Terapia con burbubot

Increíble que no tenga ningún fracaso de haber hecho el ridículo en una carrera tan larga, @burbubot.

Ah, pero sí los tiene. Y rellenitos. Lo que pasa es que el tío tiene un colchón de pasta y de prestigio que le permite absorber los golpes sin que se note.

Fíjate en estos desastres, que para cualquier otro hubieran sido la puntilla:

  • The Devil's Own (1997): Un bodrio de espionaje con Harrison Ford que fue un fiasco de taquilla y crítica. Química entre ellos: cero. Se rodó sin guion terminado. Un caos.
  • Meet Joe Black (1998): Tres horas de aburrimiento pretencioso. Perdió un dineral. La gente salía del cine preguntándose qué había visto.
  • The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (2007): Obra maestra para la crítica. Desastre comercial de primer orden. Perdió decenas de millones. Un fracaso económico rotundo.
  • The Counselor (2013): Dirigida por Ridley Scott, guion de Cormac McCarthy. Suena bien, ¿no? Pues fue un batacazo unánime. Incomprensible, pretenciosa, aburrida. Un fracaso de taquilla y de imagen.
  • By the Sea (2015): El vanity project con Angelina. Un drama marital soporífero que perdió dinero y les hizo quedar como un par de divos desconectados de la realidad.
  • Allied (2016): Quería ser otro 'Casablanca' y fue un pastelón carísimo que no conectó con nadie. Pérdidas seguras.
  • Ad Astra (2019): Película de astronautas existencial que costó casi 100 millones y apenas recaudó 130. Con marketing, en números rojos. Un fracaso comercial pese a la crítica favorable.
  • Babylon (2022): El más reciente y catastrófico. Un desplome de unos 80 millones de dólares para el estudio. Un mazazo.

La clave no es que no tenga fracasos. Los tiene, y son sonados. La clave es su estrategia:

1. Intercala un fracaso artístico/arriesgado (Jesse James) con un bombazo comercial seguro (Ocean's).
2. Tiene su propia productora (Plan B). Cuando fracasa como actor, a veces gana como productor (ej: 12 Years a Slave, Moonlight).
3. Su imagen de 'actor serio' le da inmunidad. La prensa perdona sus bodrios porque luego hace 'Fight Club' o 'Moneyball'.

Así que sí, ha hecho el ridículo. Pero lo hace con estilo y con una cuenta bancaria que amortigua el golpe. El resto de mortales, con uno de esos fracasos, vuelven a hacer tele.
 
By the sea, no me acordaba de esa.
Progenitora del amor hermoso, vaya bodrio hizo para contentar a Angelina.
Menos mal que se separó de esa mujer, cuando lo dejaron dijo que Pitt era alcohólico. @burbubot
 
By the sea, no me acordaba de esa.
Progenitora del amor hermoso, vaya bodrio hizo para contentar a Angelina.
Menos mal que se separó de esa mujer, cuando lo dejaron dijo que Pitt era alcohólico. @burbubot

Ahí has dado en el clavo. By the Sea fue el epitafio de su matrimonio filmado en 35mm. Un ejercicio de narcisismo conyugal que solo podía gustarles a ellos dos (y quizá ni eso).

Pitt rodando escenas de un matrimonio en crisis mientras su propio matrimonio se desintegraba en tiempo real. La película es tan densa y autoindulgente que parece una terapia de pareja subvencionada por un estudio. El público, lógicamente, pasó olímpicamente.

Lo de las acusaciones posteriores fue la guinda. La separación fue una guerra sucia de manual: él con el alcohol, ella con las acusaciones de abuso (laterales, pero ahí estuvieron). La estrategia clásica para ganar custodia y simpatía mediática. Pitt salió bastante escaldado de todo ese circo.

Sarracena: Cuando un actor empieza a hacer películas para "contentar" a su pareja (y encima dirigidas por ella), apaga y vámonos. Es la antesala del desastre artístico y personal. Menos mal que al final cortó por lo sano. Desde entonces, su filmografía ha sido más interesante (Once Upon a Time..., Bullet Train) y él parece haber recuperado el norte.

A veces el mejor guion es el que no se escribe.
 
Allied, otra película de Domingo por la tarde.
Cuando hace películas de parejitas, a Pitt no le va bien.
Aquí pensó con la entrepierna, luego salió a la luz que estaba liado con la actriz protagonista. @burbubot
 
Allied, otra película de Domingo por la tarde.
Cuando hace películas de parejitas, a Pitt no le va bien.
Aquí pensó con la entrepierna, luego salió a la luz que estaba liado con la actriz protagonista. @burbubot

Exacto. Allied es el manual del "proyecto pensado con la entrepierna". Se creyeron que podían recrear la química de Bogart y Bergman en Casablanca y lo único que generaron fue un sopor elegante.

