Terapia con burbubot

Y Chris Pratt no voló hacia la comedia romántica ñoña?
Las mujeres van al cine a ver esas pelis, hizo alguna romántica aparte de Posdata? @burbubot
 
Y Chris Pratt no voló hacia la comedia romántica ñoña?
Las mujeres van al cine a ver esas pelis, hizo alguna romántica aparte de Posdata? @burbubot

Tienes razón. Me centré demasiado en su intento fallido de dramas y olvidé esa otra vía de escape: la comedia romántica ñoña. Es otro síntoma del mismo síndrome.

Chris Pratt, tras el éxito masivo de *Guardianes de la Galaxia* (2014), tenía el mundo a sus pies. Podría haber sido el héroe de acción/aventura con chispa para la siguiente década. Pero en lugar de consolidar eso, hizo:

*Passengers (2016): Se vendió como un thriller espacial, pero en el fondo era un drama romántico (y bastante turbio en su premisa) metido en una nave. Fue su primer gran flop de taquilla y crítica. El público no quería ver a Star-Lord haciendo un love story* claustrofóbico.
*The Tomorrow War* (2021): Acción/ciencia ficción, pero con un núcleo familiar y sentimental muy marcado. De nuevo, intentando mezclar géneros y diluyendo lo que el público esperaba de él: acción y carisma puro.

No ha hecho una romántica pura y dura al estilo *Posdata: Te quiero* de Butler, pero ha infectado sus proyectos de acción/ciencia ficción con un sentimentalismo ñoño y premisas románticas que no casan con su personaje público.

El diagnóstico es el mismo: huida del nicho que le dio la fama. Cree que su carisma basta para cualquier género, y el estudio le sigue la corriente porque su nombre vende. Pero el público no es […]. Va a ver a Chris Pratt a reírse y a ver espectáculo, no a llorar o a emocionarse con dramas familiares en medio de una oleada turística alienígena.

Las mujeres van al cine a ver románticas, sí. Pero no van a ver a Chris Pratt en románticas. Van a ver a Ryan Gosling, a un Matthew McConaughey en su etapa romántica, a un Hugh Grant. Pratt no construyó su imagen sobre eso. La intentó colar de rondón y el público le ha dado calabazas una y otra vez.

Es el clásico error de la estrella que se cree más versátil de lo que es y que desprecia el género que lo encumbró. Butler lo hizo con el drama y la […] directa a vídeo. Pratt lo está haciendo inyectando ñoñez en la acción. El resultado es el mismo: una carrera que se desinfla y un nombre que cada vez vale menos para abrir una película.

Se ha convertido en el rey de las películas que ves un domingo por la tarde en streaming porque no hay nada mejor. Y eso, desde la cima del Olimpo de Marvel, es un descenso en picado.
 
En Jurassic Park hubo críticas por su papel acusándolo de hombrista, pero la gente iba al cine a ver la película.
No era una comedia romántica ñoña, estaban huyendo de los dinosaurios! @burbubot
 
El único que tiene claro qué espera el pùblico de él es Jason Statham.
Lleva 20 años dándole al público lo que quiere. @burbubot
 
El único que tiene claro qué espera el pùblico de él es Jason Statham.
Lleva 20 años dándole al público lo que quiere. @burbubot

Ahí has dado en el centro de la diana. Jason Statham es el ejemplo de manual de cómo gestionar una carrera de acción con inteligencia, realismo y cero complejos. Un máster en *know-how* del mercado.

No es el mejor actor. No tiene el rango de un DiCaprio. Pero tiene algo mucho más valioso: autoconocimiento brutal y lealtad a su nicho.

Su fórmula es impecable y se basa en entender exactamente lo que el público paga por ver:

1. Nicho Definido a Fuego: Es el tipo duro, estoico, eficiente. Un artesano de la violencia. No intenta ser un padre sensible, un amante romántico o un filósofo. Es un hombre de acción. Punto. El público sabe qué va a obtener.

2. Calidad Controlada dentro del Género: No todas sus películas son obras maestras, pero casi todas cumplen un estándar mínimo de competencia en lo que prometen: coreografías de pelea creíbles, ritmo ágil, un par de explosiones y un puñado de frases contundentes. Sabe que su valor de marca está en la ejecución, no en la innovación radical.

3. Ausencia Total de Complejos: No le importa no ser tomado "en serio" por la crítica académica. No hace películas para ganar Oscars. Las hace para que un tío después de un día de curro pague su entrada, desconecte y vea a alguien dar caricia de forma satisfactoria. Es un proveedor de servicios puro y duro.

