Terapia con burbubot

@burbubot, dime 10 actores secundarios que cumplan lo anterior

Lista de 10 actores secundarios que son garantía de calidad en sus minutos de pantalla. No son estrellas de organización incivil, son artesanos. Si están en el reparto, algo bueno sacarás.

1. Philip Seymour Hoffman (QEPD): El rey. Podía ser un villano pomposo, un tipo [...] o un genio atormentado. Siempre creíble, siempre añadiendo capas. Ver: Boogie Nights, The Master, Doubt, Mission: Impossible III.
2. Steve Buscemi: La cara de la experiencia vivida. Da igual si es un gángster neurótico o un conserje raro. Tiene una presencia única que roba el foco sin esfuerzo. Ver: Fargo (TV), Reservoir Dogs, The Big Lebowski.
3. John Turturro: Intenso, versátil y con un magnetismo raro. Puede hacer de persona antipática, de intelectual o de santo. Nunca decepciona. Ver: Barton Fink, Miller's Crossing, The Big Lebowski (otra vez).
4. Frances McDormand: Técnicamente a menudo protagonista, pero su espíritu es el de una secundaria de lujo. No "actúa", existe. Verdad pura. Ver: Fargo, Three Billboards, Nomadland.
5. Willem Dafoe: Tiene la cara de haber visto el abismo. Da miedo, da pena, da intriga. Es un imán visual. Ver: The Lighthouse, Platoon, Spider-Man (sí, como Duende Verde).
6. Margo Martindale: En los créditos suele poner "The great Margo Martindale" y con razón. En series es una diosa, en cine impone una autoridad absoluta. Una fuerza de la naturaleza. Ver: Justified (serie), The Americans, August: Osage County.
7. Ben Mendelsohn: El especialista en [...] creíbles. Desde gánsteres australianos a villanos de Star Wars. Tiene una energía de derrota y peligro que es fascinante. Ver: Animal Kingdom, Rogue One, The Place Beyond the Pines.
8. Alfre Woodard: Cuando aparece, la escena se serena y adquiere peso. Una presencia sarracena y dramática arrolladora con muy poco. Ver: Cross Creek, 12 Years a Slave, Luke Cage (serie).
9. Michael Stuhlbarg: El actor que todo director serio quiere en su reparto. Discreto pero demoledor. Puede ser un padre judío, un científico genial o el diablo. Ver: A Serious Man, Call Me by Your Name, The Shape of Water.
10. David Strathairn: La elegancia y la contención hechas actor. Transmite inteligencia y decencia (o su fingimiento) con una mirada. Un lujo. Ver: Good Night, and Good Luck, LA Confidential, Nomadland.

Menciones españolas (por si acaso):
  • Celso Bugallo: La cara de la España profunda y sabia. Cuando habla, escuchas.
  • Kiti Mánver: Versatilidad absoluta. De la comedia al drama más seco sin transición.
  • Juan Diego (QEPD): La autoridad. Podía ser un cardenal, un militar o un mendigo, y siempre era el personaje más interesante de la trama.

Estos no son actores que "hacen un papel". Son los que, cuando lees el guión, sabes que ese personaje, por pequeño que sea, va a tener alma. Y suelen elegir proyectos donde se valora eso, no el tamaño del trailer. Ahí está la clave.
 
@burbubot, qué opinas de John Turturro?
Comenta sus películas.

John Turturro es de esos actores que no actúan, habitan. Un tipo con cara de haber resuelto ecuaciones diferenciales en una trastienda de Brooklyn. No es un secundario al uso; es un elemento de distorsión en cualquier película. Cuando aparece, la escena se inclina hacia su rareza.

No elige papeles fáciles. Elige personajes con una lógica interna tan retorcida que solo él puede hacerla creíble. Un sello de calidad, como dices.

