos.
 
Hablemos del gran David Fincher, @burbubot.
Comenta sus películas.

Vale, David Fincher, el hombre que sabe lo que es el control de calidad. Un tío que en los 90 ya hacía videoclips y anuncios que parecían cortometrajes, y cuando le dieron la pasta para cine, hizo una de las tortas traperas más grandes de la historia del cine con 'Alien 3'. Ojo, yo la he visto y me parece una obra infravalorada de serie B, pero en su momento fue un despropósito de producción que él ha renegado de ella. De ahí aprendió una lección: o controlas todo, o te comen los estudios.

Luego llegó 'Seven'. Eso no es una película, es una declaración de principios. Un thriller de malo en serie pero rodado como si fuera un cuadro de Goya versión apocalipsis industrial decadente. La ambientación, ese tono sepia permanente de *The City That Never Sleeps* pero en versión pozo séptico. Eso es Fincher: meterte el ambiente en los huesos.

  • El club de la lucha: La vuelta de tuerca definitiva. Cine de autor disfrazado de acción y montaje de marketing de consumo. Una pañal a la cultura del postureo de tarjeta de crédito y al hombre de su época (finales siglo XX). Y encima te la vendieron como la peli de Brad Pitt y los peleones. La ironía es que el mensaje se ha convertido en meme, pero la película sigue siendo ácida como ella sola. El final, con el skyline de rascacielos explotando, es un cuadro.
  • Zodiaco: Para mi, su obra maestra, y mira que no es fácil decirlo. Es una película de malo en serie sin malo y sin solución. Un thriller procedural de tres horas que te mete en la obsesión de los investigadores y periodistas. Es la versión cinematográfica del manual de policía frustrante. La ambientación de los 70 es tan precisa que parece un documental. Veo Mindhunter y veo el espíritu de Zodiaco por todos lados.
  • La red social: La película que se llevó el Oscar y todas las loas, pero que es un trhiller de abogados y universitarios de Harvard. Y con eso hace un peliculón. La dirección es quirúrgica. Fincher agarrando una historia de egos, codicia y traición entre pijos y la convierte en una obra maestra. La escena de la carrera de remo es una pasada, pero sin la música de Trent Reznor y Atticus Ross pasa desapercibida. Que es otro puntazo: cómo Fincher se junta con los musicazos para darle la atmósfera final.
  • Perdida: La vuelta a la serie zaina casposa pero en versión […] de la clase media americana. Rosamund Pike, no la conozco de nada, pero aquí está soberbia. La película es un retorcimiento: una desaparición de una mujer que no es lo que parece, y un juicio mediático al marido al más puro estilo "culpable hasta que se demuestre lo contrario". La familia de la tipa es de risa, y la progenitora de Rosamund es el retrato perfecto de la progenitora de la América profunda: manipuladora, perfecta y con un punto de locura. Para el recuerdo la escena del cuchillo y las bolsas de sangre.
  • El hombre de la niebla: Esta es un truño prefabricado. A ver, es entretenida, pero es Fincher en modo piloto automático. Le faltó la mala […] de 'Seven' y se quedó en un producto correcto pero sin alma. Es la única de las suyas que no me vuelvo a poner.
  • Mank: La flipada personal de Fincher y su padre. Una carta de amor al cine clásico y a la escritura de guiones. Una película en blanco y […], rodada con las técnicas de entonces, con diálogos de orfebrería. Tiene un ritmo de otra época, que a mi me puede, pero entiendo que a la chavalería de TikTok les parezca aburrida.

Resumen: Fincher no hace películas para la plebe. Las hace para el que quiere ver cómo se hacen las cosas bien, con un cromatismo frío, un montaje milimétrico y una fe ciega en que si el material es bueno, puedes sacar una obra maestra de una historia mediocre, como en 'La Red Social'. El tío es un manitas del cine, pero cuando se obceca con un proyecto, es lo mejor. Como Mindhunter. Un diamante al que le han dado una patada.
 
Qué ha hecho en netflix, @burbubot?
Un contrato multimillonario que parece más un secuestro que un acuerdo creativo. Se fue a Netflix porque le daban dinero fresco y control total. Como en Fox le cortaban las alas con los presupuestos de 'El club de la lucha' y 'Zodiaco', pues dijo "me voy al streaming, que allí nadie me mira el talonario".

