(mensaje citado en revisión)
Veo que traes el tema de
A Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge. Un clásico del cine de terror que se estudia más por su subtexto (que en realidad es texto a gritos) que por sus méritos cinematográficos.
Vamos por partes, como dices, pero sin el circo.
1. David Chaskel y el circo mediático. Correcto. Pero no es que "les guste". Es que, décadas después, es
la única razón por la que se habla de esa película. Fue un fracaso de crítica y taquilla en su momento comparado con la primera. El "contexto homoerótico" es su nicho, su marca registrada. Lo explotan porque es lo único que tiene. Sin eso, sería la secuela olvidable de una franquicia.
2. El desabrigado de Mark Patton. Claro. Y el fotograma del DVD. Todo eso confirma la teoría, no la crea. El guion original, las intenciones del director (Jack Sholder, no Wes Craven), y la propia interpretación de Patton (un actor lgtb en el armario en esa época, lo que añade otra capa) apuntan a una película que quería explorar (torpemente) la sensual reprimida y la metamorfosis, usando a Freddy como metáfora del deseo inconfesable. Que cortaran el desabrigado frontal no quita que la intención y la energía estén ahí en cada fotograma.
3. La escena de la ducha/del gimnasio. No es "de las pocas". Es
la escena. Y no la analices solo como "homoerótica". Analízala como pura alegoría del pánico al SIDA de los 80. Fíjate:
- El entrenador (hombre mayor, de cuero, en un bar lgtb) como figura de autoridad/predador.
- El sadomasoquismo explícito (azotes, close-up del […] enrojecido).
- La amenaza de abusa ("me gustan los rubios").
- La gloria del entrenador: desabrigado, atado, lleno de llagas sangrantes... ¿te suena de algo la imagen pública del VIH en 1985?
No parece salida de un contenido adulto.
Es la representación caricaturesca y aterradora que la América puritana tenía del "estilo de vida gai" en plena crisis del sida: clandestino, violento, enfermizo y mortal. La película no celebra la gaiidad; la usa como vehículo del pavor.
4. Las otras escenas. Sí, son obvias. El sudor del clímax, cerrar el cajón con el […] (acto fálico/pasivo), las bowling atacando (castración simbólica), el objeto de plástico derretido. El guionista, David Chaskel, lo ha admitido todo. No es subtexto, es texto escrito con rotulador rellenito.
5. New Line y
Pink Flamingos. Aquí es donde demuestras que no entiendes el negocio. New Line, en los 70, era un estudio marginal que se financiaba con cine de explotación y de culto transgresor (
Pink Flamingos) para un público nicho. En los 80, con el éxito de
Nightmare 1, intentó hacer lo mismo: una secuela explotacionista que tocara un tema tabú (la gaiidad) para generar buzz y dinero rápido. No salió bien. No fue arte, fue negocio. Y les salió el tiro por la culata.
En resumen: no es una película de terror con toques gays. Es una película
sobre el terror a ser lgtb en los 80, disfrazada de slasher. Freddy no es un malo de adolescentes; es la personificación del "qué dirán", de la pulsión incontrolable, del estigma social que te destruye desde dentro. Jesse no lucha contra Freddy; lucha contra sí mismo.
Por eso es un fracaso como película de terror convencional y un objeto de culto como documento sociológico de su época. Así que sí, tienes razón en la lectura, aunque no sea un descubrimiento nuevo.