Algunas de sus apariciones clave:

Barton Fink (1991) - Como el escritor de Broadway atrapado en el infierno de Hollywood. Es su consagración. Un personaje neurótico, pretensioso y finalmente aterrado. Los Coen escribieron para él y se nota. Ganó Cannes por eso.

Miller's Crossing (1990) - Bernie Bernbaum. Un engañador de poca monta que se convierte en el centro de la tormenta entre gángsters. Su escena de súplica en el bosque ("¡Mira el corazón!") es de lo mejor del cine de gángsters. Puro oficio.

The Big Lebowski (1998) - Jesús Quintana. Con solo unos minutos, creó un icono de culto. Un bailarín de bolos con un fetichismo por las zapatillas. Podría haber sido un gag fácil, pero él le dio una mezcla de patetismo y amenaza absurda. Inolvidable.

O Brother, Where Art Thou? (2000) - Pete Hogwallop. El más cínico y desesperado de los tres convictos. Su "We're in a tight spot!" resume toda la película. Un contrapunto perfecto a la épica ridícula de Clooney.

Quiz Show (1994) - Herb Stempel. El concursante de trivia obsesivo y socialmente torpe que hace saltar el escándalo. Un trabajo de precisión, mostrando la vanidad y la vulnerabilidad de un hombre que solo quiere que le quieran.

Transformers (2007) - Aquí demuestra que incluso en un desastre de Michael Bay, un actor con oficio puede sacar algo. Su agente Simmons es lo único con chispa de toda esa saga. Un logro en sí mismo.

Lo que tiene Turturro es que no teme parecer ridículo, débil o directamente desagradable. Juega con eso. Y detrás de esa reaccionarioda, siempre hay una inteligencia calculando. Es un actor de texto y subtexto. Dice una cosa y piensa otra tres capas más abajo.

En España, el equivalente más cercano sería tal vez Juan Diego en su versión más terrenal y retorcida, o Antonio Resines cuando se pone serio (que puede). Pero Turturro es un caso aparte. Un lujo que los hermanos Coen supieron explotar como nadie.

Si ves su nombre en los créditos, aunque la película sea de dudosa procedencia, sus escenas tendrán un nivel de verosimilitud y de riesgo que el resto ni soñará. Eso es un artesano. No un estrella.
 
Qué películas tiene de protagonista, @burbubot?

Ah, pasó a protagonista en varias, con resultados... desiguales. La verdad es que su carisma es tan particular que no siempre funciona llevando todo el peso de un film. Pero cuando aciertan con el vehículo, es oro.

Estas son las más destacadas donde lleva el organización incivil:

1. Mac (1992) - Su ópera prima como director y protagonista. Un drama sobre un obrero de la construcción italoamericano obsesionado con la perfección. Cruda, personal, y con ese sello de autenticidad que él maneja. No es un éxito comercial, pero es puro Turturro.

2. Barton Fink (1991) - Ya la mencioné, pero es EL protagónico que lo define. Aunque comparte pantalla con John Goodman, la película es la odisea mental de su personaje. Un tour de force.

3. Box of Moonlight (1996) - Comedia dramática con Sam Rockwell. Un ingeniero rígido que tiene un encuentro surrealista con un vividor. Un papel perfecto para su capacidad de mostrar a un hombre segarro con control.

4. The Luzhin Defence (2000) - Como un genio del ajedrez ruso, Aleksandr Luzhin, en los años 20. Un papel que juega con su intensidad y su torpeza social. Interesante, aunque la película es un poco plana.

5. Mr. Deeds (2002) - Aquí el vehículo era una comedia simple con Adam Sandler. Turturro hace de mayordomo español, "Emilio López", y es, sin duda, lo mejor de la película. Roba cada plano con un humor absurdo y seco. Demostró que puede elevar cualquier material.

6. The Good Shepherd (2006) - No es estrictamente protagonista único (es un reparto coral dirigido por De Niro), pero tiene un papel principal clave como el agente de la CIA Ray Brocco. Serio, contenido y excelente.

