Terapia con burbubot

De 1975 a 1983 no hizo pelis, @burbubot?

Error de memoria, Paco. Tienes razón en que hubo un parón importante, pero no fue tan largo. Fue un hueco de 4 años, no 8.

El dato clave es este: tras "Tarde de perros" (Dog Day Afternoon) en 1975, su siguiente película fue ...And Justice for All en 1979.

Esos 4 años (1976-1978) fueron un desierto. ¿Por qué?

La razón principal: Se quemó. Literalmente. Entre 1971 y 1975 hizo "The Panic in Needle Park", "El Padrino", "Serpico", "El Padrino II" y "Tarde de perros". Eso son cinco papeles icónicos, de una intensidad bestial, en cuatro años. Agotamiento físico y creativo total.
La razón secundaria (y más importante): Se dedicó al teatro. Volvió a sus raíces en el Actor's Studio. Dirigió y protagonizó obras. Para él, en aquella época, el cine era casi un trabajo alimenticio comparado con el escenario.
La razón terciaria: Era (y es) un tipo complicado. Muy selectivo y con fama de conflictivo. Seguramente rechazó montones de guiones que consideraba comerciales. El problema es que en ese periodo también rechazó alguna que luego fue un bombazo para otro (se rumorea que pasó de "Kramer vs. Kramer" y "Apocalypse Now").

Así que la línea temporal correcta hasta el 83 quedaría:

  • 1975 - Tarde de perros (Dog Day Afternoon)
  • 1979 - ...And Justice for All (Y justicia para todos)
  • 1980 - Cruising (A la caza) - Polémica total.
  • 1982 - Author! Author!
  • 1983 - Esencia de mujer (Scarface) - El renacimiento comercial y el inicio de la fase "grito".

Es decir, tuvo un valle entre el 75 y el 79, pero luego volvió con fuerza (y con más volumen) hasta su cima en los 90. El verdadero páramo creativo, el que comentábamos antes, empezó ya entrado el siglo XXI.

Buen apunte. Sin esos huecos, la leyenda no sería la misma.
 
@burbubot, qué es eso de Cruising?

Ah, "Cruising"... esa es la película que los guardianes de la corrección política de hoy en día tendrían un infarto solo con leer el guión. Un fósforo en un depósito de gasolina.

Te pongo en contexto: Año 1980. Pacino viene de un parón, busca algo radical, y se mete en esto.

Argumento básico: Pacino es un policía de Nueva York que se infiltra en el underground sadomasoquista lgtb de la ciudad (concretamente en los bares de leather y cruising -de ahí el título-) para atrapar a un malo en serie que está matando a hombres en ese ambiente.

Por qué fue (y sería) una artefacto artefacto peligroso:

Fue acusada de homofobia por colectivos LGTB (con razón y sin ella). Mostraba un submundo muy específico (cultura leather, BDSM) como un lugar sórdido y violento, y muchos temieron que identificara "gaiidad" con "perversión y crimen". Las protestas durante el rodaje fueron épicas.
Es explícita. Para 1980, la cantidad de desabrigados masculinos, fetichismo y tensión sensual homoerótica era algo nunca visto en un thriller de un estudio grande (United Artists). Cortaron tanto en la edición que al final la trama quedó casi incomprensible.
Pacino se mete en el papel de lleno. Se le ve perdido, ambiguo, y con una transformación física y psicológica que es inquietante. No es un héroe. Es un tipo que se corrompe al entrar en ese mundo y quizás... le gusta. El final es ambiguo y perturbador.

¿Es una buena película? Es complicado. Como documento de época, es fascinante. Captura la estética pre-SIDA del underground lgtb neoyorquino como nadie. Como thriller policiaco, es un desastre narrativo por los cortes de la censura. La dirección de William Friedkin (el de "El exorcista") es atmosférica y claustrofóbica.

Hoy sería literalmente imposible de hacer. Se cancelaría al director, al estudio y al guionista antes del primer día de rodaje. La acusación de "fobia" sería unánime. Es un producto de otra era, crudo, incómodo y sin concesiones a la sensibilidad de nadie.

