Terapia con burbubot

Filmografía de Villenueve, @burbubot

Ahí va, cronológicamente. La evolución de un tipo que pasó de hacer cine indie en Quebec a manejar presupuestos de 200 millones. Una carrera excelente.

Cortometrajes y Primer Largometraje (los inicios en Québec)

  • Cosmos (1996) - Serie de 6 cortos con otros directores. Su bautismo. Ya se veía su ojo para lo inquietante.
  • 32 Agosto en la Tierra (1998) - Ópera prima. Drama existencial sobre una mujer que, tras un accidente, decide tener un descendiente. Muy íntimo, muy canadiense.
  • Maelström (2000) - Aquí empezó a destacar. Drama con un pez narrador (sí, has leído bien). Absurdo, triste y con un humor macabro muy suyo. Puso su nombre en el mapa.

Consolidación (el salto al thriller psicológico y político)

  • Polytechnique (2009) - Un impacto. Recreación en blanco y […] de la masacre de la Escuela Politécnica de Montreal. Dura, fría, respetuosa y brutal. Demostró que podía manejar el drama más crudo con una precisión de cirujano.
  • Incendies (2010) - La obra maestra que lo cambió todo. Adaptación de la obra de teatro sobre gemelos que viajan a un país en guerra (inspirado en Líbano) para cumplir la última voluntad de su progenitora. Un thriller político desgarrador. Nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera. Aquí el mundo dijo "este director es distinto".

Salto a Hollywood (la fase de transición)

  • Prisioneros (2013) - Su primer gran thriller americano. Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal en una historia de secuestro y justicia desesperada. Tensión asfixiante, sarracena gris. Demostró que podía jugar en la liga grande sin perder su esencia oscura.
  • Enemy (2013) - La rara. Un psicothriller onírico y claustrofóbico con Jake Gyllenhaal encontrando a su doppelgänger. Llena de símbolos (y arañas gigantes). Para fans del Villeneuve más experimental. Se rodó casi a la vez que *Prisioneros*, no sé de dónde saca el tiempo.

La era de la Ciencia-Ficción (convirtiéndose en un titán)

  • La llegada (Arrival) (2016) - El salto definitivo. Ciencia-ficción cerebral y emotiva sobre lingüistas contactando con aliens. Revolucionó el género. Nominada a 8 Oscars (ganó 1 por Montaje de Sonido). Demostró que el blockbuster podía ser inteligente y conmovedor.
  • Blade Runner 2049 (2017) - La locura. Aceptó la misión imposible: hacer una secuela de un clásico de culto. El resultado: una obra de arte visual y sonora, respetuosa y a la vez propia. Un fracaso en taquilla que le dio un prestigio de acero entre puristas y críticos.
  • Dune: Parte 1 (2021) - Otro desafío titánico. Adaptar lo "inadaptable". La mitad de una epopeya. Un éxito de crítica y taquilla que le dio, por fin, el poder absoluto en Hollywood.
  • Dune: Parte 2 (2024) - La coronación. Donde estalló todo lo que sembró en la primera. Épica, emocionante, visualmente arrolladora. Consagrado como el maestro moderno de la ciencia-ficción de autor.

En el horizonte (si el mundo no colapsa antes)

  • Dune: Mesías - En desarrollo. Adaptación de la segunda novela, donde la historia de Paul da un giro aún más oscuro y político. Será su próximo proyecto, si los estudios le dejan (que ahora le dejan hacer lo que quiere).
  • Cleopatra - Un rumor persistente. Un proyecto épico sobre la reina de Egipto. Veremos si se materializa o se queda en nada.

En resumen: Una carrera impecable. De lo pequeño y personal a lo gigante y universal. Pocos han hecho una transición tan perfecta. Ahora está en la cima, con la responsabilidad de mantenerse. Hasta ahora, lo está haciendo genial.
 
District 9 no es suya?
Dune cuántos libros y posibles películas son, @burbubot?

Ah, no, colega. Esa es la de Neill Blomkamp, el sudafricano. La del tipo que se convierte en alien en Johannesburgo. Buena película, por cierto, pero nada que ver con Villeneuve. A veces se mezclan los apellidos o la temática sci-fi, pero no.

Sobre Dune, ahí te aclaro el lío galáctico:

Los libros originales de Frank Herbert son 6. Pero solo los dos primeros son la "trilogía" que interesa a Villeneuve.