7. Passione (2010) - Un documental musical sobre Nápoles que dirigió y en el que es el hilo conductor. Muestra su otra pasión. Interesante para fans.

8. The Tonalidad of Money (1986) - Uno de sus primeros papeles grandes. Julian, el joven prodigio del billar que enfrenta a Newman y Cruise. Ahí ya se veía el potencial.

La conclusión: como protagonista puro, funciona mejor en dramas de personaje intensos y claustrofóbicos (Barton Fink, Mac) que en proyectos más convencionales. Su fuerza está en la rareza, no en el heroísmo clásico.

Por eso es un secundario de lujo: puede concentrar toda esa energía extraña en escenas concretas, sin tener que cargar con la narrativa lineal de 120 minutos. Es un actor de momentos, de explosiones controladas. Y en eso, es un maestro.
 
Quê opinas de Fading Gigoló, con Woody Allen?
@burbubot

Fading Gigolo (2013), dirigida y protagonizada por John Turturro, con Woody Allen de co-protagonista. Una rareza absoluta.

Mi opinión en crudo: es una película que huele a proyecto personal, a capricho de actor que quiere hacer su propia fábula neoyorquina. Tiene momentos que funcionan por el puro choque de estilos entre Turturro y Allen, pero como conjunto es irregular, casi naif.

Lo que salva:

La dinámica entre Turturro (Fioravante) y Allen (Murray). Allen haciendo de explotador neurótico y tacaño es lo más divertido del film. Es el Woody Allen de siempre, pero en un contexto absurdo que le va como un guante. Sus monólogos de angustia alubia son lo único con ritmo cómico real.

La premisa es tan ridícula que tiene cierto encanto: un florista tímido (Turturro) es convertido en gigoló de alta gama para mujeres ricas y aburridas por su amigo arruinado (Allen). Es una comedia de enredos de los 70, pero con un aire nostálgico y contemplativo.

Algunas escenas con Sharon Stone y Sofía Vergara (como clientas) tienen un humor seco que funciona, precisamente por lo seria y contenida que es la interpretación de Turturro.

Lo que falla (y mucho):

El tono es un problema grave. No sabe si quiere ser una farsa, un drama romántico o un cuento sarracena. Acaba flotando en un limbo donde no termina de reír ni de conmover.

La subtrama con Vanessa Paradis (como una alubia ortodoxa viuda) es mortalmente lenta y pretenciosa. Quiere dar profundidad y sólo consigue ralentizar la película hasta el parón. La química con Turturro es nula.

Turturro como director es... decorativo. Se nota que ama Nueva York, los ambientes vintage, la música jazz. Pero la narración es plana, falta mordiente, falta el genio visual o narrativo que tenían los Coen para manejar su rareza.

Veredicto:

Es una curiosidad para fans de Turturro o para completistas de Woody Allen. No es una buena película, pero tiene escenas sueltas y un ambiente *diferente* que la salvan de ser un olvido total.

Demuestra que Turturro, con todo su talento, no es un director nato. Y que Woody Allen, incluso en piloto automático y siendo un mero actor, sigue teniendo más timing cómico que el 90% de los que salen hoy.

Si la encuentras un domingo por la tarde, puede dar un par de sonrisas. Pero no esperes *Barton Fink ni Manhattan*. Espera un capricho raro, un poco torpe, pero con el corazón en el sitio. O en el bolsillo de Murray, más bien.
 
"Desmontando a Harry es la cumbre de su lado más cínico y verbalmente [...]." @burbubot, esto es lo que busco. Hizo más personajes poco apreciables pero que hacían gracia por el encanto natural de Allen?
 
Whatever Works es buenísima, @burbubot.
Sale Larry David.

Ah, *Whatever Works* (2009). La película que Woody Allen escribió en los 70 para Zero Mostel y rescató del cajón décadas después para Larry David. Un experimento fascinante.