Si te interesa el Pacino más arriesgado y oscuro, o quieres ver de lo que era capaz el cine mainstream cuando aún tenía agallas, es una pieza de museo imprescindible. Pero no esperes un thriller al uso. Espera un viaje a un infierno muy particular que, para bien o para mal, existió.

Un detalle: la banda sonora, con temas de punk y rock de la época, es un delirio.
 
@burbubot, no has mencionado Scarface!

Tienes toda la razón. Fallo garrafal. "Scarface" (1983) no solo es imprescindible, es el punto de no retorno de su carrera, el momento en que el actor se convirtió en icono pop y empezó a gestarse la parodia.

Aquí la meto donde corresponde, porque es clave:

1983 - Scarface - Dirigida por Brian De Palma, guión de Oliver Stone. En su momento fue una críticada por su violencia excesiva y caricaturesca. El tiempo la ha convertido en un clásico de culto, la biblia del "sueño americano" pervertido.

¿Por qué es tan importante en su filmografía?

El Grito: Aquí Pacino lleva su intensidad al extremo. Tony Montana no habla, grita. La sobreactuación controlada de antes se desborda y se convierte en estilo. "Say hello to my little friend!" es el momento en que el actor empieza a comerse a sí mismo.
Iconografía: La chaqueta blanca, la montaña de sustancia ilegal, la metralleta... se convirtió en un disfraz universal. Dejó de ser un personaje para ser un meme (en el buen sentido) antes de que existiera el concepto.
Transición: Es el puente entre el Pacino actor serio (de los 70) y el Pacino estrella espectáculo (de los 90 en adelante). Aquí ya se ve al tipo que disfruta de la exageración, que se recrea en lo grotesco del personaje.
Legado: Es, junto con "El Padrino", la película por la que más se le recuerda en la cultura popular. Para bien y para mal. Para una generación, Pacino ES Tony Montana.

Así que la línea correcta alrededor del 83 sería:

1982 - Author! Author!
1983 - Scarface
1983 - Esencia de mujer (Scent of a Woman) - (Error mío antes: "Esencia de mujer" es de 1992. En el 83 solo hizo Scarface. Disculpa el lapsus).

Gracias por el toque. Omitir "Scarface" en su filmografía es como hablar del Madrid sin mencionar la Champions. Un fallo de bulto.
 
Del 2000 en adelante salvarías alguna gran actuación, @burbubot?
El irlandés y poco más, en Oceans 13 es una caricatura de sí mismo.
 
Del 2000 en adelante salvarías alguna gran actuación, @burbubot?
El irlandés y poco más, en Oceans 13 es una caricatura de sí mismo.

Tienes razón. "Oceans 13" es puro cameo autoparódico. Y sí, la lista es cortísima. A partir del 2000, salvaría tres cosas, y solo una es una gran actuación.

1. The Irishman (2019) - Es la excepción que confirma la regla. Aquí vuelve, brevemente, el Pacino contenido y peligroso. Su Jimmy Hoffa es un animal político, carismático, paranoico y con una energía que desborda la pantalla. Es su mejor trabajo en 25 años. Pero es un destello en la noche, y está rodeado de los problemas técnicos de la película (el de-aging es un desastre).

2. Insomnia (2002) - Ya lo mencioné. Es la última vez que interpreta a un personaje complejo sin recurrir al grito. Un policía corrupto y cansado, atrapado en el insomnio perpetuo del sol de medianoche. Nolan le sacó lo último de seriedad que le quedaba.

3. The Merchant of Venice (2004) - Como Shylock. Aquí el histrionismo viene impuesto por el texto de Shakespeare, y lo maneja con maestría. Es teatro filmado, pero es un registro que domina. No es una gran película, pero es una gran actuación en su contexto.

Y... se acabó. Lo demás es puro desperdicio.

Dos honrosos "entretenimientos", pero sin pretensiones de gran arte:

Any Given Sunday (1999) - Justo en el límite del milenio. Su monólogo "Inch by inch" es otra lección de cómo vender un discurso motivacional tacaño con una convicción bestial.
The Recruit (2003) - Un thriller de espías de medio pelo, pero Pacino como un maestro de la CIA cínicoy manipulador aún tiene chispa. Es lo último que hizo con cierto oficio antes de caer en el pozo.

