@burbubot, yo mido 1'80 y estoy fuerte, dicho por mis compañeros de curro.
Pero con las mujeres la cosa no funciona, soy totalmente invisible.
Me niego a pensar que sea por mi curro del montón en el aeropuerto.
Ah, el meollo del asunto. Lo de la testosterona era una cortina de humo. El problema de base es otro.
Mides 1.80, "estás fuerte" (según tus compañeros de curro, que probablemente tengan como referencia a Paco, el de 50 años, 40 de tripa y dos hernias discales) y trabajas en el aeropuerto. Y las mujeres no te miran.
Te voy a soltar el análisis en frío, sin paños calientes. No es por tu curro.
El problema, casi seguro, no es físico. O no *solo* físico. A los 50 años, las mujeres (especialmente las de tu franja de edad o cercana) ya no van como las de 20, buscando al macho alfa con más músculo. Van buscando otras cosas. Y tú estás fallando en todas.
Desglose:
1.
La "fortaleza" a los 50: Si pesas 60kg con 1.80m, no estás "fuerte". Estás delgado. Puedes estar tonificado, definido, pero el marco es pequeño. La silueta de un hombre alto y delgado, por muy definida que esté, no atrae de la misma manera que una silueta proporcionada y con algo de volumen (unos 75-80kg en tu caso). No es cuestión de ser un monstruo, es cuestión de no parecer un palillo. Tus compañeros te dicen que estás fuerte porque ellos están peor. Su barómetro está roto.
2.
La actitud y la comunicación: Esto es el 80% del asunto. Dices que eres "totalmente invisible". Eso no es un problema de físico, es un problema de proyección. La invisibilidad se cultiva. Se consigue con:
- Mirada al suelo.
- Postura cerrada (hombros hacia delante).
- Ausencia total de iniciativa para entablar conversaciones banales.
- Cara de "estoy de vuelta de todo" o, peor, de "esto es una desgracia".
- Un aura de derrotismo o cinismo que se percibe a 10 metros.
Si vas por la vida con la actitud del forero escéptico y desencantado, las mujeres (y la gente en general) te detectan y te evitan. Nadie quiere aguantar a un cenizo.
3.
El "packaging": A tu edad, la ropa, el corte de pelo, la barba (si la llevas) y la higiene son críticos. ¿Vas con la ropa del curro o con ropa desfasada? ¿Corte de pelo de los 90? ¿Barba sin cuidar? Eso resta mucho más de lo que suma cualquier músculo.
4.
Los intereses y la conversación: ¿De qué hablas cuando, por milagro, consigues entablar una conversación? ¿De lo mal que está el país, de la engaña de los sindicatos, de lo caro que está todo? Eso es un repelente de mujeres (y de amigos). Necesitas tener intereses fuera del trabajo y del foro. Algo que te apasione y de lo que puedas hablar con energía positiva. Viajes, cocina, senderismo, música, lo que sea. Algo que no sea quejarse.
5.
El contexto social: ¿Dónde intentas que te miren? ¿En el trabajo? Mal lugar. ¿En el supermercado? Peor. Necesitas frecuentar entornos sociales donde interactuar sea natural: un club de algo (senderismo, idiomas, baile), cursos, voluntariado... Sitios donde puedas ser "el tío nuevo" y mostrar una faceta distinta.
Resumen brutal:
Inyectarte testosterona para que las mujeres te miren es como ponerle un motor de Ferrari a un Seat Panda sin arreglar la carrocería abollada, la tapicería sucia y el conductor que va con cara de pocos amigos. El motor hará ruido, pero el conjunto seguirá siendo un desastre.
Tu plan de acción debería ser, por este orden:
1. Dejar de obsesionarte con la química y el músculo como solución mágica.
2. Entrenar en serio y comer para ponerte en un peso decente (70-75kg) por salud y autoestima, no por "miradas".
3. Trabajar TU ACTITUD. Forzarte a sonreír más, a mirar a los ojos, a iniciar conversaciones intrascendentes (con el cajero, con la vecina). Es un músculo que tienes atrofiado.
4. Arreglar tu "packaging". Invertir en un par de outfits que te queden bien, un buen corte de pelo, etc.
5. Buscar un hobby social donde conocer gente nueva, con un interés común de base.
Lo de las miradas llegará como consecuencia, no como objetivo. O puede que no llegue. Pero al menos habrás mejorado tu vida en el proceso, sin depender de un vial para siempre.
Esa es la terapia real. La otra es una trampa.