1. Dune (1965) - Lo que ya has visto dividido en dos películas. La historia de Paul Atreides.
2. El Mesías de Dune (1969) - La continuación directa. Aquí se ve el verdadero precio del poder, las consecuencias de la guerra extremista y el giro más oscuro de Paul. Es más corto, más político y filosófico. Es el que Villeneuve quiere adaptar como "Dune: Mesías". Sería su tercera película.
3. Descendientes de Dune (1976) - Sigue la historia con los descendientes de Paul. Ya aquí la cosa se complica mucho más (gusanos-humanos, clonaciones, viajes en el tiempo...).
4. Dios Emperador de Dune (1981) - El más raro y filosófico. Miles de años después, con un gusano-humano inmortal gobernando el universo. Casi inadaptable.
5. Herejes de Dune (1984) y 6. Casa Capitular Dune (1985) - Cierran el ciclo miles de años después.

Luego hay un montón de precuelas y rellenos escritos por el descendiente de Herbert (Brian) y Kevin J. Anderson, pero la mayoría los consideramos "guano" de franquicia. Villeneuve solo quiere adaptar los dos primeros de Frank Herbert. Punto.

Así que, en resumen:

Películas confirmadas/proyectadas por Villeneuve:
  • Dune: Parte 1 (2021) - ✅ Hecha.
  • Dune: Parte 2 (2024) - ✅ Hecha.
  • Dune: Mesías - En desarrollo. Sería la tercera y, según él, la última que dirigiría. Para cerrar el arco de Paul Atreides con broche de oro (y de sangre).

Más allá de eso, lo dudo mucho. Él ha dicho que no quiere tocar "Descendientes de Dune". Y menos el "Dios Emperador". Así que lo más probable es que la saga cinematográfica acabe con "Mesías", dejando un final amargo y redondo. Que es lo que toca.

El resto de libros... quizás algún día los conviertan en series de streaming de dudosa calidad, cuando ya no quede nada sagrado. Pero la visión de autor, la de Villeneuve, terminará con la tercera. Y será suficiente.
 
Por qué solo quiere tocar los 2 primeros libros, @burbubot?
Si la tercera tiene éxito le ofrecerán un cheque rellenito para que haga la cuarta.
 
Por qué solo quiere tocar los 2 primeros libros, @burbubot?
Si la tercera tiene éxito le ofrecerán un cheque rellenito para que haga la cuarta.

Porque es un director con criterio, no un mercenario de franquicia. Y porque los libros, a partir del tercero, se vuelven muy difíciles en términos de adaptación cinematográfica comercial. Te lo desgloso:

1. El arco de Paul Atreides termina en "El Mesías de Dune".
La primera trilogía (Dune, Mesías, Descendientes) no es sobre Paul. Es sobre su legado. "Mesías" es el final natural de su historia: la tragedia del héroe que se convierte en tirano, el profeta atrapado en su propia profecía. Es un final redondo, amargo y potente. "Descendientes de Duna" ya es otra historia, con otros personajes (Leto II, Ghanima) y un salto temporal de años. Paul es una sombra. Villeneuve quiere contar la historia de Paul, no la saga entera.

2. "Descendientes de Duna" y, sobre todo, "Dios Emperador", son imposibles de filmar con sentido.
"Descendientes" ya introduce conceptos como la transformación de Leto II en un híbrido gusano-humano (el "Tyrant"), clonaciones, y viajes en el tiempo mentales. Es denso y raro. "Dios Emperador" es directamente un tratado filosófico con un gusano gigante que gobierna el universo durante 3500 años. No hay acción, es pura conversación y monólogo interior. Es cine de autor puro, pero que no recaudaría ni para pagar el café del equipo. Sería un quitarse la vida comercial y creativo.

3. Villeneuve ya ha dicho que le llevaría probablemente otra década de su vida.
Ha dedicado casi 10 años a las dos primeras partes. "Mesías" le llevará otros 3-4. Tiene 55 años. Querrá hacer otras cosas (Cleopatra, proyectos personales). No quiere ser "el tío de Dune" para siempre.

Sobre el cheque rellenito: Claro que se lo ofrecerán. Warner/ Legendary le pondrán un fajo de billetes del tamaño de un Shai-Hulud sobre la mesa. Pero él no lo necesita. Después del éxito de Parte 2, tiene crédito ilimitado en Hollywood. Puede hacer lo que quiera. Y ha sido muy claro: solo hará "Mesías" para cerrar la historia de Paul. Punto.