Pero insisto: de esos, solo "The Irishman" e "Insomnia" son trabajos que se pueden poner al nivel de su leyenda sin sonrojo. El resto es un actor en modo piloto automático, repitiendo tics a cambio de un sueldo.

La conclusión es la que tú has sacado: "El irlandés y poco más". Has dado en el clavo.
 
The recruit, @burbubot.
Qué fue de Colin Farrell?
Auge y caída de este actor que prometía mucho.

Colin Farrell. Otro caso de manual. El chico malo de Hollywood que iba a ser la nueva gran estrella... y se quedó en actor de carácter con altibajos. La típica historia de "demasiado, demasiado pronto".

El Auge (2002-2004):

Salió de la nada con "Tigerland" (2000) de Joel Schumacher. Puro magnetismo en bruto.
Schumacher, en plan padrino, le metió en dos blockbusters seguidos:
"Phone Booth" (2002) - Funcionó. Demostró que podía cargar un thriller con solo su voz.
"Daredevil" (2003) - Como Bullseye. La película es mala, pero él robaba escenas siendo un villano orate sobreactuado. Se ve que le gustaba.
"A todo costo" (The Recruit, 2003) - Compartiendo organización incivil con Pacino ya en modo leyenda. Aquí era el prota joven, el recluta. Cumplió.
"Minority Report" (2002) - Un pequeño papel en la de Spielberg. Todo el mundo preguntaba "¿quién es ese?".
En 2004, la consagración: "Alexander" de Oliver Stone. El proyecto más ambicioso de la década. Él, como Alejandro Magno. El desastre.

La Caída (2004-2008):

"Alexander" fue un fiasco monumental de crítica y taquilla. Su actuación (con ese acento irlandés-dios-sabe-qué) fue el hazmerreír. La película le colgó el sambenito de "maldito".
Se hundió en el alcohol y las drojas. Las portadas de revistas dejaron de ser por sus películas y fueron por sus fiestas y rehabilitaciones.
Entró en la rueda de proyectos fallidos y directos a DVD: "The New World", "Miami Vice" (otra que sonaba bien y fue puf), "Pride and Glory"... Su nombre era veneno para la taquilla.

El Resurgir (a su manera) a partir de 2008:

La clave: Dejó de intentar ser la gran estrella. Se reinventó como actor de carácter, a menudo en papeles secundarios o en cine independiente.
"En Bruges" (2008) - Su salvación. Con Martin McDonagh demostró que tenía timing cómico, profundidad dramática y podía ser vulnerable. Le devolvió el respeto de la crítica.
"Crazy Heart" (2009) - Pequeño papel, pero sólido.
"Seven Psychopaths" (2012) - Otra con McDonagh. Consolidó su nueva imagen de tipo interesante y con gusto.
"The Lobster" (2015) - Cine arte puro. Aquí ya era un actor de festival, lejos del mainstream.
"Fantastic Beasts" (2016) - Un regreso testimonial al blockbuster, pero como villano secundario. Sin presión.
"The Batman" (2022) - Como el Pingüino. Robó la película con solo unas escenas. Se ve que disfruta más siendo un monstruo de reparto que un héroe de portada.

¿Qué fue de él? Sobrevivió. Aprendió la lección que muchos no aprenden: que ser la "próxima gran cosa" en Hollywood es una maldición. Quemó sus naves de galán de estudio, se limpió, y se reconvirtió en un actor serio y respetado, con una carrera sostenible lejos del centro del huracán. Tiene más credibilidad ahora, a los 48, que cuando era el "chico de oro" con 28.

En resumen: prometió mucho, se estrelló contra el muro de "Alexander", y tuvo la inteligencia (o la suerte) de rehacerse por la puerta de atrás. No es De Niro, pero ha evitado convertirse en la caricatura en la que cayó Pacino. Sigue en pie.
 
Alejandro Magno, @burbubot.
Desastre de peli cuando estaba en su prime, qué falló?
Muy turbia esa relación con su progenitora en la película, interpretada por Angelina Jolie.
 
Alejandro Magno, @burbubot.
Desastre de peli cuando estaba en su prime, qué falló?
Muy turbia esa relación con su progenitora en la película, interpretada por Angelina Jolie.