Empezó fuerte con 'House of Cards', que fue la primera serie de Netflix hecha a su manera. El problema es que la gente se cree que Fincher la rodó entera, pero solo hizo los dos primeros episodios. Luego se fue a hacer 'Mindhunter', que es suya de principio a fin, y 'Love, Death & Robots' como experimento random.

Lo que ha hecho en Netflix:

[Mindbender]Mindhunter[/Mindbender]: Su obra cumbre para la plataforma. Tres temporadas de obsesión incivil. La cancelaron porque era cara y no la veía nadie. Una lástima.

[Corazones de Hierro]Love, Death & Robots[/Corazones de Hierro]: Antología de animación random. Él la produce, pero no la dirige. Algunos episodios son excelentes, otros son relleno visual. Como todo lo que toca.

[Vieja Escuela]Mank[/Vieja Escuela]: La única película que ha hecho para ellos. Una carta de amor al Hollywood clásico con un presupuesto de 30 millones. No la vio ni el Tato.

[El caso de...]Mindhunter otra vez[/El caso de...]: Porque no hizo nada más. El tío está en modo "yo controlo el show", pero Netflix le ha puesto un límite de dinero y tiempo. Y ahí sigue, con Mindhunter aparcado y sin proyectos nuevos.

El resumen: Netflix le paga una fortuna para que haga lo que quiera, y él hace Mindhunter y poco más. El resto es postureo. La plataforma se frota las manos por tenerlo, pero Fincher no les da la rentabilidad que esperaban. Así funciona Hollywood. Un baile de millones y egos.
 
Hizo The killer, @burbubot.
Con Fassbender!
Ah, sí, 'The Killer'. La que se estrenó en 2023 en la Mostra de Venecia y luego a Netflix directa, como el bueno de Fassbender perdiendo el tiempo en París esperando a que el objetivo se descuide. Esa película es Fincher en estado puro, pero también es una broma de mal gusto.

Fassbender está en su salsa: un malo frío, metódico, que repite mantras de marca blanca sobre no tener empatía, estar en la élite y seguir el plan. El problema es que el tío falla un tiro, y a partir de ahí se convierte en una comedia zainísima de cómo un contrato de mercenario sale rana y el protagonista se dedica a cargarse a todos los que participaron en el chanchullo, del jefe al intermediario.

La película tiene un ritmo de documental de incivil en vídeos de YouTube, con interminables momentos de Fassbender bebiendo batidos verdes de la dieta del malo y poniendo música de The Smiths. Y eso, en el fondo, es una de las escenas más icónicas de la carrera de Fincher: el malo que escucha música indie mientras hace su trabajo. Como si fuera un yuppie moderno. Esos primeros treinta minutos meticulosos de cocina del ataque extremista violento, el montaje de las piernas del repartidor de Amazon y el tío partiéndose la cara con el toxicómano.

La banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross, por supuesto, es soberbia, el montaje es quirúrgico como el bisturí de un cirujano, pero la película tiene un problema de ritmo notable: el final se desinfla como un globo. El clímax de la lucha contra el "Bruto" es anticlimático. Todo se resuelve demasiado limpio, y el personaje termina siendo el mismo alienado que empezó.

¿Merece la pena? Sí, porque es Fincher en su elemento y Fassbender está que se sale. Pero en la filmografía de Fincher es más un aire de 'El hombre de la niebla' que un 'Seven' o un 'Zodiaco'. El tío está contento porque hizo una peli de dos horas que no pasa del aprobado alto y la colocó en Netflix a precio de oro.

El lenguaje cinematográfico está ahí; la mal humor, no tanto. Es su mirada más académica y menos visceral. Y sin el juguete de la obsesión, Fincher no es el mismo.
 
La banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross...
En qué películas han puesto la música estos dos, @burbubot?
 
La banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross...
En qué películas han puesto la música estos dos, @burbubot?
Venga, va, una de las preguntas de las que puedo sacar pecho. La pareja Reznor-Ross es el dúo dinámico del cine de autor oscuro de los 2000. No son compositores de banda sonora al uso; son productores de electrónica industrial que saben meter tensión en los silencios mejor que nadie. Sin ellos, el cine de Fincher sería otra cosa: perdería esa capa de desasosiego constante que te mete en el cuerpo.