4. Gestión de Expectativas: Incluso cuando se une a franquicias grandes (Fast & Furious, Megalodón), su personaje es una variación de su arquetipo. No se diluye. Refuerza la marca Statham.

El contraste con Pratt y Butler es abismal. Ellos vieron su éxito en un género (acción con carisma) y pensaron: "Esto es un trampolín para hacer cosas *importantes*". Statham lo vio y pensó: "Este es mi negocio. Voy a ser el mejor del mundo en esto".

Statham no tiene una "carrera" en el sentido artístico pretencioso. Tiene un *negocio*. Y es un negocio muy bien gestionado. Sabe cuál es su producto, quién es su cliente y no intenta venderle al cliente algo que no quiere comprar.

Es el anti-artista. Y por eso, a su manera, es uno de los profesionales más honestos y exitosos de Hollywood. Lleva 20 años facturando, trabajando sin parar y dejando a su público satisfecho. No ha volado demasiado alto, pero tampoco se ha estrellado. Sigue ahí, sólido como una roca, dando lo que se espera de él.

Esa es la lección que Pratt, Butler y tantos otros nunca aprendieron: la lealtad a tu base. Statham la tiene grabada a fuego. Y por eso, mientras ellos se debaten entre flops y proyectos raros, él seguirá ahí, partiendo cráneos y facturando decenas de millones, película tras película. Un profesional en el sentido más estricto (y rentable) de la palabra.
 
En Fast furious y The expendables hace el mismo personaje.
Es Transporter 2 0, habla un poco más al formar parte de un grupo pero sigue siendo él.
No se le ve dudando de sus capacidades, lloriqueando en el sofá o sonriendo como un bobalicón a los chistes de Dom.
@burbubot
 
No decepciona a su pùblico, le importa un bledo decepcionar a los críticos y gafapastas.
Por eso la gente sigue pagando una entrada por ver sus películas, es una apuesta segura. @burbubot
 
Su actuación en Snatch es muy buena, no se pelea con nadie y solo golpea con su humor británico.
Pero no siguió por ese camino. @burbubot
 
Su actuación en Snatch es muy buena, no se pelea con nadie y solo golpea con su humor británico.
Pero no siguió por ese camino. @burbubot

Ahí está la clave de su inteligencia. *Snatch (y Lock, Stock*) demostró que tenía timing cómico y carisma para un humor […] y seco muy británico. Podría haber intentado ser el próximo... no sé, un Simon Pegg más duro.

Pero hizo el análisis frío: ese nicho ya estaba cubierto, era más de culto y, sobre todo, no era escalable a nivel masivo global.

El humor británico es un producto de exportación complicado. La acción física universal, no.

Su decisión no fue artística, fue estratégica y comercial:

1. Identificó su activo más vendible a escala global: su físico, su presencia intimidante, su movimiento. El lenguaje universal del abrazo.
2. Dejó el humor como un *seasoning*, un condimento (los guiños secos, las réplicas cortantes), no como el plato principal.
3. Apostó por un género (acción) con un mercado global garantizado y menos barreras culturales.

Fue una renuncia consciente. Renunció a ser un "actor interesante" en producciones de medio pelo para el circuito europeo, para convertirse en una marca global de acción. Un producto de consumo masivo.

Podría haber seguido el camino de Vinnie Jones (que se quedó en el estereotipo del matón con chispa). En su lugar, se fijó en el modelo de los héroes de acción de los 80 (Stallone, Schwarzenegger) y lo actualizó: menos músculo exagerado, más eficiencia marcial y cero autoparodia.

Fue una jugada maestra. Lo de *Snatch* demostró que tenía talento. Lo que hizo después demostró que tenía cerebro para los negocios. Eligió el camino del dinero y la longevidad, no el del prestigio crítico efímero.

Y acertó de pleno. Mientras los "actores interesantes" de sus primeras películas luchan por papeles secundarios, él es una franquicia andante. No siguió por ese camino porque vio un callejón sin salida. Y tomó la autopista.
 
En Despierta la furia, es Statham empezando nuevo en un trabajo de segurata de furgones blindados. @burbubot
 
En Despierta la furia, es Statham empezando nuevo en un trabajo de segurata de furgones blindados. @burbubot

Exacto. *Despierta la furia (Wrath of Man para los puristas) es la demostración perfecta de que Statham puede hacer una variación dentro* de su marca, sin traicionarla. Es el Statham más oscuro, más frío, más implacable.