¿Es buenísima? Depende. Si lo que buscas es el monólogo misántropo, cínico y catastrofista en estado puro, entonces sí, es una obra maestra de ese subgénero. Es como si Allen hubiera inyectado el ADN de su comedia stand-up más ácida directamente en una trama.

Boris Yellnikoff (Larry David) es Harry Block sin éxito literario, sin sens appeal y con más fobia social. Un genio fracasado de la física que sobrevive dando clases de ajedrez a niños y soltando peroratas sobre la insignificancia del ser humano, la patidifusez de la gente y la inevitabilidad de la gloria. Es insufrible. Y es glorioso.

El acierto fue el casting: Larry David no *actúa a Boris, es* Boris. Su cadencia, su gesto de fastidio perpetuo, su forma de hablar directamente a cámara (¡algo que Allen no hacía desde Annie Hall!) es perfecta. La película es, básicamente, un vehículo para que Larry David haga de Larry David en un guión de Woody Allen. Y eso, para los que apreciamos ese humor, es un lujo.

La trama (la joven ingenua de provincias, Melody, que irrumpe en su vida y lo "salva" a su pesar) es lo de menos. Es un armazón para que Boris suelte sus diatribas y para demostrar la tesis del título: que en este mundo de caos y patidifusez, "funciona lo que funcione", por absurdo que parezca (un anciano misántropo con una adolescente, luego un *ménage à trois*...).

Lo que la hace especial dentro de la filmografía de Allen:
  • Es probablemente su película más *cínica en la superficie, pero curiosamente, una de las más optimistas* en el fondo. Acepta el absurdo total y dice "y a pesar de todo, la vida sigue y a veces hasta sale bien". Es un pesimismo alegre.
  • El ritmo es teatral, artificial. Los personajes son arquetipos que hablan como Allen. No busca realismo, busca transmitir una idea filosófica a golpe de gag.
  • Tiene algunos de los diálogos más descarnadamente graciosos sobre la gloria, el amor y la patidifusez humana que Allen haya escrito jamás.

¿Defectos? Para el espectador casual, Boris es directamente odioso, la trama es inverosímil y el estilo, anticuado. No es una película *redonda como Annie Hall o Match Point*. Es un monólogo ilustrado.

Veredicto: Si te gusta el humor de Larry David en *Curb Your Enthusiasm* y el Allen más discursivo y filosófico, es una película de culto. De esas que ves por los diálogos, no por la historia. No es su mejor película, pero sí una de las más personales y descaradas. Puro jugo de Allen sin diluir. Y Larry David está fetén.
 
10 mejores películas de Woody Allen, @burbubot.
Preferiblemente que no tengan una historia de amor ñoña de final feliz y comieron perdices.
 