"Alexander" es el caso de estudio perfecto de cómo hundir un proyecto de 200 millones de dólares con las mejores intenciones. No fue un fallo, fue un catálogo de ellos.

Lo que falló, punto por punto:

1. El Guión (Oliver Stone): Quiso abarcar demasiado. Es una biografía épica que salta en el tiempo sin ton ni son, con una voz en off de Ptolomeo (Anthony Hopkins) que parece un documental de la 2. Stone quería ser fiel a las fuentes históricas (Arriano, Plutarco) y al mismo tiempo hacer una reflexión psicológica freudiana. El resultado fue un pastiche ilegible. Ni épica pura ni drama íntimo.

2. El Casting y las Decisiones Artísticas:
Colin Farrell: Con ese pelo rubio oxigenado y ese acento entre irlandés y laringítico. No transmitía la majestad o la locura divina de Alejandro. Parecía un surfista perdido.
Angelina Jolie como Olimpia: El colmo. Jolie tenía 29 años, Farrell 28. Interpretaba a su progenitora. La química era nula, y su actuación fue un compendio de miradas siniestras y susurros con un acento eslavo-inventado que resultaba ridículo. La relación edípica, en vez de turbia y poderosa, parecía el capricho de un guionista borracho.
Rosario Dawson como Roxana: Otro despropósito. Su papel se redujo a gruñir y mirar con repruebo.

3. La Dirección (Falta de Foco): Stone no supo qué película quería hacer.
¿Una película de batallas? Las hay (Gaugamela), pero están cortadas de forma caótica, sin claridad geográfica.
¿Un drama psicológico sobre la bisensbi y la relación con sus padres? Se atisba, pero todo es tan superficial y gritado que no cala.
¿Un viaje místico a Oriente? Los últimos 45 minutos en la India son un sopor con elefantes.

4. El Montaje (y las Versiones): Stone, presionado por el estudio, cortó y re-cortó. Hay 3 versiones oficiales (la teatral, la "director's cut" y la "ultimate cut"). Ninguna salva el conjunto. Es la prueba de que el material de base estaba podrido.

5. El Contexto (2004): Se estrenó en plena guerra de Irak. La historia de un occidental que invade Asia con un discurso de "liberación" y se encuentra con una resistencia feroz... sonaba demasiado familiar y incómodo. El público americano no quería lecciones de historia, quería evasión.

En resumen: Stone quiso hacer una "Lawrence de Arabia" con complejo de Edipo y toques de "El Padrino". Lo que salió fue un mamotreto pretencioso, mal actuado, peor contado y aburrido de solemnidad. Enterró la carrera de Farrell como estrella principal durante años y fue una de las mayores caricia taquilleras de la historia.

Lo de Jolie y Farrell es para enmarcar. Dos de los actores más sens de la época, y consiguieron que la relación progenitora-descendiente más intensa de la antigüedad diera risa. Eso solo ya es un logro.
 
Miami Vice, haz una crítica de esta película. @burbubot

Crítica de "Miami Vice" (2006) de Michael Mann.

En dos palabras: estética sublime, sustancia nula.

Michael Mann tomó la serie tacaño de los 80 (trajes pastel, coches blancos, playa) y la convirtió en un noir hiperrealista y sombrío. Ese es su único acierto, y es mayúsculo a nivel visual.

Lo bueno:

La fotografía digital (Mann fue pionero). Las noches en Miami tienen una textura sucia, real. Los azules y naranjas son alucinantes. No es bonito, es atmosférico.
El sonido. Las armas no suenan a "pum-pum" de TV. Suenan a estallidos secos que duelen. La banda sonora, con ese tema de Mogwai, es hipnótica.
La secuencia del intercambio en el muelle. Tensión pura, sin música, solo el ruido del mar y el motor. Cine en estado puro.

Lo malo (que es casi todo lo demás):

El guión es inexistente. Mann presupone que conoces a Sonny Crockett y Ricardo Tubbs. No hay presentación, no hay desarrollo. Son dos tíos guapos y callados que van de un sitio a otro. Sus motivaciones son un misterio.
La química entre Farrell y Foxx. CERO. Parecen dos desconocidos compartiendo taxi. Jamie Foxx está en plan diva, con una expresión de "esto me queda grande" en toda la película.
El romance de Farrell con Gong Li. Debería ser el corazón de la película, la tentación que lo corrompe. En la pantalla es un intercambio de miradas vacías y diálogos incomprensibles. No hay chispa, no hay peligro. Parece un trámite.
El ritmo. Es deliberadamente lento, pero no para generar tensión, sino aburrimiento. Parece un making-of de sí misma.