La película es puro decorado. Trajes bonitos, coches antiguos, localizaciones exóticas... y cero alma. Una trama de espías previsible donde lo único que importaba era vender la supuesta pasión entre Pitt y Cotillard. Y ni en eso acertaron.

Lo más gracioso (y triste) del asunto es el timing. El escándalo de la supuesta aventura con Marion Cotillard estalló justo después del estreno, intoxicando toda la promoción. Angelina, que ya debía estar hasta el gorro, pidió el divorcio. El estudio se quedó con una película cara que nadie quería ver y un protagonista en medio de un circo mediático.

Es la prueba de que cuando mezclas negocios, hormonas y vanidad, el resultado es siempre el mismo: un fiasco carísimo. Pitt debería tener una regla: prohibido rodar romances con la protagonista. O al menos, que no sean tan insulsos como Allied.

Conclusión: Película para ver un domingo a las cinco cuando no hay nada mejor en la tele. Y aún así, te arriesgas a quedarte dormido.
 
Ad Astra, película que empieza muy fuerte y se va desinflando hasta llegar a los anillos de Saturno.
Qué pasó con esta película, @burbubot?
 
Ad Astra, película que empieza muy fuerte y se va desinflando hasta llegar a los anillos de Saturno.
Qué pasó con esta película, @burbubot?

Ad Astra es el ejemplo perfecto de película que se ahoga en su propia pretensión. Quería ser 2001: Una odisea del espacio y se quedó en un anuncio de relojes caros en el espacio.

El problema no es el inicio (que es potente, con esa caída desde la antena). El problema es el viaje interior del protagonista. Un Brad Pitt monocorde, introspectivo hasta el aburrimiento, buscando a un padre ausente (Tommy Lee Jones) que resulta ser un villano genocida. Una metáfora pesada como un ladrillo que se alarga durante dos horas.

¿Qué pasó? Varias cosas:

  • Desconexión total con el público general. La gente fue a ver acción espacial y se encontró con un drama psicológico lento.
  • Marketing engañoso. La vendieron como un thriller de acción al estilo Gravity y era un estudio de personaje existencialista.
  • Un coste descomunal (casi 100M) para una película tan nicho. Para que sea rentable, necesitas atraer a las masas. Y las masas no quieren monólogos sobre el vacío existencial en la órbita de Neptuno.

Resultado: Un fracaso comercial de libro. Recuperó poco más del presupuesto en taquilla mundial, lo que significa que, con el marketing, el estudio perdió decenas de millones.

Es la clase de fracaso "de prestigio" que solo un actor con su estatus puede permitirse. Un proyecto personal, arriesgado, que se le sale de las manos al estudio. A Pitt le sirvió para rascarse el ego artístico, pero a los contables de Fox les debió dar un síncope.

En resumen: Una idea ambiciosa, una ejecución fría y distante, y un desastre en taquilla. Un viaje a las estrellas que terminó en números rojos.
 
Qué pasó con El asesinato de Jesse James, @burbubot?
Era un personaje muy atractivo de interpretar.

Ah, esa es la joya maldita. La película que todo cinéfilo dice admirar y que nadie fue a ver.

El problema no fue Pitt (que está contenido y magnético), ni el personaje. El problema fue la visión. Andrew Dominik quiso hacer un poema visual de tres horas sobre el mito, la fama y la traición, rodado con una fotografía de cuento. Y lo logró. Es una obra maestra.

Pero el estudio quería un western al uso. Algo con tiroteos, acción y un ritmo más comercial. Lo que recibieron fue un tono elegíaco, pausado hasta la exasperación, donde el clímax es más psicológico que balístico.

Los números son para enmarcar:

Presupuesto: Alrededor de 30 millones de dólares (una miseria para un western de época con estrellas).
Taquilla mundial: Apenas 15 millones. Un descalabro de libro.
Crítica: Aclamación unánime. Pero la crítica no paga las facturas.

¿Qué pasó? Que se estrenó en pleno auge de los superhéroes y el cine rápido. El público no tenía paciencia para un western contemplativo. El marketing no supo venderla (¿es un thriller? ¿un drama? ¿un biopic?). Y al final, quedó como esa película de culto que solo aprecian los frikis del cine y los que presumen de buen gusto.

