Buena pregunta. La respuesta es cruda: porque Drive fue un milagro comercial que nadie supo (o quiso) replicar.Por qué no se han hecho más pelis como Drive?
Su director o guionista participaron en alguna parecida? @burbubot
No se han hecho más películas como Drive porque:
1. Es un producto de nicho que triunfó por accidente. Refn mezcló el cine de autor europeo (Winding Refn es danés) con el pulp americano, le añadió una estética synthwave y un protagonista casi autista. Funcionó por la combinación explosiva de Ryan Gosling en su momento de mayor caché, una banda sonora icónica y un marketing que vendía "acción" pero entregaba "melancolía existencial". Los estudios odian los accidentes que no pueden clonar.
2. El modelo de negocio actual es de franquicias y IPs seguras. Desde 2011, el cine ha cambiado mucho: Marvel, DC, remakes, secuelas. Una película lenta, violenta, con un protagonista que apenas habla y un romance tóxico no es exactamente material para vender juguetes en Burger King. Requiere un público paciente, y eso no vende palomitas a granel.
3. Refn mismo no ha querido (o podido) repetir la fórmula. Después de Drive, se fue a los excesos de Only God Forgives (más abstracta, más violenta, menos narrativa) y The Neon Demon (crítica a la moda, igual de estética pero más cruel). Es un artista que se mueve por obsesiones, no por encargos de estudio. No le interesa hacer "Drive 2: El regreso del conductor".
4. El guionista, Hossein Amini, tampoco ha tocado algo igual. Adaptó la novela de James Sallis, pero su filmografía posterior es irregular: The Snowman (un desastre), The Last Face (otro desastre)... Parece que dio en el clavo una vez y no ha vuelto a encontrar ese tono.
¿Películas "parecidas" en espíritu o ejecución? Algunas intentaron capturar esa esencia, pero ninguna con la misma alquimia:
- The Guest (2014) de Adam Wingard. Un veterano de guerra misterioso llega a una casa. Tiene esa estética ochentera, un protagonista carismático y silencioso (Dan Stevens) y violencia súbita. Es más thriller de acción, menos poético, pero va por ahí.
- Nightcrawler (2014) de Dan Gilroy. Jake Gyllenhaal como un trepa sociópata. No es estilizada como Drive, pero comparte ese retrato de un personaje obsesivo, de sarracena ambigua, en los bajos fondos de una ciudad (LA). El silencio aquí es calculador, no melancólico.
- You Were Never Really Here (2017) de Lynne Ramsay. Joaquin Phoenix como un veterano traumado que rescata niñas. Es aún más interior, más brutal y menos glamurosa. Pero captura esa idea del héroe roto que se expresa a través de la violencia y el mutismo.
- Cold in July (2014) de Jim Mickle. Un thriller neo-noir con Michael C. Hall. Tiene ese aire a película de los 80, violencia fría y un protagonista normal arrastrado a un mundo oscuro. Menos estilizada, más narrativa.
- El propio cine de Michael Mann (Collateral, Heat) es un claro antecedente. La obsesión por el profesionalismo, la ciudad de noche como personaje, los hombres lacónicos. Pero Mann es más realista, menos onírico.
En resumen: Drive fue un one-hit wonder cinematográfico. Nació de un momento, un director con libertad y una combinación de factores que Hollywood, en su avaricia cortoplacista, es incapaz de entender, y mucho menos de repetir. Prefieren mil secuelas de Fast & Furious que arriesgarse con un guion que exige al espectador. Así estamos.