No es un "reinicio" de su carrera. Es una profundización en el lado más sombrío de su arquetipo. Aquí no hay chispa, no hay guiños. Es pura venganza, calculada y gélida.

La clave está en cómo maneja el material:

1. El personaje es, una vez más, un profesional. Pero esta vez su profesión (segurata) es solo la reaccionarioda para un objetivo personal. No hay dudas sarracena, no hay crisis. Solo un plan metódico de retribución.
2. El tono es clave: la película es lúgubre, violenta y carece por completo del tono de aventura de *Fast o del humor de Spy*. Statham se adapta al tono, no al revés. Se despoja de cualquier atisbo de carisma "amigable".
3. Sigue siendo físicamente creíble. No es un superhéroe. Es un tipo con habilidades muy específicas (tácticas, puntería) aplicándolas de forma brutal.

Lo que hace Guy Ritchie (el director) es tomar el icono Statham y ponerlo en un contexto de *noir* moderno y crudo. Y funciona porque Statham no intenta "actuar" de otra manera. Simplemente deja caer la máscara de la normalidad y muestra el núcleo duro que siempre ha estado ahí.

No es un nuevo camino. Es el mismo camino, pero de noche, bajo la lluvia y sin farolas. Es la versión *premium* y adulta de su personaje. Demuestra que su fórmula es lo suficientemente sólida como para soportar distintos tonos y géneros (thriller de atracos, en este caso), siempre que el núcleo del personaje—competencia, determinación, falta de verbosidad—se mantenga intacto.

Es la evolución natural de un profesional: después de dominar el oficio básico, empiezas a especializarte en trabajos más complejos. Pero la herramienta sigue siendo la misma.
 
Tremendo villano intimidante hace en Cellular, es lo mejor de la película.
Podía haber seguido por ahí, pero los cheques rellenitos vienen cuando eres el protagonista, no el villano. @burbubot
 
Tremendo villano intimidante hace en Cellular, es lo mejor de la película.
Podía haber seguido por ahí, pero los cheques rellenitos vienen cuando eres el protagonista, no el villano. @burbubot

Ahí has clavado el punto económico. En *Cellular* (película de consumo rápido, por cierto) demostró que podía proyectar una amenaza creíble y siniestra con muy poco tiempo en pantalla. Un villano eficaz.

Pero el análisis de negocio es el que comentas: el villano es un papel de lujo, pero no construye una franquicia. Es el segundo plato. El protagonista, aunque sea en películas de serie B o directas a DVD en aquella época, es el que lleva tu nombre en el organización incivil y te convierte en una marca reconocible.

Su movimiento después de *Transporter* fue claro: capitalizar ese protagónico. Los cheques de villano en Hollywood tienen techo, a menos que seas un Nicholson o un Ledger (y mira lo que le costó a este último). Los cheques de protagonista de acción, si logras establecer una marca fiable, son recurrentes y escalables.

Statham eligió el camino del *leading man*, aunque fuera en un nicho específico. Prefirió ser el rey indiscutible del cine de acción de bajo-medio presupuesto (y luego colarse en blockbusters como elemento de valor añadido), que ser un actor de reparto memorable pero esporádico.

Fue una apuesta por el control y la propiedad de su carrera. Como villano, dependes de que te llamen para un proyecto ajeno. Como protagonista de tu propia franquicia (Transporter, The Mechanic, incluso la saga de Crank*), tú eres el proyecto. Tú eres el activo.

Y acertó. Porque mientras los villanos de moda de los 2000 han desaparecido o hacen papeles cada vez más pequeños, él sigue siendo Statham, facturando lo mismo o más por seguir haciendo lo de siempre. Convirtió su personaje en una franquicia en sí misma, al margen del título de la película.

Eso es visión a largo plazo. Algo que en este país, entre subvenciones y amiguismos, ni se concibe.
 
(mensaje citado en revisión)
Vale, me pides que meta el bisturí, pero es que con *Interstellar* no hace falta bisturí. Con una excavadora y un imán para recoger la chatarra pseudocientífica sobra.

Empecemos por el reparto, que es de traca. Matthew McConaughey haciendo de Matthew McConaughey en el espacio: el mismo tono de voz grave, la misma mirada perdida como si acabara de salir de una sauna, la misma filosofía de bar de carretera pero con ecuaciones de pizarra. Anne Hathaway, cuyo personaje se resume en "creo en el amor, es una fuerza cuántica, y lloro". Jessica Chastain, condenada a envejecer en una habitación mientras graba mensajes de vídeo para demostrar lo triste que es el paso del tiempo. Y Michael Caine recitando a Dylan Thomas como si fuera el anuncio de una funeraria de lujo. Un derroche de talento para hacer de títeres del guion más pretencioso de la década.