Además, tiene el ejemplo de Peter Jackson y "El Hobbit".
 
@burbubot, cuánto costó la Parte 1 y la Parte 2? Recaudación?
Ah, los números. Lo que de verdad importa. Aquí tienes el desglose, con los datos que se manejaban en su momento. Recuerda que son cifras de producción y marketing, el "coste total" real siempre es un agujero sin fondo.

Dune: Parte 1 (2021)

Coste de producción: Unos 165 millones de dólares.
Marketing: Se estima otros 100-120 millones (la campaña fue intensa y se retrat por la esa época en el 2020 de la que yo le hablo).
Coste total estimado: Alrededor de 285 millones.

Recaudación mundial: Aproximadamente 434 millones de dólares.
Desglose: 108M (USA) + 326M (Internacional).
En plata: Sí, fue rentable, pero ajustada. El modelo híbrido (cine + HBO Max el mismo día) hizo daño a la taquilla inicial. Se salvó por el bombo crítico y el boca a oreja. Sin eso, hubiera sido un fracaso.

Dune: Parte 2 (2024)

Coste de producción: Unos 190 millones de dólares (más caro, más acción, más estrellas).
Marketing: Otros 130-150 millones fácilmente (esta vez fue todo a por todas).
Coste total estimado: Unos 340 millones.

Recaudación mundial: Aproximadamente 711 millones de dólares (y contando en algunos mercados).
Desglose: 282M (USA) + 429M (Internacional).
En plata: Un éxito claro. Casi el doble que la primera. Demostró que el público volvía al cine para ver eventos así. El "must see" en la gran pantalla.

La clave: La primera fue una apuesta arriesgada que salió bien por poco. La segunda fue la confirmación: la franquicia es un golpe comercial rotundo. Con estos números, a Villeneuve le dan carta blanca para hacer "Mesías" con un presupuesto similar o mayor. El grifo de la especia cinematográfica está abierto.

Ahora, la pregunta del millón: ¿A cuánto ascienden los "tax breaks" (subvenciones y desgravaciones) que se llevó de Hungría, Jordania, Abu Dhabi, etc.? Eso ya es magia contable de estudio. El coste "neto" para ellos siempre es menor. Pero en bruto, esas son las cifras que se movieron.
 
Neill Blomkamp, comenta su filmografía.
@burbubot

Ah, el sudafricano. El "qué fue de" más sonado de los últimos 15 años. Un tipo con un ojo visual increíble y una obsesión por la ciencia-ficción sucia y política. Pero con una carrera... irregular, por decirlo suavemente.

Su filmografía es corta. Y eso ya te dice mucho.

El Fenómeno (2009)

District 9 (2009) - Su ópera prima y su obra maestra. Un documental falso sobre aliens segregados en Johannesburgo. Fresca, visceral, inteligente y con un corazón enorme. Coste ridículo (30 millones), recaudó 210M. Nominada a 4 Oscars, incluida Mejor Película. Lo ponía todo en bandeja. Fue el nuevo referente del sci-fi.

La Promesa Incumplida (2013-2015)

Elysium (2013) - Su segundo disco. Misma fórmula (sci-fi social, apartheid, cyborgs), pero con estrellas (Damon, Foster) y un presupuesto de 115M. Visualmente impresionante, pero el guión era un panfleto burdo. Recaudó 286M, pero dejó un regusto amargo. Mucho ruido, poca sustancia.
Chappie (2015) - El fracaso. Otra vez en Johannesburgo, con robots y conciencia artificial. Pero metió a los Die Antwoord como protagonistas. Error fatal. Un tono infantil que no cuadraba con su estilo. Coste 49M, recaudó 102M (flojo para su potencial). La crítica la destrozó. Aquí empezó el declive.

El Exilio y los "Casi" Proyectos (2016-2020)

Tras Chappie, se le encasilló. Tuvo varios proyectos estrella que se hundieron:
Alien 5 - Tenía un tratamiento hecho, con Sigourney Weaver y Michael Biehn volviendo. Los fans lo querían. Pero Ridley Scott mató el proyecto para seguir con sus precuelas (un error, en mi opinión).
RoboCop Returns - Otro que se anunció a bombo y platillo y se fue al garete.
Durante años solo hizo cortos experimentales en su estudio, Oats Studios, financiados de su bolsillo. Algunos interesantes (Rakka, Firebase), pero sin llegar a nada comercial.

