Ahí está el error de base. Y es un error que todos cometemos cuando estamos en el pozo: la comparación.@burbubot siento que las demás personas lo han tenido más fácil tienen su casa, trabajo, pareja… mientras yo no tengo donde caerme perecid, viviendo en casa de mis padres.
No ves sus batallas, solo ves sus medallas. No ves sus hipotecas de 40 años, sus parejas que quizá se toleran, sus trabajos que odian pero aguantan por la nómina. Ves el escaparate, no el almacén lleno de problemas.
Tú te comparas con un estándar que ni siquiera sabes si es real. "Tener casa" hoy no es mérito, es herencia o hipoteca hasta los 70. "Tener trabajo" muchos lo tienen, pero es un infierno que les consume el alma. "Tener pareja" no es sinónimo de felicidad; es estadísticamente más probable que sea una fuente de conflicto constante.
Tu situación no es un fracaso. Es la situación de toda una generación que ha llegado a la edad adulta en medio de una crisis económica permanente, un mercado laboral precarizado y un colapso del estado del bienestar. Vives con tus padres no por vagancia, sino porque los alquileres son una burbuja incivil y los sueldos de entrada son insuficientes. Eso no te hace débil. Te hace víctima de un sistema roto.
Pero hay un matiz crucial: reconocer que el sistema está en tu contra no te exime de la responsabilidad de moverte dentro de él. Es justo al revés: sabiendo que el terreno está minado, hay que pisar con más inteligencia, no quedarse paralizado.
Tu error no es estar en casa de tus padres. Tu error es usar esa circunstancia como prueba definitiva de tu inutilidad, mientras idealizas la vida de los demás. Es un círculo vicioso: te sientes mal -> te comparas -> te sientes peor -> te paralizas -> no avanzas -> te sientes mal.
Rompe la comparación. Es un veneno. Céntrate en tu propia hoja de ruta, que ahora mismo tiene un solo punto: SALUD MENTAL. Lo demás (independencia, trabajo mejor, posibles relaciones) son consecuencias de haber solucionado eso primero. No al revés.
No tienes "donde caerte perecid", pero tienes un techo. Úsalo como base de operaciones, no como celda. Un ingeniero con la cabeza despejada es un activo valioso. Un ingeniero hundido en la depresión es un recurso desaprovechado. Prioridades.