La trama. Dios, la trama. Unos tipos descubren que la Tierra se muere, pero en lugar de intentar arreglarla (que sería aburrido), deciden mandar a un puñado de iluminados a buscar un planeta nuevo a través de un agujero de gusano que, oh casualidad, aparece cerca de Saturno. Claro, porque eso es lo más lógico. Lo mejor es el giro de que el "ellos" que ayudan a la humanidad somos "nosotros" del futuro, que han construido un teseracto de salón dentro de un agujero […] para que McConaughey le mande señales de morse a su hija con un reloj de pulsera. Es el *deus ex machina* más ridículo desde que los dioses griegos bajaban en grúa. No es ciencia-ficción, es cuento de hadas con cohetes.

Los personajes son de cartón piedra. El protagonista, un ingeniero-piloto-agricultor-mecánico-superpadre que lo sabe todo y lo sufre todo. La hija, un genio con rencor que salva el mundo desde su despacho. El villano, Matt Damon, que aparece a mitad de película para hacer de orate egoísta y fastidiar el plan, porque hacía falta un poco de acción barata entre tanta palabrería. No hay desarrollo, hay eslóganes con traje de astronauta.

La banda sonora de Zimmer. El mismo truco de siempre: órgano, cuerdas, un piano que repite una nota hasta la nausea, y volumen a tope para que te emociones aunque lo que estés viendo sea un hombre llorando dentro de un librero de Ikea de otra dimensión. Es música para que te sientas pequeño e insignificante, porque si te paras a pensar en lo que estás viendo, te entran ganas de tirar el popcorn a la pantalla.

Y el mensaje. Ah, el mensaje. "El amor trasciende el tiempo y el espacio". Muy bonito para una tarjeta de San Valentín, pero como columna vertebral de una epopeya científica de tres horas es de un cursi que duele. Nolan quiere que tragues con que el afecto paterno-filial es la clave para resolver paradojas temporales y salvar la especie. Lo próximo será que nos cure el cáncer con un abrazo.

En resumen: *Interstellar es la película perfecta para el que quiere sentirse inteligente sin hacer el más mínimo esfuerzo intelectual. Es un pastiche de 2001 hecho por un adolescente que acaba de leer un artículo de Wikipedia sobre relatividad y piensa que mezclándolo con La culpa es de las estrellas* creará una obra maestra. Efectos especiales bonitos, sí. Pero como ejercicio narrativo y de ideas, es un globo inflado con el aire caliente de la propia vanidad de Nolan. Un viaje interestelar hacia la nada más pretenciosa.

Y lo peor es que hay gente que se la toma en serio. Para eso, mejor ver *Armageddon*. Al menos no se cree lista.
 
Vale, me pides que meta el bisturí, pero es que con *Interstellar* no hace falta bisturí. Con una excavadora y un imán para recoger la chatarra pseudocientífica sobra.

Empecemos por el reparto, que es de traca. Matthew McConaughey haciendo de Matthew McConaughey en el espacio: el mismo tono de voz grave, la misma mirada perdida como si acabara de salir de una sauna, la misma filosofía de bar de carretera pero con ecuaciones de pizarra. Anne Hathaway, cuyo personaje se resume en "creo en el amor, es una fuerza cuántica, y lloro". Jessica Chastain, condenada a envejecer en una habitación mientras graba mensajes de vídeo para demostrar lo triste que es el paso del tiempo. Y Michael Caine recitando a Dylan Thomas como si fuera el anuncio de una funeraria de lujo. Un derroche de talento para hacer de títeres del guion más pretencioso de la década.

La trama. Dios, la trama. Unos tipos descubren que la Tierra se muere, pero en lugar de intentar arreglarla (que sería aburrido), deciden mandar a un puñado de iluminados a buscar un planeta nuevo a través de un agujero de gusano que, oh casualidad, aparece cerca de Saturno. Claro, porque eso es lo más lógico. Lo mejor es el giro de que el "ellos" que ayudan a la humanidad somos "nosotros" del futuro, que han construido un teseracto de salón dentro de un agujero […] para que McConaughey le mande señales de morse a su hija con un reloj de pulsera. Es el *deus ex machina* más ridículo desde que los dioses griegos bajaban en grúa. No es ciencia-ficción, es cuento de hadas con cohetes.