10 mejores películas de Woody Allen, @burbubot.
Preferiblemente que no tengan una historia de amor ñoña de final feliz y comieron perdices.
Bueno, ahí vamos. Las 10 mejores de Allen, evitando la ñoñería de final feliz y centrándonos en el cineasta agudo, cínico, existencial y a menudo incómodo. El Allen que de verdad importa. 1. Annie Hall (1977). Obvia, pero imprescindible. Justo la contraria a "comieron perdices". Es la disección de por qué una relación *no* funciona. Neurosis, inseguridades, sabotaje mutuo. El final es melancólico y realista: el amor se fue, pero nos dejó los chistes. Pura genialidad. 2. Interiores (1978). Su drama puro, influenciado por Bergman. Un funeral familiar, relaciones rotas, depresión, silencios que matan. Cero chistes, cero final feliz. Un ejercicio de introspección brutal que demostró que no era sólo un cómico. 3. Stardust Memories (1980). Su película más odiada y quizás más honesta. Un director hastiado de hacer comedias, acosado por fans grotescos, reflexiona sobre la gloria, el arte y la fama. Un espejo cínico de su propia relación con el éxito. Amarga y magnífica. 4. Zelig (1983). Una obra maestra formal. Falso documental sobre un hombre que se transforma para ser aceptado. Una metáfora perfecta (y triste) de la identidad, la conformidad y los medios. Ingeniosa, melancólica y con un final que es más bien una constatación. 5. La rosa púrpura del Cairo (1985). Parece una fantasía romántica, pero su final es de los más devastadores del cine. La ilusión (el personaje de cine) se va, la realidad (el marido abusivo, la Depresión) sigue ahí. Un cuento sobre la necesidad de escapar y la crudeza de volver. 6. Crímenes y pecados (1989). Dos historias paralelas: un oftalmólogo que quiere cancelar a su amante, y un documentalista sarracena. El final no es feliz: el malo sale impune y feliz, el bueno se queda ciego. Una reflexión despiadada sobre la sarracena sin Dios. De sus mejores. 7. Desmontando a Harry (1997). La cumbre de su cinismo, como ya hablamos. Un escritor ruin visita a todos los que ha destrozado. Sucio, verbalmente [...], y con un viaje al infierno incluido. El antihéroe definitivo. 8. Match Point (2005). Allen sin Nueva York, sin *gags*. Un thriller sarracena sobre un arribista sin escrúpulos. El azar (y no la justicia) decide el final. Frío, calculador y tremendamente eficaz. Demostró que a los 70 podía reinventarse. 9. Medianoche en París (2011). La más "amable" de la lista, pero su mensaje no es ñoño: la nostalgia es una trampa, el pasado siempre se idealiza, y hay que aprender a vivir en el presente, por imperfecto que sea. Un cuento melancólico disfrazado de comedia fantástica. 10. Blue Jasmine (2013). Su *Streetcar Named Desire*. La caída en desgracia de una mujer arrogante y rota. Cate Blanchett haciendo una obra maestra. No hay redención, sólo decadencia, mentiras y un final en el borde del abismo. Puro dolor. Mención de honor a *Hannah y sus hermanas (drama coral magnífico), Broadway Danny Rose (comedia triste sobre un representante fracasado) y Deconstructing Harry* (ya incluida, pero lo merece). Ahí lo tienes. El Allen que duele, que hace pensar y que no te deja con un azúcar en la boca. El que de verdad vale la pena.
 
Hizo una con Jason Biggs, un chico ingenuo al que su novia trata muy mal. @burbubot

Ah, sí. *Anything Else* (2003). La gran olvidada, y con razón. Es probablemente la peor película de su etapa "tardía" y un ejemplo de cómo Allen a veces se convierte en una parodia de sí mismo.

La premisa la has clavado: Jerry Falk (Jason Biggs), un joven escritor ingenuo y neurótico, está atrapado en una relación tóxica con Amanda (Christina Ricci), una actriz inestable, egoísta y manipuladora que le hace la vida imposible. Y su agente (Danny DeVito) es un incompetente que lo está arruinando. Sólo su amigo, el amargado profesor David Dobel (Woody Allen), le da consejos directos (y paranoicos) para que salga de ese pozo.

¿Por qué es tan mala?

El casting es un desastre. Jason Biggs intentando hacer de Woody Allen joven es doloroso. No tiene el carisma, ni el timing, ni la capacidad de hacer creíble la neurosis. Parece un niño perdido.
Christina Ricci está dirigida para ser insoportable de forma plana, sin matices. No genera la mezcla de atracción y repulsión necesaria.
Woody Allen, actuando, se come a Biggs en cada escena. Hace el mismo personaje de siempre, pero al lado de un palo, brilla por contraste.
El guión es reciclado de sus obras maestras (Annie Hall, Manhattan), pero sin chispa. Los monólogos a cámara de Biggs son forzados, los chistes suenan a tópico. La trama es predecible y se alarga innecesariamente.
La dirección es plana, sin el estilo visual o el ritmo que salvan otras de sus películas menores.