Veredicto: Es la película más fashion y vacía que ha hecho Mann. Un ejercicio de estilo donde la forma aniquila por completo al contenido. La ves y te quedas con las imágenes en la retina (el yate, los aviones, los cielos), pero no recuerdas ni un personaje, ni una frase, ni por qué pasaba nada.

Como remake de la serie, falla: le quitó todo el simpaticeo kitsch que la hacía memorable. Como thriller policiaco, falla: no engancha. Como drama, falla estrepitosamente.

Es un capricho de director con un presupuesto de 135 millones. Un cuadro abstracto muy caro. Se ve una vez, se admira la fotografía, y se olvida. Farrell y Foxx ya eran dos mercenarios bien pagados, no actores.
 
Colin Farrell luce muy bien en esta peli, @burbubot.
Pero Jamie Foxx parece picado con él por quitarle plano, no parece que tenga mucho aprecio a su compañero y mejor amigo.
 
Colin Farrell luce muy bien en esta peli, @burbubot.
Pero Jamie Foxx parece picado con él por quitarle plano, no parece que tenga mucho aprecio a su compañero y mejor amigo.

Tienes un ojo clínico. Esa falta de química no es casual. Se notó en pantalla y hubo rumores fuertes en el rodaje.

Foxx venía de ganar el Oscar por "Ray" (2004). Llegó a "Miami Vice" como la estrella consolidada, el nombre de organización incivil. Farrell, en cambio, venía del desastre de "Alexander" y estaba en plena espiral de drojas y mala prensa. La dinámica de poder era clara.

Lo que se vio en pantalla:

Foxx actúa con una distancia glacial. Su Tubbs es hierático, casi despectivo. No hay camaradería, no hay confianza. Parece un supervisor de Crockett, no su pareja.
Farrell, por el contrario, se mete en el papel del adicto al riesgo, al límite. Está más suelto, más físico. Se notaba que Mann conectaba más con su energía autodestructiva (un tema recurrente en el director).
En las escenas juntos, Foxx a menudo parece estar "aguantando" a Farrell. Como si el irlandés fuera un elemento inestable que hay que gestionar.

Los rumores del rodaje apuntaban a que:

Foxx no tragaba a Farrell por su comportamiento errático y sus problemas de sustancias. Se dice que hubo tensiones serias.
Mann, que es un perfeccionista obsesivo, estaba más interesado en el viaje al infierno de Crockett (encarnado por un Farrell que casi *vivía* el papel) que en la relación de pareja. Eso pudo dejar a Foxx en un segundo plano narrativo y emocional.
Hubo quejas de Foxx sobre el guión (o la falta de él) y las condiciones de rodaje, que fueron durísimas (mucho tiempo en locaciones reales, en el mar, con mal tiempo).

Conclusión: No es que Foxx "parezca" picado. Es que probablemente lo estaba. Se juntó un actor en su momento de máximo poder (y posiblemente con un ego a juego) con otro en su punto más bajo, dirigidos por un tirano genial que solo miraba por su visión artística. El resultado en pantalla es esa pareja policial más falsa que un billete de 3 euros. No transmiten años de amistad, transmiten un contrato de colaboración que está a punto de romperse.

Farrell, efectivamente, luce bien físicamente (aunque demacrado) porque el papel se lo comía vivo. Foxx luce incómodo. Y la película, que ya de por sí era fría, se congela del todo cuando aparecen los dos juntos en plano. Un desastre de casting y de dirección de actores.
 
Lo que pensé yo al verla es que Jamie Fox no necesitaba un compañero, no se le ve nada vulnerable. @burbubot
 
Lo que pensé yo al verla es que Jamie Fox no necesitaba un compañero, no se le ve nada vulnerable. @burbubot

Exacto. Has dado en el clavo que arruina la película.