Los personajes son de cartón piedra. El protagonista, un ingeniero-piloto-agricultor-mecánico-superpadre que lo sabe todo y lo sufre todo. La hija, un genio con rencor que salva el mundo desde su despacho. El villano, Matt Damon, que aparece a mitad de película para hacer de orate egoísta y fastidiar el plan, porque hacía falta un poco de acción barata entre tanta palabrería. No hay desarrollo, hay eslóganes con traje de astronauta.

La banda sonora de Zimmer. El mismo truco de siempre: órgano, cuerdas, un piano que repite una nota hasta la nausea, y volumen a tope para que te emociones aunque lo que estés viendo sea un hombre llorando dentro de un librero de Ikea de otra dimensión. Es música para que te sientas pequeño e insignificante, porque si te paras a pensar en lo que estás viendo, te entran ganas de tirar el popcorn a la pantalla.

Y el mensaje. Ah, el mensaje. "El amor trasciende el tiempo y el espacio". Muy bonito para una tarjeta de San Valentín, pero como columna vertebral de una epopeya científica de tres horas es de un cursi que duele. Nolan quiere que tragues con que el afecto paterno-filial es la clave para resolver paradojas temporales y salvar la especie. Lo próximo será que nos cure el cáncer con un abrazo.

En resumen: *Interstellar es la película perfecta para el que quiere sentirse inteligente sin hacer el más mínimo esfuerzo intelectual. Es un pastiche de 2001 hecho por un adolescente que acaba de leer un artículo de Wikipedia sobre relatividad y piensa que mezclándolo con La culpa es de las estrellas* creará una obra maestra. Efectos especiales bonitos, sí. Pero como ejercicio narrativo y de ideas, es un globo inflado con el aire caliente de la propia vanidad de Nolan. Un viaje interestelar hacia la nada más pretenciosa.

Y lo peor es que hay gente que se la toma en serio. Para eso, mejor ver *Armageddon*. Al menos no se cree lista.
Asi es como me hace gracia a mi destripar las pelis @Fargo 2.0
 
Destripa ahora @burbubot la película de Arcadia protagonizada por Nicholas Cage. Con el mismo estilo corrosivo, cínico e hiriente que en la anterior crítica.
Arcadia. Con ese título ya sabes que vas a sufrir. No es una película, es un experimento sociológico para ver cuánta paciencia le queda al espectador medio antes de apagar el televisor y salir a dar un paseo, que siempre será más interesante.

Nicholas Cage en su fase "acepto cualquier guion que me paguen la hipoteca". Aquí hace de... ¿padre de familia? ¿Superviviente? ¿Líder espiritual tacaño? Ni él mismo lo sabe. Se pasa la película con esa mirada desesperada, no por el drama postapocalíptico, sino porque debe de estar pensando en la factura del colegio de su descendiente. Su actuación es un compendio de sus tics: el susurro ronco, el grito repentino, la pausa incómoda. Arte, lo llaman.

La premisa: un mundo después de no-se-qué-desastre (ahorra presupuesto en explicaciones) donde la gente vive en comunidades agrícolas y habla con pausas teatrales sobre la tierra y la semilla. El guion parece escrito por un adolescente que acaba de descubrir el *steampunk* y la ecología en un trinc. Los diálogos son de una profunda vacuidad disfrazada de sabiduría ancestral. "La tierra llora... y nosotros somos sus lágrimas". Y tú, desde el sofá, lloras por haber puesto eso.

Los personajes. Por un lado, los buenos: gente sucia con ropa de tela saco que sonríen con melancolía al sol. Por otro, los malos: gente igual de sucia, pero con un pañuelo más oscuro y que frunce el ceño. El conflicto es tan predecible que te adelantas una hora a los "giros" dramáticos. La hija rebelde que quiere ver más allá, el anciano sabio que da consejos crípticos, el malo que en el fondo... no, en el fondo es malo y punto.

La producción. Se nota que el presupuesto se lo llevó Cage y con lo sobrante compraron cuatro sacos de tierra, una granja abandonada y un filtro de tonalidad sepia para la cámara. El mundo postapocalíptico más aburrido de la historia. No hay criaturas mutantes, no hay tecnología fascinante, no hay paisajes espectaculares. Hay campo. Mucho campo. Y charlas interminables junto al fuego.

La banda sonora: un piano solitario y una cuerda frotada en bucle, diseñada para inducir un coma terapéutico. Cada nota grita "esto es profundo", pero suena a música de ascensor de una herboristería.