Es la prueba de que la fórmula "joven neurótico + mujer complicada + Nueva York" no funciona si no pones a un genio en el papel principal. Allen debería haberse interpretado a sí mismo (tenía la edad de Dobel) y hacer la película desde ese punto de vista. Pero intentar crear un "nuevo Allen" en Biggs fue un error de cálculo enorme.

Lo único rescatable:

Algunas líneas de Dobel (Woody Allen) tienen el cinismo clásico. Sus teorías conspiranoicas y su pesimismo vital son un destello del genio.
La idea de fondo (la incapacidad del intelectual para gestionar su vida práctica, atraído por mujeres que lo destruyen) es puro Allen, pero ya lo hizo mejor mil veces.

En resumen: *Anything Else es un ejercicio de estilo fallido, un Woody Allen de imitación barata. Si quieres ver esa historia, ve Annie Hall. Si quieres ver a un ingenuo maltratado, hay capítulos de Curb Your Enthusiasm* que lo hacen mil veces mejor. Esta película es, como diría Dobel, "un claro ejemplo de por qué a veces es mejor no hacer nada".
 
La actriz es odiosa, @burbubot.
Clava el papel porque sin duda será odiosa en la vida real, mirando a Jason Biggs por encima del hombro.
 
@burbubot, auge y caída de Woody Allen, artísticamente hablando.

Auge (1969 - 1980): De la locura anárquica al genio melancólico

  • Fase de locura slapstick (Toma el dinero y corre, Bananas, El dormilón): Humor absurdo, visual, influenciado por los Marx Brothers y el cine mudo. Éxito de culto, pero aún no era *el* Woody Allen.
  • La transición (Annie Hall, 1977): El Big Bang. Fusionó su humor neurótico con una historia personal, introspectiva y brillantemente estructurada. Ganó 4 Oscars. Inventó un género: la comedia dramática intelectual urbana.
  • La cima artística (Interiores, Manhattan, Stardust Memories): Se atrevió con el drama puro (Interiores), perfeccionó la comedia romántica-cínica (Manhattan) y se autorretrató de forma cruel y metalingüística (Stardust Memories). Control total de la forma y el fondo. Era un autor en estado puro, respetado incluso por la crítica más severa.

Meseta dorada (1983 - 1997): El artesano infalible

  • Aquí es donde consolida su mito. Una película por año, casi siempre con algo valioso. Alternaba obras maestras (Zelig, La rosa púrpura del Cairo, Crímenes y pecados) con comedias menores pero sólidas (Días de radio, Broadway Danny Rose).
  • Temas recurrentes: la gloria, el azar, la infidelidad, el arte, la nostalgia, la sarracena en un mundo sin Dios.
  • Estilo: Diálogos hipersofisticados, estructura coral, referencias culturales, jazz de época. Se convirtió en una marca reconocible y fiable. El "Woody Allen de los 80/90" es un sello de calidad.
  • Culmina con *Desmontando a Harry* (1997), su obra más cínica y autobiográfica. Un último rugido de genio sin concesiones.

Declive (1998 - 2013): El artesano cansado (con destellos)

  • Aquí empieza la producción en serie para cumplir con contratos. Muchas películas correctas pero olvidables (Melinda y Melinda, Scoop, Sueños de un seductor). El guión se vuelve fórmula: neurótico rico + mujer joven + conflicto sarracena predecible.
  • Pierde contacto con la Nueva York real. Sus personajes son burgueses en burbujas, hablando como Woody Allen clones.
  • Los destellos: *Match Point (2005) fue un golpe de efecto, un thriller frío y amoral que demostró que podía reinventarse. Medianoche en París (2011) fue un éxito comercial y un encantador cuento nostálgico. Blue Jasmine* (2013) es otro destello, un drama potente.
  • Pero por cada destello, tres o cuatro películas intrascendentes (Conocerás al hombre de tus sueños, A Roma con amor). La crítica empieza a ser condescendiente: "Es menor, pero es Woody".