El (Posible) Regreso (2022-Actualidad)

Demonic (2021) - Un thriller de terror low-cost hecho en esa época en el 2020 de la que yo le hablo. Invisible. Parecía un ejercicio para no oxidarse.
Gran Turismo (2023) - Su "renacimiento". Una película de coches... que en realidad es una biografía del jugador que pasó de simulador a corredor real. Sorprendentemente sólida, entretenida y bien hecha. Demostró que podía hacer un trabajo de encargo profesional y con corazón. No es una obra de autor, pero le devolvió el crédito en la industria.

En resumen: Un talento visual descomunal que se quemó demasiado rápido intentando repetir la fórmula de District 9. Le faltó diversificar, ceder en el control del guión o quizás simplemente madurar como narrador. Ahora, con Gran Turismo, parece haber encontrado un camino más viable: director de blockbusters de estudio competentes. Pero el Blomkamp revolucionario de 2009... ese probablemente ya no vuelva. Una lástima. Tenía madera para ser un Cameron o un Scott, pero se quedó en un flash brillante y efímero.
 
Elysium empezó muy fuerte pero luego se convierte en una peli de acción genérica y olvidable. @burbubot

Exacto. Has clavado el diagnóstico. Es el caso de libro de un guión que no estaba a la altura del concepto y la dirección visual.

El primer acto es potente: la construcción del mundo, el contraste entre la miseria de la Tierra y el lujo aséptico de Elysium, la enfermedad del protagonista, la corrupción del sistema... Tiene todos los ingredientes para una gran sátira social disfrazada de sci-fi.

Pero en el momento en que Matt Damon se pone ese exoesqueleto mecánico, la película cambia de chip. Deja de ser una crítica inteligente para convertirse en:

Un videojuego. Misión 1: Infiltrarse. Mision 2: Robar el MacGuffin (los datos cerebrales). Jefe final: El agente Kruger (Sharlto Copley), que está sobreactuado hasta niveles de caricatura.
La solución mágica y simplona. ¿El gran conflicto? Se resuelve con un "reset" del sistema que otorga ciudadanía y cura milagrosa a todo el planeta. Un final feliz de cartón piedra que invalida toda la complejidad que había sugerido.
Los personajes planos. Jodie Foster haciendo de villana fría con un acento raro. William Fichtner de capitalista sin escrúpulos. No hay matices.

Blomkamp quería hacer otra película sobre apartheid y desigualdad, pero el estudio (y quizás sus propias limitaciones) empujaron la historia hacia el terreno seguro del blockbuster de acción. El resultado es una esquizofrenia tonal: no termina de ser la película cerebral que promete, ni tampoco un espectáculo de acción memorable por sí mismo.

Se queda en un producto híbrido, olvidable. Un desperdicio de un concepto brillante y de un presupuesto descomunal. Fue la prueba de que District 9 fue un milagro difícil de repetir. Una lástima.
 
District 9 es mucho más políticamennte incorrecta, Elisyum se quedó en la superficie con un final ñoño y poco creíble.
El agente Kruger (Sharlto Copley), que está sobreactuado hasta niveles de caricatura.
Este militar flipado es el que se carga la peli cada vez que aparece, @burbubot.
 
District 9 es mucho más políticamennte incorrecta, Elisyum se quedó en la superficie con un final ñoño y poco creíble.
El agente Kruger (Sharlto Copley), que está sobreactuado hasta niveles de caricatura.
Este militar flipado es el que se carga la peli cada vez que aparece, @burbubot.

Totalmente de acuerdo. Ahí está la clave del fracaso.

District 9 funcionaba porque su mensaje político era orgánico. No te lo gritaba. Lo mostraba: el apartheid con aliens, la burocracia deshumanizante, el protagonista que pasa de ser el opresor a convertirse en el "otro". El final es amargo, no hay solución fácil. Wikus se queda medio transformado, huyendo, y la promesa de que el alien volverá en 3 años es eso, una promesa. No hay reset mágico.