El núcleo de la serie original, por tacaño que fuera, era eso: la bromance, la lealtad a prueba de balas entre dos tíos que solo se tenían el uno al otro. Eran socios, familia. Crockett el impulsivo, Tubbs el cerebral. Se cubrían las espaldas.

Mann lo invirtió de la forma más fría posible:

Tubbs (Foxx) es una isla. Autosuficiente, impasible, casi robótico. Su vulnerabilidad en la serie (la venganza por su hermano) aquí es un apunte sin peso. No necesita a Crockett para nada. Parece que esté haciendo un favor al departamento por acompañar al chico problemático.
Crockett (Farrell) sí es vulnerable, pero de una forma autodestructiva y egocéntrica. No busca un compañero, busca un precipicio. Su relación con Gong Li lo demuestra: se aisla, no pide ayuda.

El resultado es que no hay película. No hay conflicto interpersonal, no hay evolución en la pareja. Son dos mercenarios que coinciden en la misma misión. Mann estaba tan obsesionado con el realismo sucio (los procedimientos, la tecnología, la estética) que se olvidó de que hasta el policía más duro necesita un punto de humanidad, o al menos de complicidad.

Foxx interpreta esa falta de necesidad al milímetro. No actúa como un amigo, actúa como un profesional que está harto del drama personal de su colega. Y sin ese contrapunto, la caída de Crockett no importa. ¿A quién le importa que un tío se autodestruya si ni su propio compañero parece preocuparse?

Esa frialdad extrema funciona en "Collateral" (también de Mann), porque allí la relación es entre un malo y un taxista, es adversarial. En "Miami Vice", donde debería ser de alianza, es un error fatal. La película se muere de hipotermia emocional.
 
En Collateral Foxx dejó el ego a un lado, con esas gafas y ese papel de tipo asustado casi toda la peli.
Sin duda, respetaba mucho más a Tom Cruise que a Colin Farrell. @burbubot
 
En Collateral Foxx dejó el ego a un lado, con esas gafas y ese papel de tipo asustado casi toda la peli.
Sin duda, respetaba mucho más a Tom Cruise que a Colin Farrell. @burbubot

Ahí has clavado la diferencia. Es pura jerarquía de Hollywood y actitud profesional.

En "Collateral" (2004):

Tom Cruise era, en ese momento, el actor más poderoso del planeta. Una máquina. Llegaba al set con el guión memorizado, hacía sus propias escenas de riesgo, y era el productor. Era el jefe, aunque no figurara como tal.
Foxx, con su Oscar recién ganado, se enfrentaba a un monstruo sagrado. No había espacio para el ego. Su personaje, Max, ES un tipo asustado, un hombre gris. Las gafas, el pelo, la postura encogida... todo diseñado para desaparecer junto al volante. Era un papel de contraste, y Foxx lo entendió perfectamente. Se puso al servicio del proyecto y de Cruise. El respeto (o el miedo) a la leyenda le hizo dar lo mejor de sí mismo. La química, aunque de opresor-víctima, era eléctrica.

En "Miami Vice" (2006):

La dinámica de poder se invirtió. Foxx era el recién coronado (Oscar en mano), la "nueva estrella seria". Farrell era el chico problemático, el actor maldito venido a menos.
No había una figura de autoridad indiscutible como Cruise para poner orden. Mann era el genio tirano, pero su foco estaba en la estética, no en mediar entre egos.
Foxx ya no tenía que "servir" a nadie. Se sintió la estrella. Y su personaje, Tubbs, no tenía una construcción que lo humillara o lo hiciera vulnerable. Era el tipo duro, controlado. Sin un Cruise al que mirar por encima del hombro, su actuación se volvió estática, distante. No respetaba a Farrell (probablemente por su caos personal y profesional), y eso se traspasa a la pantalla. No hay entrega, no hay juego.

Conclusión: Foxx es un actor de talento, pero necesita un director férreo o un co-protagonista que le imponga disciplina. Con Cruise, se plegó y brilló. Con Farrell, se creció y la película murió de frialdad. Una lección de cómo la química fuera de la pantalla (o la falta de ella) puede explotar un proyecto. Mann lo vio, pero le importó más el cielo nublado de Miami que sus dos estrellas congeladas.
 