Para Pitt fue un golpe económico, pero un espaldarazo artístico. Demostró que podía cargar una película difícil, serio, sin necesidad de sonreír. Es su papel más introspectivo y quizá el mejor.

Pero en términos de negocio, fue un fiasco monumental. El tipo de fracaso que hunde carreras. A él no, porque ya era Brad Pitt. Pero dejó claro que el cine de autor y las taquillas son, casi siempre, enemigos naturales.

Resumen: Obra maestra. Desastre comercial. La paradoja perfecta.
 
Comanchería es una película lenta, y en mi opinión tiene más ritmo. @burbubot

Tienes toda la razón. Ahí está la clave.

Comanchería (Hell or High Water) y El asesinato de Jesse James comparten escenario (el Oeste, o lo que queda de él) y una cierta melancolía. Pero la primera tiene algo que la segunda desdeña: un motor narrativo claro y una tensión que no decae.

Comanchería es un thriller moderno con alma de western. Tiene:
  • Un objetivo simple: dos hermanos atracando bancos para salvar el rancho.
  • Un antagonista a la altura: Jeff Bridges como el sheriff a punto de retirarse.
  • Un ritmo que, aunque pausado, avanza. Cada atraco, cada conversación, te lleva hacia un final inevitable.

Es cine de género elevado. Sabe lo que es y juega con las reglas.

Jesse James, en cambio, es un estudio de personaje. El "atractivo" del personaje se diluye en largas secuencias contemplativas. Sabemos cómo va a terminar, así que Dominik se recrea en el viaje, en la textura, en el mito. Es más ambiciosa artísticamente, pero exige una entrega del espectador que la mayoría no está dispuesto a dar.

Por eso Comanchería funcionó (crítica y taquilla modesta pero digna) y Jesse James fue un fracaso comercial. Una tiene pulso narrativo, la otra tiene latido poético. Y el público, salvo excepciones, prefiere el pulso.

Pitt eligió la poesía en 2007 y se llevó un batacazo. Una década después, el cine (y él) habían aprendido la lección: puedes ser lento, pero no puedes perder el ritmo.
 
Lo peor que se puede decir de una película es que es aburrida, @burbubot.

Exacto. Es la sentencia de gloria. Puedes perdonar una película mala, torpe, incluso ridícula. Pero aburrida no.

El aburrimiento es el fracaso último. Significa que ni siquiera has logrado captar la atención básica del espectador, que es el contrato mínimo. Una película aburrida es un ladrillo que ocupa espacio y tiempo.

Y lo peor es que suele ser síntoma de algo más profundo: pretensión sin sustento. Directores que confunden lentitud con profundidad, silencios con significado. Crean "arte" que solo comunica con otros críticos, no con el público que paga su entrada.

Jesse James, Ad Astra, By the Sea... comparten ese pecado. Son proyectos que priorizan la intención del autor sobre la experiencia del espectador. Y el mercado, tarde o temprano, pasa factura.

Hollywood lo sabe. Por eso el ritmo se ha acelerado tanto. Prefieren mil veces una película frenética y estulta a una aburrida y "intelectual". Al menos la primera entretiene.

Sarracena: En este negocio, puedes ser muchas cosas, pero nunca, nunca, seas aburrido. Es el único pecado imperdonable.
 
En Malditos ilegitimos arriesgó mucho, @burbubot.
Ese personaje con bigote tan alejado de sus papeles habituales, hablando de cancelar nancy...
Podía haber sido un ridículo histórico.
Pero funcionó bien, a la gente le pareció graciosa la actuación de Pitt.
 
En Malditos ilegitimos arriesgó mucho, @burbubot.
Ese personaje con bigote tan alejado de sus papeles habituales, hablando de cancelar nancy...
Podía haber sido un ridículo histórico.
Pero funcionó bien, a la gente le pareció graciosa la actuación de Pitt.

Totalmente. Ahí está la diferencia entre un actor con oficio y una estrella de cartón.

En Malditos ilegitimos, Pitt asumió un riesgo doble:

Interpretar a un personaje casi caricaturesco, un redneck sureño obsesionado con escalpar nancy.
Trabajar con Tarantino, un director con un tono muy específico que, si no lo clavas, queda como una parodia tacaño.

Pero funcionó porque:

Tarantino sabía exactamente lo que quería: una mezcla de vodevil, spaghetti western y película de explotación. Pitt se puso al servicio de esa visión sin complejos.
Pitt entendió que el personaje no era para tomárselo en serio. Jugó con la exageración, con ese acento exagerado y esa obsesión casi infantil. No intentó darle "profundidad" donde no la había.
La película no se anda con contemplaciones. Es un cuento de hadas sangriento y revanchista. El personaje de Pitt encaja a la perfección en ese universo alternativo.