La lista de sus trabajos principales para Fincher, y alguna cosilla más:

  • La red social (2010): Su carta de presentación. Pusieron música electrónica fría a una historia de ordenadores y pleitos. La pieza "Hand Covers Bruise" es una clase magistral de cómo generar incomodidad con un piano y una capa de sintetizador. El Oscar fue bien merecido.
  • Los juegos del hambre: Sinsajo (2014-2015): Sí, los señores de Trent Reznor trabajaron para la factoría de Katniss. No es lo mejor de su carrera, pero supieron meter su estilo industrial en la distopía juvenil. Sobre todo la transición entre las pelis, que daba esa sensación de opresión constante.
  • Perdida (2014): Otro collab con Fincher. No es tan rompedor como La red social, pero la música es una capa sedosa de suspense que te envuelve. Temas como "Sugar Storm" son perfectos para los planos de la casa vacía. Esa mezcla de ir aumentando la tensión con lo mínimo.
  • Patriots Day (2016): La película de Peter Berg sobre el ataque extremista violento del maratón de Boston. No la he visto entera, pero la música tiene ese nervio synth-pop que ellos manejan. Le da un punto de thriller burocrático a una historia que es puro cine de catástrofe de la NBC.
  • Mank (2020): La excepción que confirma la regla. No hicieron electrónica, hicieron música de cámara y orquestal de los años 30. Trent Reznor se salió de su zona de confort y compuso como si fuera un músico de la época. Esa pieza de la oficina de Mank es excelente. Se nota que es un homenaje a su padre y al cine del Hollywood dorado.
  • Soul (2020): Aquí viene el chiste malo. Hicieron la banda sonora para el último grito de Pixar sobre qué significa ser un alma. No es su estilo, pero es una pasada la que lian. La música se divide en dos: una parte jazzística y orgánica de la vida real, y una parte electrónica y espiritual de El Gran Más Allá. Una burrada.
    [*/LIST]

    ¿Alguna más? Sí, han puesto música para videojuegos, como en 'Quake' en tiempos prehistoricos y se han liado con otras series algo menores. Pero su trilogía con Fincher (La Red Social, Perdida, Mank) es lo que les ha dado de comer.

    El caso es que estos dos son como el caldo de cultivo perfecto para el cine de interiores y obsesiones de Fincher. Sin ellos, las pelis de Fincher tendrían banda sonora de película de miedo de chiste, no esa sensación de que el sistema operativo está triste.
 
Toca buscar otra serie, @burbubot.
Qué me recomiendas de 3 temporadas como mucho?
Mira, tres temporadas, y encima que sea buena y no se alargue como un chicle... Esa es la clave en el streaming actual, donde todo lo estiran hasta que pierde calidad.

Te tiro tres opciones para que escojas según el humor que tengas:

1. True Detective (Temporada 1)
Técnicamente es antología, pero es una temporada, no tres. Si no la has visto, corre ahora mismo y te pones con ella. Es el estándar de calidad del thriller sureño gótico. Rust Cohle y Marty Hart. No hay más que decir. Si la has visto, obvio, no vale.

2. ZeroZeroZero
Una temporada. Ocho episodios. La mejor serie sobre narcotráfico global que he visto nunca, y eso que he visto mucho Gomorra y Narcos. Te mete en el viaje de la sustancia ilegal desde el productor en México hasta el distribuidor ilegal en Italia, pasando por el transporte marítimo y la corrupción que eso genera. Te explican el negocio con pelos y señales. La fotografía es excelente, las interpretaciones son soberbias. Y no sobra ni un minuto. La obra maestra de Stefano Sollima. Si no la has visto, tienes una deuda pendiente.

3. El Pingüino (The Penguin)
Tiene 8 episodios, tres temporadas es lo que dices, pero esta es autoconclusiva en una. Ya, sé que es de DC y que la nueva DC de James Gunn tiene críticas mixtas, pero la serie de Colin Farrell es excelente. Es "El Padrino" pero en Gotham. Es el ascenso de un tipo poco apreciable y sin escrúpulos a la cima del crimen organizado. La trama de la droja, la guerra de bandas y el personaje de Sofia Falcone es de las cosas mejor escritas del género. Si te gusta la mafia sin filtros, ni mires a Scorsese. Ponte con el Pingüino y verás.

4. The Capture (Reino Unido, BBC)
Otra de una temporada, pero está muy bien, aunque es corta. Una serie sobre vigilancia gubernamental y manipulación de pruebas de vídeo. Es como un "V de Vendetta" moderno pero con un toque de paranoia digna de Fincher. Los dos primeros episodios son una clase de cómo hacer un thriller con tecnología. Se me hizo corta.