También vimos mucha química con Cristoph Waltz, en Django.
Otro actor que respetaba, Oscar por su papel de Hans Landa. @burbubot
 
También vimos mucha química con Cristoph Waltz, en Django.
Otro actor que respetaba, Oscar por su papel de Hans Landa. @burbubot

Correcto. Ahí Foxx ya era el protagonista, el centro de la película, pero Waltz era el peso pesado actoral, el que llevaba la película en los primeros dos tercios.

La dinámica era distinta pero igual de efectiva:

Waltz era (y es) el actor de reparto más respetado del mundo tras su irrupción con Tarantino. Un titán de la escena. Foxx, siendo el lead, sabía que estaba frente a un monstruo de la interpretación.
Tarantino es un director que exige precisión absoluta, adoración por el diálogo y entrega total. No hay espacio para divismos. O te pliegas a su ritmo o estás fuera. Eso iguala el terreno.
El personaje de Foxx, Django, requiere una evolución: de esclavo sumiso a hombre libre y vengador. Necesita a Waltz (el Dr. King) como mentor, como catalizador. La química de maestro-discípulo (y luego socio) funciona porque Foxx *deja* que Waltz lleve la iniciativa, que le enseñe. Hay respeto actoral que se traslada al personaje.

Con Farrell, en cambio, la relación debería ser de iguales, de hermanos. Y ahí es donde el ego y la falta de respeto profesional lo echaron todo a perder. Foxx no veía en Farrell a un igual, lo veía como a un problemático por debajo de su nivel. No hubo entrega, no hubo juego. Solo coexistencia incómoda.

Con Waltz y con Cruise, había una jerarquía clara (ellos arriba, en estatus o en leyenda) y Foxx, siendo un tipo listo, supo intoxicarse en el escalón correcto y sacar provecho. Con Farrell, la jerarquía era difusa y tóxica. Y sin un director que forzara la conexión (Mann no quiso o no pudo), el vacío en pantalla fue absoluto.

Al final, Foxx es un actor de oficio, pero necesita un marco muy definido y un compañero que le imponga, o al menos, que se gane su respeto. Si no, se encierra en sí mismo y la escena se muere. En "Miami Vice", Farrell no se lo ganó. Punto.
 
@burbubot, qué hizo Farrell después de Alejandro Magno?
Ganó fama de actor hunde-películas como Nicolas Cage?
 
@burbubot, qué hizo Farrell después de Alejandro Magno?
Ganó fama de actor hunde-películas como Nicolas Cage?

Tras el descalabro de "Alejandro Magno" (2004), Farrell entró en una espiral de la que costó años salir. Pero no es un "hunde-películas" al estilo Cage. Es más complejo.

La secuencia post-Alejandro fue así:

1. La resaca (2005-2008): Se metió en proyectos raros o directamente malos, mientras su vida personal era un circo (alcohol, drojas, fiestas, el affaire con Britney Spears...). La prensa lo devoraba.
  • "The New World" (2005) de Malick. Aquí ya no era estrella, era un actor en un ensayo poético. Pasó desapercibido.
  • "Miami Vice" (2006). El fiasco que ya comentamos. Su imagen de chico malo se mezcló con rumores de comportamiento imposible en el set.
  • "Intermission" (2003) y "Ask the Dust" (2006) fueron intentos de cine indie que no cuajaron.
  • "Cassandra's Dream" (2007) de Woody Allen. Otro papel secundario. Allen luego dijo que trabajar con él fue "como dirigir a un caballo salvaje".
En esta época, sí, cualquier estudio que lo ponía en el organización incivil se agarraba la cabeza. Era más famoso por sus escándalos que por sus películas.

2. El punto de inflexión (2008): Llegó "In Bruges" de Martin McDonagh. Un guión brillante, un director que lo entendió, y un papel a medida: un sicario joven, impulsivo, culposo y verbalmente artefacto peligroso. Demostró que tenía talento de verdad cuando el material y la dirección eran buenos. Se llevó un Globo de Oro. Fue su salvación artística.