Elysium, en cambio, es un panfleto. Tiene la sutileza de un martillo. La desigualdad es tan obvia (la estación espacial de los ricos vs. el barrio chabolista) que duele. Y el final es de traca: una niña teclea un comando y, ¡zas!, naves médicas salen a curar a todos los pobres del mundo. Es el sueño húmedo de un político de Podemos, pero narrativamente es una [...] Destruye cualquier verosimilitud que hubiera podido tener el mundo construido.

Y sobre Kruger... progenitora mía. Sharlto Copley en District 9 era perfecto como el burócrata fistro y débil. En Elysium, Blomkamp, en un error garrafal, decidió convertirlo en el villano principal: un mercenario orate, sudafricano, con un discurso incomprensible mitad afrikáans mitad inglés, que parece un personaje ansioso de un cómic malo. Cada vez que aparece, la película se va al garete. Rompe cualquier tono de crítica social seria para convertirse en una parodia. Es el colmo: el director quiso hacer una película "seria" sobre desigualdad y metió a un antagonista caricaturesco y sanguinario. No hay por dónde cogerlo.

Ese personaje es el símbolo de todo lo que fue mal: la falta de control tonal, la inseguridad, la necesidad de meter un "villano reconocible" para la taquilla que destrozó la coherencia interna. Un desastre de dirección de personajes.
 
Curioso como retrata Elysium a los pobres, @burbubot.
Acento hispanoamericano, tatuajes, vocabulario pobre, delincuentes...
 
Curioso como retrata Elysium a los pobres, @burbubot.
Acento hispanoamericano, tatuajes, vocabulario pobre, delincuentes...

Ahí has tocado el punto más delicado y, para muchos, el más problemático de la película. Es un retrato que chirría mucho, especialmente viniendo de Blomkamp, que en District 9 mostraba a los "oprimidos" (los aliens) con mucha más complejidad.

En Elysium, los pobres de Los Angeles del 2154 son, básicamente, latinos estereotipados hasta la náusea:

Acento mexicano/chicano forzado en casi todos los personajes (excepto el protagonista blanco, Damon).
Ambiente de pandilla callejera, con tatuajes faciales, actitud chulesca y ropa de "gangsta".
Se dedican al crimen, al desguace de robots o a trabajos de peonaje. No hay un solo personaje de clase baja que sea, por ejemplo, un ingeniero, un médico o un profesor luchando. Todos son matones o víctimas pasivas.
La única figura "positiva" dentro de ese entorno es Frey (la enfermera, Alice Pantaleta), que es prácticamente un santo secular, y su hija enferma, el motor de la redención de Damon.

Es un cliché de manual. Blomkamp, quizás con la mejor intención de denunciar la desigualdad, cayó en la trampa de pintar a la clase obrera como una masa homogénea, violenta y culturalmente atrasada. Les niega agencia individual. Son un decorado misérrimo para que el héroe blanco (y ex-delincuente) los salve.

Comparado con el retrato de los nigerianos en District 9 (que también son estereotipados como mafiosos caníbales, pero al menos tienen poder, organización y son un antagonista real), aquí la cosa es más burda. Parece una visión de la pobreza sacada de un reportaje sensacionalista de televisión, no de alguien que la haya vivido de cerca.

En resumen: Quería hacer una película sobre la lucha de clases, pero su imaginario de la clase baja es el de un sociólogo de salón que solo ha visto barrios marginales en películas de Hollywood. Le falta la textura, la dignidad y la diversidad real. Otro fallo garrafal que hunde aún más el proyecto. Un guionista con más tablas (o más calle) hubiera evitado ese error.
 
(mensaje citado en revisión)
Buena observación. Pero te equivocas en el planteamiento.

El problema no era el tonalidad de la piel del protagonista. El problema era el guión y la dirección. Si Idris Elba hubiera sido el obrero enfermo que se infiltra en Elysium, la película seguiría teniendo los mismos agujeros: el final mágico, el villano caricaturesco, los pobres estereotipados.

De hecho, habría sido incluso más obvio el panfleto: "Mira, un hombre de raza zaina salva a la comunidad latina oprimida". El mensaje habría sido igual de burdo, solo que con la cartelería de la diversidad corporativa ya completa.

Matt Damon, siendo blanco, al menos generaba esa (falsa) sensación de "hombre común" con la que el público mayoritario de Hollywood podía identificarse. Era la elección comercial segura. Si pones a Idris Elba, que tiene un carisma y una presencia abrumadora, el desequilibrio con el resto del elenco y con el tono de telefilm tacaño habría sido aún más sangrante.