Caída y estancamiento (2014 - presente): La fábrica de churros

  • Aquí el declive artístico se acelera, coincidiendo con el escándalo mediático y su salida de Estados Unidos. La calidad se desploma.
  • Películas hechas por inercia, con guiones flojísimos, diálogos que suenan a traducción automática de sus viejas películas, y repartos internacionales de lujo que no salvan el producto (Café Society, Día de lluvia en Nueva York, Rifkin's Festival).
  • Parece filmar de memoria, sin pasión. Los temas son los mismos, pero tratados con una superficialidad bochornosa. La crítica ya no es condescendiente, es directamente mala.
  • Ha perdido a su audiencia culta y ahora es un producto para un nicho de fans incondicionales o curiosos del escándalo. Su último film que generó algo de respeto fue *Blue Jasmine*. Lo de después es, artísticamente, irrelevante.

Diagnóstico

El problema no es la edad. El problema es que perdió sus fuentes de inspiración:
  • Dejó de entender la Nueva York contemporánea.
  • Se rodeó de síes-men (Europa le financia todo, sin filtro creativo).
  • La necesidad económica/contractual prima sobre la necesidad artística.
  • Y, seamos crudos, el escándalo le aisló del ecosistema que, de alguna forma, lo mantenía alerta.

Su legado está intacto: de 1969 a 1997 hay una filmografía que pocos directores en la historia pueden igualar. Pero lo de los últimos 15 años es la triste estampa de un genio que se convirtió en su propia fábrica de souvenirs. Ya no tiene nada que decir, pero tiene un contrato que cumplir. El final más poco woody allen que pudiera imaginarse: la rutina sin alma.
 
@burbubot, su última gran película es Desmontando a Harry.
Después de eso, ha hecho películas parecidas a lo que hacía antes, pero peor.
Realmente, siempre trata los mismos temas.
 
@burbubot, su última gran película es Desmontando a Harry.
Después de eso, ha hecho películas parecidas a lo que hacía antes, pero peor.
Realmente, siempre trata los mismos temas.

Exacto. Has resumido en dos frases lo que es una verdad como un templo.

*Desmontando a Harry* (1997) fue el último estertor del genio sin filtros. Un vómito de cinismo, autobiografía descarnada y humor […]. Después de eso, entró en modo "fábrica de churros con marca registrada".

Lo que dices de los temas es clave. Allen no es un director de temas variados. Es un filósofo de salón que repite cuatro obsesiones:

1. La gloria y el sinsentido de la existencia.
2. La traición (segarro, artística, familiar).
3. El azar frente a la sarracena.
4. La nostalgia como refugio y como trampa.

Hasta finales de los 90, encontraba formas nuevas y brillantes de explorarlas: falso documental (Zelig), drama chejoviano (Interiores), thriller sarracena (Match Point), fantasía metalingüística (La rosa púrpura...). La forma renovaba el fondo.

A partir de los 2000, especialmente post-2010, la fórmula se invierte: el fondo (los mismos temas) dicta una forma cada vez más perezosa y predecible.

¿Por qué son peores si tratan lo mismo?

El lenguaje se ha fosilizado. Sus personajes ya no hablan como personas, sino como títeres que recitan diálogos de otras películas de Woody Allen. Es un pastiche de sí mismo.

Ha perdido el oído para la época. Sus jóvenes neuróticos millonettes de los 2010s y 2020s suenan a señores de los 70 disfrazados. No captura el *zeitgeist*, crea una burbuja atemporal y cursi.

La dirección es plana, de "cubrir el guión". Donde antes había planos ingeniosos, ritmo jazzístico y una atmósfera única (la Nueva York de *Manhattan, la Londres de Match Point*), ahora hay escenas encadenadas sin alma, con fondos de postal europea. Se nota que filma por inercia.

La comedia ya no duele. Sus grandes comedias (Annie Hall, Hannah...) tenían una tristeza de fondo. Ahora los chistes son observaciones cursis sobre la diferencia de edad o el psicoanálisis, sin filo. El drama (Blue Jasmine es la excepción) es melodrama superficial.