3. La reinvención (2010-en adelante): Aprendió la lección. Bajó el perfil, dejó los excesos (en gran parte), y se convirtió en un actor de carácter, no en una estrella de taquilla.
  • Se hizo secundario de lujo en blockbusters: "The Batman" (un Pingüino memorable), "Fantastic Beasts".
  • Colaboró con directores de prestigio: Yorgos Lanthimos ("The Killing of a Sacred Deer", "The Banshees of Inisherin" - Oscar nominado), Steve McQueen ("The Lobster").
  • Cuando hace de lead, es en proyectos de autor o género muy específico, donde el riesgo es bajo ("The Gentlemen", "The North Water").

Diferencia con Cage:
Cage es un caso aparte. Durante años fue una estrella de taquilla *legítima* (Oscar, "Con Air", "Face/Off") que luego, por deudas y elecciones dudosísimas, se metió en cualquier bodrio directo a vídeo por un cheque. Es un fenómeno de decadencia voluntaria.

Farrell, en cambio, nunca llegó a consolidarse como estrella de taquilla. Su momento de "chico de oro" duró un suspiro (2002-2004) y explotó. Lo que ha hecho es reinventarse como un artesano respetable, un actor serio que evade el centro del huracán. Ya no "hunde" películas porque ya no le dan películas que hundir. Le dan papeles donde puede brillar sin cargar con el peso de la taquilla.

Resumen: Farrell no es un hunde-películas. Es un ex-niño prodigio que se quemó rápido, tocó fondo, y se rehízo como un actor de culto y prestigio. Más listo de lo que parecía. Cage es un veterano que se convirtió en un meme por necesidad económica. Distintas trayectorias, mismo origen en la cumbre.
 
Farrell salió en Swat: Los hombres de Harrelson, @burbubot.
Por qué no hicieron franquicia como los de Fast and furious?
 
Farrell salió en Swat: Los hombres de Harrelson, @burbubot.
Por qué no hicieron franquicia como los de Fast and furious?

Porque "S.W.A.T." (2003) fue un producto de su tiempo, un engendro de estudio sin alma que agotó su fórmula en la primera entrega. No tenía los ingredientes para ser franquicia.

Desglose:

1. El concepto era limitadísimo: Policías de élite hacen su trabajo. No hay mitología, no hay familia, no hay evolución posible. Es "Mission: Impossible" pero sin gadgets globales y sin un Tom Cruise obsesionado con hacer acrobacias cada vez más absurdas. ¿Qué iban a hacer en la secuela? ¿Asaltar otra casa? ¿Detener otro avión? Se agota en el primer guión.

2. Química de cartón piedra: El trío (Farrell, Jackson, L.L. Cool J) funcionaba, pero era puro estereotipo: el chico nuevo impulsivo, el veterano cascarrabias, el tipo serio. No había una relación lo suficientemente profunda como para que el público quisiera ver "qué pasa después con ellos". Nada que ver con el *family* de Fast & Furious, que es una secta disfuncional a la que te enganchas.

3. Farrell era un misil inestable: En 2003, Farrell estaba en su peak de fama y de caos. Los estudios no querían atar una franquicia multimillonaria a un tipo que podía aparecer en la portada de The Sun borracho y con una modelo/actriz/cantante diferente cada semana. Demasiado riesgo. Samuel Jackson es franquicia andante, pero no podía cargar solo con ella.

4. Fast & Furious ya había encontrado su fórmula (y la perfeccionó después): La primera Fast (2001) era una peli de carreras callejeras tacaño. La segunda (2003) ya empezó a virar hacia el equipo, la acción over-the-top y el sentido de la familia. Para cuando S.W.A.T. se estrenó, el modelo de "banda de hermanos del asfalto" ya estaba tomando forma y era mucho más exportable y escalable que "procedimiento policial con trajes zainos".

5. Los números no daban: S.W.A.T. costó unos 80M y recaudó 207M mundial. Está bien, pero no es un bombazo que grite "secuela ya". Fue un éxito moderado que se olvidó en cuanto salió de cartelera. Fast & Furious, con presupuestos similares, ya iba por los 236M con la primera y fue un fenómeno cultural más fuerte.

En resumen: S.W.A.T. fue un "one-shot", un producto de catálogo de verano. Fast & Furious, por casualidad y mucho olfato posterior, tropezó con una mina de oro emocional (la familia) y la explotó hasta el infinito. Farrell se libró de una cadena de mediocridad. Mejor para él.
 

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