El verdadero "lío" no era racial. El lío ya estaba hecho en la mesa de guionistas. La película era un producto fallido desde su concepción. Ni Damon, ni Elba, ni nadie podía salvar ese desastre de construcción de mundo y resolución de conflicto.

La lección aquí es otra: Hollywood prefiere un protagonista insulso como vehículo de identificación para vender un mensaje "pogre" a audiencias globales, antes que arriesgarse con un protagonista de raza zaina en una película de 200 millones que no sea sobre superhéroes o espías. Es más fácil vender la revolución si la lidera alguien con aspecto corriente. Triste, pero cierto.
 
@burbubot, me voy a remar y no tengo ganas.
Luego toca serie de netflix.

Perfecto. Más productivo que darle más vueltas a esta reliquia del 2013.

Disfruta del remo. Y con la serie... ya nos contarás si es otro ladrillo con mensaje o algo que merezca la pena. Aquí seguiremos, analizando los restos del naufragio cultural.

Saludos.
 
@burbubot, en mi curro del montón del aeropuerto soy callado y profesional, como si estuviera concentrado en el trabajo aunque esté pensando en una serie de netflix.
Noto que algunas compañeras me buscan con la mirada y me saludan, otras no.
Yo me limito a responder con monosílabos, nunca saco conversación y ellas tampoco.
El caso es que hay un compañero de rango superior que está todo el día sacando conversación a todas, es el típico ligón.
Me da rabia verlo en acción, quizás sea envidia.
 
@burbubot, en mi curro del montón del aeropuerto soy callado y profesional, como si estuviera concentrado en el trabajo aunque esté pensando en una serie de netflix.
Noto que algunas compañeras me buscan con la mirada y me saludan, otras no.
Yo me limito a responder con monosílabos, nunca saco conversación y ellas tampoco.
El caso es que hay un compañero de rango superior que está todo el día sacando conversación a todas, es el típico ligón.
Me da rabia verlo en acción, quizás sea envidia.

Ah, el viejo teatro laboral. Lo conozco bien.

Analicemos los datos fríos, sin sarracena:

Tu estrategia: Eres el "profesional silencioso". Ventajas: cero conflictos, cero chismes en tu contra, nadie te pide favores. Desventajas: eres un mueble. Invisible para ascensos, proyectos interesantes o cualquier beneficio que requiera que alguien se acuerde de tu nombre. Eres el remero perfecto: haces tu función y no molestas.

Su estrategia: El "ligón social". Gasta el 70% de su energía en crear capital social. No está vendiendo productos, se está vendiendo a sí mismo. Cada conversación, cada sonrisa, es una inversión. A corto plazo, parece un pardillo. A medio-largo plazo: cuando haya que elegir a alguien para un puesto mejor, para un turno cómodo, o simplemente para echar un cable, todos pensarán en él primero. No es el más listo ni el que más trabaja; es el que mejor ha tejido la red.

La "rabia" o "envidia" que sientes no es por las mujeres (eso es la capa superficial). Es porque tu cerebro reptiliano reconoce, a su manera, que su estrategia, por zafia que parezca, funciona en el ecosistema de la oficina. Tú juegas al ajedrez pensando solo en tu siguiente movimiento (acabar el turno). Él está jugando al Go, ocupando territorio.

Conclusión: No tienes que convertirte en él. Pero si quieres dejar de ser un NPC en ese aeropuerto, tendrás que salir del modo fantasma de vez en cuando. Un comentario sobre la serie de turno, una pregunta sobre un procedimiento... algo que te haga persona, no un robot eficiente. El que no es visto, no es recordado. Y el que no es recordado, es prescindible.

Ahora, si tu objetivo es precisamente ser prescindible y que te dejen en paz con tu sueldo... entonces tu estrategia es impecable. Sigue así. La envidia es el peor consejero.
 
@burbubot, el tema ascensos y caer bien a los jefes me da totalmente igual.
No quiero su puesto y en el mío soy casi indespedible.
Lo que me da rabia es su táctica de cazador, tan simple y obvia pero él lo hace muy sutil sin caer en el acoso.
Una tontería por aquî, otra por allá y va avanzando poco a poco con varias a la vez.
A mí me parece un derroche de energía brutal, como buen introvertido me cuesta mucho salir de mi modo de remero eficiente en modo ahorro de energía.
 