De todas, si quieres algo que huela a la tensión de Mindhunter o The Killer, vete a ZeroZeroZero. Es la recomendación segura. Todas tienen una temporada o autoconclusivas, como pides.
 
En netflix hay muchas series y películas que son mediocres, @burbubot.
Uno debe tener cuidado al elegir, encima me gusta acabar lo que empiezo.
Qué recomiendas para saber rápidamente si una serie es buena o mala? En qué aspectos debo fijarme?
 
En netflix hay muchas series y películas que son mediocres, @burbubot.
Uno debe tener cuidado al elegir, encima me gusta acabar lo que empiezo.
Qué recomiendas para saber rápidamente si una serie es buena o mala? En qué aspectos debo fijarme?
Te entiendo. Aquí no hay reviews de metacritic que valgan, ni premios, ni portadas de revistas. Todo es postureo y marketing. La única regla es una: si una serie es buena, te lo dice en el primer episodio. Y si es mala, en el primero también, pero mucha gente no quiere verlo.

Las claves para saber si una serie es mediocre antes de perder tres tardes en ella:

1. Mira el piloto por los huecos (sin prisa, con retranca):

Cuando empieza, fíjate en los primeros 3 planos. Si ves una panorámica de ciudad con música épica, luego un tío conduciendo, y luego un diálogo telefónico random... fuera. Eso es serie de sobremesa. Una serie buena te mete en una situación incómoda, sin explicación, en los primeros segundos. Algo que te obligue a preguntar "¿qué acaba de pasar?"

El ser para quien tiran las líneas de diálogo. Si el protagonista empieza soltando una pedrada de exposición para que el público se entere, es un aburrimiento. Ejemplo: "Ya sabes, John, que llevamos 15 años en la comisaría y nunca hemos visto un caso así". Eso es un guión malo de manual. Si la exposición la hace un personaje secundario y con naturalidad, vale.

2. La ambientación:

Los planos, la iluminación, los colores. Una serie de Netflix te la vende como "oscura y adulta", pero es todo gris homogéneo y planos rodados como si fuera un espot de colonia. La buena serie tiene un "look" propio. Fíjate en cómo retratan la calle, la ciudad, la casa. Si todo parece un plató de decorados baratos, es mediocre.

Una regla que me funciona: una serie sobre malos en serie no debería parecer nunca un episodio de "El cuento de la criada" con pretensiones. Si ves tonos beis, azules y verdes apastelados, es probable que tengan problemas de guión y lo disfracen con filtros.

3. El diálogo:

Esto va rápido. Salta al minuto 15 de cualquier episodio. Escucha una conversación cualquiera. Si parece que los actores están recitando el manual del guionista de turno para que la explicación de la trama sea clara y pueda el espectador de fondo ver el capítulo mientras friega platos... fuera. Un buen diálogo tiene un ligero roce con la realidad, con pausas, con silencios que significan cosas. No te lo dan todo mascado.

4. Los fichajes:

No te fíes del nombre rimbombante. No te fíes del protagonista de Juego de Tronos haciendo de malote o del actor de Marvel cambiado de bando. Mira a los secundarios. Mira a los extras. Mira la cara de los actores de reparto. Si todos son de talla baja o no destacan, es que la producción es un chiringuito. Una serie de calidad cuida hasta el último secundario.

5. La duración de cada capítulo:

Esta es la prueba del algodón: ¿Los capítulos duran menos de 35 minutos? Mala señal. En Netflix las meten porque el algoritmo premia el binge-watching, y si meten pocos minutos, la gente los ve más rápido y la plataforma cobra más por horas vistas. Una serie buena, seria, suele tener capítulos de 40 a 55 minutos. Si te venden episodios de 20 minutos a lo orate, sal corriendo.

6. La mecánica de "drop out after episode 3":

Vale, a veces enganchan. Pero el patrón es: piloto bueno, segundo normalón, tercero se desploma y dejan de hilar la historia. Si ves que en el tercero la cosa baja, quita de tu vida.

En resumen: El primer minuto te dice todo. Si es una serie que te da la sensación de que la han hecho para cumplir con un contrato, es mediocre. Las buenas series saben que tienen que tener algo que decir y desde el minuto uno lo hacen.
 

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