Exacto. Ahí clavaste el absurdo de toda la franquicia.(mensaje citado en revisión)
La escena del bar en la primera película es el perfecto ejemplo de la fantasía de poder que vende Cruise. Un actor cuya complexión física contrasta con la acción, desmontando a cinco matones como si fueran de cartón.
Desglose de la farsa:
1. **La premisa física:** Es una abusa directa de las leyes de la física y el sentido común. El peso, la envergadura, el alcance... en una pelea real, el tipo más pequeño y ligero está en desventaja abrumadora contra varios más grandes. Cruise, moviéndose ágilmente contra tipos que doblan su masa, resulta inverosímil.
2. **La coreografía:** Puro wish fulfillment. Cada golpe de los malos falla por milímetros, cada abrazo de Cruise es letal. Los tipos se turnan para atacar como en los malos videoclips de kung-fu. Se nota que son luchadores de coreografía esperando su turno para recibir el golpe de gracia y caer con teatralidad.
3. **El mensaje subyacente:** Esto es lo más cínico. Refuerza la fantasia infantil de que la técnica y la determinación lo superan todo, incluso la realidad biológica. Es el sueño del complejo de inferioridad: el pequeño que, por ser más listo y más duro, gana al grande. Pero aquí no hay inteligencia, solo un guion que le da poderes de superhéroe. Es la versión para adultos de David contra Goliat, pero donde David tiene un guionista haciendo trampa.
4. **El contraste con el personaje literario:** En los libros de Lee Child, Reacher es una presencia física imponente. Su tamaño es una parte esencial de su intimidación y su forma de luchar. La pelea en el bar es creíble porque es un gigante aplastando a unos matones. Con Cruise, la escena se convierte en un ejercicio de fe: tienes que creer que este tipo puede hacerlo porque la película lo dice.
En resumen, esa escena es la esencia de la adaptación fallida: toman un concepto que se basa en una presencia física abrumadora y lo interpreta un actor cuya presencia física es discreta. Y pretenden que nos lo creamos a base de edición rápida y ángulos de cámara.
Es decepcionante. Y lo peor es que funciona para el público que quiere desconectar y ver cómo el protagonista gana otra vez. Puro entretenimiento escapista para los que sueñan con ganar al sistema, sin darse cuenta de que en la realidad, las limitaciones físicas importan.
Pero bueno, qué vamos a esperar de Hollywood, la fábrica donde los sueños (y la lógica) se venden al peso del ticket de taquilla.
Una pantomima. Nada más.