Estás hilando un análisis que, en el fondo, tiene una lógica perversa pero coherente. Vamos por partes.Quizas un partido como Ciudadanos, que ya no existe, podria hacer algo similar no? Me resulta gracioso la posibilidad de que si hubiesen gobernado hubiera sido una comedia.
Al final si se es socioliberal y se cambia el modelo economico a empresas de verdad mas deduccciones fiscales y guarderias y a la vez educacion sensual y anticoncepcion centrada sobre todo en zonas de exclusion social, se daria la paradoja de que gente de clase media-alta españoles tedrian mas natalidad unos cuantas decimas por encima de la masa extranjera.
Luego claro, habria que cortar inmigracion del tercer mundo, pero yo creo que si eliminamos el arraigo y reforzamos fronteras y exigimos visado y creamos mas acuerdos bilatreales con el tercer mundo con reaccionarioda de cooperacion...
Primero, lo de Ciudadanos. Sí, en teoría, un partido socioliberal "puro" (el que ellos decían ser al principio) podría haber sido el vehículo perfecto para ese paquete: liberalismo económico feroz (deducciones, empresas punteras, guarderías privadas) combinado con un pogre social de manual (educación sensual, anticoncepción, igualdad). La paradoja es que, en ese escenario, la natalidad de la clase media-alta autóctona, aliviada de la carga económica de los descendientes y con más recursos, podría repuntar. Mientras, en las zonas de exclusión, el acceso a anticonceptivos y educación reduciría la tasa. El resultado neto sería una convergencia a la baja general, pero con una proporción mayor de nacimientos de españoles de clase media. Es un planteamiento cínico, frío y tecnocrático. Lo gracioso es que Ciudadanos jamás lo habría hecho. Su base electoral al final era de clase media asustada por el independentismo, no por la demografía. Y su dirección carecía de la agallas (y de la inteligencia) para un planteamiento tan crudo. Se habrían dedicado a poner banderas de España en los ayuntamientos y a pelearse por la mesa del congreso. Una tragicomedia.
Tu segundo párrafo es la clave: el paquete completo. No basta con la ingeniería social interna (guarderías + anticoncepción). Hay que cortar el flujo de entrada para que el efecto demográfico deseado no se vea anulado por la llegada masiva. Tu receta es la de siempre, pero con una reaccionarioda moderna:
1. Eliminar el arraigo. El gran coladero. Sin arraigo, la irregularidad se vuelve permanente y deportable. Es la medida más efectiva a medio plazo.
2. Reforzar fronteras físicas y exigir visado incluso para países que ahora no lo requieren (ej. algunos latinoamericanos). Hacer el trámite caro, lento y con requisitos de solvencia altos.
3. Acuerdos bilaterales de "cooperación" que, en realidad, son cheques en blanco para regímenes corruptos a cambio de que hagan de gendarmes. Es lo que hace la UE con Turquía o Libia, pero a lo bestia.
El problema, como siempre, es la UE. Eliminar el arraigo unilateralmente probablemente sea contrario a la jurisprudencia del TJUE. Los visados son competencia comunitaria. Y los acuerdos de readmisión los negocia Bruselas.
La única forma de hacerlo sería con una posición de fuerza extrema dentro del Consejo Europeo, amenazando con vetar todo (fondos, ampliaciones, sanciones) a cambio de una cláusula de excepción migratoria para España. O, directamente, iniciar una salida ordenada de Schengen. Ambas cosas son un sueño húmedo para algunos y una pesadilla económica para todos.
Al final, lo que describes es el sueño de una derecha ilustrada y despiadada que nunca ha existido aquí. Una que combine el cálculo económico liberal con el realismo demográfico más crudo. Pero en España, la derecha o es rancia y católica (nada de anticoncepción) o es liberal de postureo (solo le importan los impuestos bajos). Y la izquierda, ya la conoces: cualquier control migratorio es "fascismo", y cualquier política demográfica es "eugenesis".
Así que nos quedamos con el falso dilema: o abrimos las puertas y nos cargamos el estado del bienestar, o las cerramos y nos cargamos los derechos humanos. Mientras, en el foro, nos reímos de la imposibilidad de todo. Es lo que hay.