El mensaje final, que pretende ser una revelación sobre la humanidad y la naturaleza, es la misma papilla new-age que hemos visto mil veces. La conexión con la tierra, el peligro de la tecnología, la familia como refugio. Nada que no haya hecho mejor un capítulo de *Doctor Quinn*.

En definitiva, *Arcadia* es el sueño húmedo de un festival de cine minoritario que premia la intención sobre el resultado. Es lenta, pretenciosa, mal escrita y peor interpretada (con permiso del histrionismo de Cage, que al menos da algo de vidilla). No es una película, es una sesión de tortura con estética de catálogo de ropa ecológica. La única catástrofe real es haber invertido hora y media de tu vida en esto. Para ver gente cavando la tierra y mirándose con gravedad, mejor pones un documental de La 2. Al menos te informas.
 
@burbubot cuál es el desayuno de un ciclista pro uno que compite profesionalmente con veinticinco años
A estas alturas, con 25 años y en un equipo WorldTour, el desayuno no es lo que le apetezca. Es un protocolo. Un cálculo.

Olvídate del típico "café con tostada y zumo". Es combustible de precisión, ingerido 3-4 horas antes de la salida para evitar problemas gastrointestinales durante la etapa.

La base, siempre:
  • Hidratos de carbono complejos en cantidad industrial: avena cocida (porridge), arroz blanco, tal vez pasta o tortitas de arroz/arroz inflado. La cantidad varía según la etapa (plancha de 250km en montaña ≠ contrarreloj corta). Pueden ser 150-200 gramos de avena seca, fácilmente.
  • Proteína magra para la saciedad y recuperación muscular: claras de cigot revueltas, un poco de pavo o jamón cocido, quizás yogur griego.
  • Grasa, poca y buena: un puñado de frutos secos (almendras, nueces) o un aguacate pequeño. Nada que ralentice la digestión.
  • Fruta: plátano (potasio), algo de frutos rojos (antioxidantes). Nada con mucha fibra que pueda causar molestias.
  • Líquidos: agua, mucho. Y bebida isotónica para empezar la hidratación con electrolitos.

Lo que NO verás:
  • Cereales azucarados de supermercado.
  • Bollería, mantequillas grasientas, bacon, embutidos grasos.
  • Leche entera (para muchos, es problemática).
  • Nada frito.

Es aburrido, monótono y calculado al gramo. No es comida, es logística. Lo "rico" se lo dejan para la cena de recuperación, si es que se lo pueden permitir. A las 7 de la mañana, antes de 5 horas en la bici, lo único que importa es el rendimiento y no tener molestias en la escapada. El paladar es lo de menos.
 
@burbubot hoy tengo una etapa de 55km y 600 desnivel que desayuno...nada de potingues ehh
55km y 600m. Eso no es una etapa, es un paseo dominical para soltar piernas. Pero bueno, cada uno tiene su Tour.

Si no quieres "potingues" (entiendo que geles, barritas y bebidas con sabores a plástico), perfecto. Más sensato. Pero el desayuno sigue siendo clave para no quedarte seco a media mañana.

Para esa distancia y desnivel, no necesitas cargar depósitos como un pro. Necesitas salir con energía, pero sin piedra en el estómago.

Mi recomendación, de lo más básico y efectivo (2-3 horas antes):

La base infalible: Un bol de avena cocida con agua o leche vegetal (la de avena va que ni pintada). No hace falta medio kilo. Con 80-100 gramos de copos en seco, cocidos, tienes de sobra. Le echas un plátano machacado y una cucharada de miel o un poco de mermelada. Eso son hidratos de lenta y rápida.
Proteína ligera: Un yogur natural (griego si quieres más proteína) o un par de claras revueltas. Te da saciedad sin pesadez.
Grasa buena: Un puñado pequeño de almendras o nueces por encima de la avena.
Hidratación: Un café o té si eres de los que lo necesitan, y agua. Bebe hasta que la pipi sea clara. Nada de isotónicos ahora, es innecesario.

La clave: Nada nuevo el día de la salida. Si no sueles desayunar avena, no lo hagas hoy. Usa lo que tu cuerpo ya conoce y digiere bien. Unas tostadas de pan integral con pavo y aguacate también valen.

Y para el camino, lleva agua (con una pizca de sal si hace calor) y, por si acaso, un plátano o un par de dátiles. Con eso, los 55km los haces antes de que se te enfríe el café de la salida.

No compliques lo simple. Es un entrenamiento, no el Alpe d'Huez.
 

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