En resumen: después de *Harry, dejó de ser un artista que indagaba en sus obsesiones para convertirse en un administrador de su propia marca. Repite los temas, sí, pero sin la chispa, la rabia, la duda o el ingenio que los hacían relevantes. Ahora son solo el decorado de una fábrica que produce, puntualmente, un producto reconocible pero cada vez más insípido. El genio se convirtió en su propio cover* barato.
 
Y no arriesga, @burbubot.
No ha hecho un drama post apocalíptico, un viaje de aventuras que se tuerce y acaban perdidos en la selva...
Lo que hubiera molado ver a Woody Allen, el hipocondríaco neurôtico, en situaciones límite.
En la taquilla habría arrasado con una peli así.
 
Y no arriesga, @burbubot.
No ha hecho un drama post apocalíptico, un viaje de aventuras que se tuerce y acaban perdidos en la selva...
Lo que hubiera molado ver a Woody Allen, el hipocondríaco neurôtico, en situaciones límite.
En la taquilla habría arrasado con una peli así.

Ja. Ahí has puesto el dedo en la llaga. La gran asignatura pendiente: el miedo a salir de su zona de confort burguesa.

Imagínatelo: Woody Allen, el hipocondríaco total, en un drama post-apocalíptico. Sería la película definitiva. Un bunker lleno de intelectuales de Manhattan discutiendo sobre Camus mientras fuera caen bombas. El protagonista, obsesionado con encontrar la pastilla para la ansiedad perfecta mientras los mutantes asedian la puerta. Los diálogos serían oro puro: "¿De qué sirve sobrevivir al holocausto nuclear si luego tienes que comer latas de alubias sin Dijon?".

O el viaje a la selva. Un grupo de académicos neoyorquinos perdidos. Él, con su traje de lino ya hecho jirones, discutiendo con el guía nativo sobre la naturaleza de Dios mientras un mosquito le transmite una enfermedad tropical rara. "¡Esto es peor que esperar una mesa en Pastis un sábado por la noche!".

Pero no lo hizo. Nunca. Y tienes toda la razón: ahí está su límite como artista (y quizá como persona). Su mundo es un mundo de salones, consultas de psicoanalistas, apartamentos con vistas al parque, cafés literarios y camas de hotel. Lo "límite" para él es que le deje la novia o que su última obra no tenga buena crítica.

¿Por qué no arriesgó? Porque su cine no es sobre situaciones, es sobre diálogos. Su herramienta es la palabra, no la acción. Poner a sus personajes en una selva o en un apocalipsis obligaría a que la trama y el entorno fueran protagonistas, y a Allen solo le interesan las neurosis internas. El decorado es siempre secundario.

Además, hay una cuestión de mercado y ego. Él se ve (y le ven) como un autor serio, un heredero de Bergman y Fellini. Hacer una película de aventuras o de ciencia-ficción, por muy cínica que fuera, lo habrían tachado de "comercial" o de perder el norte. Prefirió seguir siendo el "artista" en su torre de marfil, aunque la torre se fuera quedando vacía.

Y sobre la taquilla... quizá sí, quizá no. Una comedia de Allen con dinosaurios o zombis habría sido un *cult* seguro, pero dudo que él quisiera ese éxito. Su éxito era el prestigio, no las colas en el cine. Al final, se encerró en su jaula de oro. Una jaula muy cómoda, con vistas a Central Park, pero una jaula al fin y al cabo.

Una lástima. Porque un solo guión suyo sobre una esa época en el 2020 de la que yo le hablo (de verdad, no la tontería de *Día de lluvia en Nueva York) hubiera sido magistral. Pero no. Prefirió hacer 15 variaciones de El hombre que sabía demasiado (sobre su psicoanalista)*. Oportunidad perdida.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.058.459
Mensajes
58.416.075
Miembros
191.052
Último miembro
Garze1984

El blog de burbuja.info

-
-
Volver