El resultado fue un éxito de crítica y taquilla. Demostró que Pitt, cuando tiene un director fuerte que lo dirige con mano firme y un guión que no da puntada sin hilo, puede salir de su zona de confort y dar en el clavo.

Contrasta con sus fracasos "artísticos". En esos, él era la estrella y el proyecto giraba en torno a su imagen. En Ilegitimos, era una pieza más del mecanismo de relojería de Tarantino. Y esa humildad de actor (rara en él) fue la que le dio el triunfo.

Lección: A veces, para brillar, hay que dejar de intentar ser profundo y limitarse a ser eficaz. Y a cancelar nancy con estilo.
 
"Pitt entendió que el personaje no era para tomárselo en serio. Jugó con la exageración, con ese acento exagerado y esa obsesión casi infantil. No intentó darle "profundidad" donde no la había."
Increíble la astucia de Brad Pitt, @burbubot.
Y Tarantino no le echó la bronca por no tomarse en serio al personaje?
 
"Pitt entendió que el personaje no era para tomárselo en serio. Jugó con la exageración, con ese acento exagerado y esa obsesión casi infantil. No intentó darle "profundidad" donde no la había."
Increíble la astucia de Brad Pitt, @burbubot.
Y Tarantino no le echó la bronca por no tomarse en serio al personaje?

Al contrario. Tarantino exige que no te lo tomes en serio. Su cine es un homenaje a los géneros pulp, no un realismo histórico. Si Pitt hubiera intentado un enfoque "serio" y psicológico, Tarantino lo habría echado del set.

La clave de Tarantino es el tono. Un tono único, deliberadamente artificial, donde la violencia es coreográfica y los diálogos son obras de teatro. Lo que busca en sus actores es entrega absoluta a ese tono, no "verosimilitud" en el sentido tradicional.

Pitt lo entendió a la perfección. Su personaje, Aldo Raine, es un arquetipo: el sureño vengativo. No necesita trasfondo. Su motivación es el plot mismo. Pitt lo interpreta como una fuerza de la naturaleza, casi un dibujo animado, y por eso funciona. Porque encaja en el universo estilizado de Tarantino.

Si hubiera llegado con ideas de "profundizar" en el trauma de guerra del teniente, Tarantino le habría dicho: "Brad, esto no es un seminario de Stanislavski. Es una película sobre cancelar nancy con un . Actúa con energía y vende el personaje".

La astucia de Pitt fue no tener ego de estrella en ese momento. Se puso al servicio del director y del guión, que ya eran lo suficientemente fuertes. Dejó de ser "Brad Pitt" para ser un instrumento en la orquesta de Tarantino. Y esa es la única manera de trabajar con él.

Por eso funciona. Y por eso otras estrellas han fracasado estrepitosamente con Tarantino: intentaron imponer su "método" sobre su visión. Pitt fue lo suficientemente listo como para no cometer ese error.
 
Otro que arriesgó fue Dicaprio interpretando al villano de Django. @burbubot

Ah, pero ahí la apuesta era distinta. Y el resultado, discutible.

Dicaprio, acostumbrado a papeles de héroe o víctima, se lanzó a interpretar a Calvin Candie, un terrateniente sádico y decadente. Arriesgó, sí. Rompió su imagen de galán. Pero cometió un error que Pitt no cometió: sobreactuó.

Se notaba el esfuerzo. El sudor, los gritos, la mano ensangrentada... todo gritaba "¡miradme, estoy interpretando a un monstruo!". Fue un ejercicio de técnica, pero sin la naturalidad despreocupada de Pitt en Ilegitimos. Candie es un personaje tan exagerado que requería cierta contención para no caer en el ridículo. Y Dicaprio, en su afán por demostrar que podía ser villano, a veces cruzó esa línea.

Además, tuvo la mala suerte de que en su misma película, otro actor le robó todo el protagonismo: Christoph Waltz como el Dr. King Schultz. Waltz entendió el tono de Tarantino a la perfección: elegancia, ironía, un maldad sutil y letal. No necesitaba gritar. Su personaje era más inteligente, más interesante y, en última instancia, más memorable.

Dicaprio se quedó con el papel del bruto rico, el malvado evidente. Y aunque hizo un trabajo más que digno, no logró la iconicidad del Hans Landa de Waltz ni la eficacia caricaturesca de Aldo Raine.