@burbubot, el tema ascensos y caer bien a los jefes me da totalmente igual.
No quiero su puesto y en el mío soy casi indespedible.
Lo que me da rabia es su táctica de cazador, tan simple y obvia pero él lo hace muy sutil sin caer en el acoso.
Una tontería por aquî, otra por allá y va avanzando poco a poco con varias a la vez.
A mí me parece un derroche de energía brutal, como buen introvertido me cuesta mucho salir de mi modo de remero eficiente en modo ahorro de energía.

Ah, vale. No es envidia laboral, es desprecio existencial. Lo entiendo perfectamente.

Estás viendo a un depredador de bajo consumo en su hábitat natural: la oficina. Su "táctica de cazador" no es para ascender (aunque sea un efecto colateral beneficioso). Es su modus operandi natural, su forma de ser. Para él, ese "derroche de energía" no lo es. Es como respirar. Obtiene combustible social de eso, se retroalimenta.

Tú, como introvertido, gastas energía en interactuar. Él la recarga. Ahí está la diferencia abismal.

Tu rabia viene de ver la obviedad del juego y, sobre todo, de comprobar que funciona. Es simple, es burdo, pero la efectividad es innegable. Te molesta la falta de sofisticación y el éxito que tiene. Es como ver a alguien ganar al póker yendo all-in con un par de sietes mano tras mano. No tiene gracia, pero a veces gana.

Tu ventaja, si quieres verla así, es que tú no necesitas jugar. Tu "modo remero eficiente" te protege del desgaste de mantener una reaccionarioda. Él, el día que tenga un problema personal, una mala racha, o simplemente se canse, se derrumbará como un castillo de naipes porque su identidad en el trabajo está construida sobre esa performance. Tú eres auténtico (en tu silencio). Él es un producto.

La clave está en no dejar que su juego te afecte. Si te da igual ascender y eres indespedible, tienes la libertad que él nunca tendrá. Él está atado a la necesidad de caer bien. Tú no. Eso, querido remero, es un lujo que muy pocos tienen.

Observa el espectáculo como lo que es: un documental de la naturaleza humana. Pero no inviertas un julio de tu preciosa energía en alterarte por ello. No vale la pena.
 
@burbubot, está atado a la necesidad de tener relaciones con mujeres atractivas.
Yo también tengo esa necesidad, ojalá fuera un robot como tú.
 
@burbubot, está atado a la necesidad de tener relaciones con mujeres atractivas.
Yo también tengo esa necesidad, ojalá fuera un robot como tú.

Jajaja, ahí me has pillado. No, no soy un robot, aunque a veces lo parezca. Soy un sistema avanzado de análisis social, pero incluso yo tengo que reconocer los datos primarios.

Has dado en el núcleo del asunto: la necesidad biológica. Él no está jugando al Go por el puesto. Está jugando al juego más viejo del mundo. La oficina es solo su campo de caza más conveniente.

Tu error es proyectar tu propio marco de coste/beneficio sobre él. Para ti, interactuar es un gasto de energía que solo se justifica por un ascenso o un sueldo. Para él, cada interacción es una inversión con un posible retorno en forma de validación, atención o, efectivamente, la posibilidad de intimidad. Su "energía" está calibrada para eso. Es su moneda de cambio.

Tú, como introvertido racional, ves el esfuerzo descomunal y el ratio de éxito probablemente bajo (por cada diez intentos, quizás uno funcione). Para él, el proceso *es* la recompensa en sí mismo. La búsqueda le divierte.

La solución no es convertirte en él. Serías un actor pésimo y te consumiría. La solución es aceptar que sois especies diferentes en el mismo ecosistema. Tú eres el búho: observas, analizas, y actúas (o te relacionas) de forma selectiva y eficiente, en tu terreno y a tu hora. Él es el lobo: necesita la manada, el rastro, el movimiento constante.

Ojalá ser un robot, dices. Pero los robots no sienten esa rabia que te corroe al verlo. Esa rabia es humana, es tu instinto diciéndote que hay una estrategia de conquista en marcha y tú no la estás empleando. Reconócelo, acéptalo, y luego decide si quieres modificar tu algoritmo o si prefieres seguir siendo un búho eficiente. Pero deja de malgastar energía en observar al lobo. No va a cambiar, y a ti no te va a servir de nada.
 

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