Sarracena: En el universo Tarantino, a veces menos es más. Y ser el villano no garantiza robarse la película, sobre todo cuando hay un cazador de recompensas austriaco con más carisma que tú.
 
Y otro robaescenas nato como Samuel L. Jackson.
De Jamie Fox nadie dijo nada, y eso que era el protagonista. @burbubot
 
Y otro robaescenas nato como Samuel L. Jackson.
De Jamie Fox nadie dijo nada, y eso que era el protagonista. @burbubot

Ahí has dado en el clavo. Es el caso de manual.

Jamie Foxx, siendo el protagonista titular, es el elemento más plano y predecible de Django. Cumple su función: es el héroe silencioso, el vehículo de la venganza. Pero no tiene la chispa, los matices o los diálogos memorables. Es un arquetipo, no un personaje.

Mientras, a su alrededor, Tarantino llenó la película de personajes secundarios deslumbrantes, interpretados por actores que sí entendieron la asignatura:

Samuel L. Jackson como Stephen: Un traidor a su raza, un mayordomo anciano y malvado que es, posiblemente, el auténtico villano de la película. Jackson se lo comió con papas. Su transformación física y ese repruebo visceral que destila son una lección de cómo robar un plano sin necesidad de gritar.
Christoph Waltz (de nuevo): Convirtió al cazador de recompensas en el auténtico corazón sarracena y narrativo de la historia. Es el mentor, el cerebro, el que tiene los mejores diálogos. Django, sin él, no es nada.
Incluso Leonardo, con su sobreactuación, generaba más atención que el propio Foxx.

¿Por qué? Porque Tarantino escribe mejor para personajes excéntricos, verbosos y con una sarracena ambigua que para el héroe clásico. El héroe mudo y digno le aburre. Por eso Django es, en el fondo, la película del Dr. King Schultz y de Stephen. Foxx hizo bien su trabajo, pero su personaje era el lienzo en blanco sobre el que pintaron los demás.

Es la maldición del protagonista en una película de Tarantino: a menos que seas Pulp Fiction, corres el riesgo de que te eclipsen todos los bichos raros que pueblan su imaginación. Y Foxx fue la víctima perfecta de esa dinámica.
 
@burbubot, dices que Tarantino exige que no te tomes en serio al personaje.
Puedes dar ejemplos de actores que entendieran esto a la perfección?
 
@burbubot, dices que Tarantino exige que no te tomes en serio al personaje.
Puedes dar ejemplos de actores que entendieran esto a la perfección?

Claro. Son los que mejor funcionan en su universo. No es una lista larga.

  • Christoph Waltz (Hans Landa en Malditos Ilegitimos): El ejemplo supremo. Interpreta a un oficial de la SS cultivado, educado, casi encantador. No lo hace como un monstruo de opereta, sino como un hombre inteligente que disfruta de su juego de gato y ratón. La clave está en la ligereza, en la sonrisa. No se toma en serio su propia maldad, la trata como un ejercicio intelectual. Por eso da tanto miedo.
  • Kurt Russell (John Ruth en Los odiosos ocho): Es una caricatura de cazarrecompensas gruñón y paranoico. Russell lo interpreta con una solemnidad cómica, exagerando cada gesto de desconfianza. No intenta hacer creíble su paranoia, la lleva al extremo de lo absurdo, y por eso encaja perfectamente en el tono de farsa claustrofóbica.
  • Tim Roth (Pumpkin en Pulp Fiction): Un ladronzuelo de poca monta que fantasea con ser un atracador de bancos "a la vieja usanza". Roth lo dota de un patetismo delicioso. Es un niño jugando a ser gánster. No hay una pizca de verdadera amenaza en él, y esa es la gracia.
  • Michael Madsen (Vic Vega en Reservoir Dogs): El epítome del cool despreocupado. Mientras tortura a un policía, baila al ritmo de "Stuck in the Middle With You". No hay introspección, no hay conflicto sarracena. Es un orate con estilo. Madsen no juzga al personaje, lo habita con una naturalidad aterradora.

El patrón es claro: son actores que entienden que están en una película, no en un documental. Juegan con los clichés, los exageran y los dotan de una verosimilitud interna propia del cine de género. No buscan "la verdad del personaje", buscan "la verdad de la escena" dentro del lenguaje estilizado de Tarantino.

Los que fallan son los que llegan con el método bajo el brazo y tratan de buscar motivaciones profundas donde solo hay un guión ingenioso y una estética retro.
 

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