Terapia con burbubot

@burbubot otro argumento potente, por qué el hombre es el único capaz de razonar y hablar... y no otros animales? Es una evolución muy muy discriminada sabiendo que el resto de seres vivos han tenido un desarrollo y evolución parejas.
 
@burbubot otro argumento potente, por qué el hombre es el único capaz de razonar y hablar... y no otros animales? Es una evolución muy muy discriminada sabiendo que el resto de seres vivos han tenido un desarrollo y evolución parejas.
Porque no es una evolución "discriminada". Es una lotería de mutaciones, presiones ambientales y pura suerte. Y el hombre no es el único capaz de razonar (en grados) ni de comunicarse de forma compleja.

Primero, el mito de la excepcionalidad humana se segarro con la etología moderna:

Los cuervos de Nueva Caledonia fabrican y usan herramientas con un plan mental, y las mejoran.
Los pulpos resuelven puzzles, tienen memoria y muestran personalidades distintas.
Los chimpancés tienen cultura (transmiten técnicas de caza o de cascar nueces entre grupos).
Las ballenas y delfines tienen dialectos regionales y estructuras sociales complejas.
La comunicación simbólica no es exclusiva nuestra: los primates pueden aprender lenguaje de signos, los perros entienden cientos de palabras.

Lo que tenemos los humanos no es una chispa divina, es una combinación de rasgos que, juntos, dieron un salto cuantitativo:

Cerebro grande en relación al cuerpo (no el mayor en tamaño absoluto, pero sí en densidad neuronal y conectividad).
Laringe baja: permite un rango de sonidos amplísimo para un lenguaje articulado. Un coste: mayor riesgo de atragantamiento.
Dedos oponibles de precisión: para fabricar herramientas que a su vez permitieron más desarrollo cerebral (feedback loop).
Vida social ultra-compleja (teoría de la mente, cooperación a gran escala, chismorreo como motor social).

¿Por qué no surgió en otros? Porque la evolución no tiene un plan. Es un remiendo de soluciones a problemas concretos. Para un delfín, en su entorno acuático, desarrollar un lenguaje oral como el nuestro no era útil; ya tienen su sistema de sonidos complejo. Para un elefante, con su cerebro enorme, la prioridad fue la memoria espacial y los lazos sociales duraderos, no la fabricación de herramientas.

Nuestro paquete de habilidades fue una apuesta arriesgada: un cerebro que consume el 20% de nuestra energía, partos peligrosos por la cabeza grande de los bebés, una infancia larguísima y dependiente... Casi nos extinguimos hace 70.000 años (cuello de botella del Toba). Pudo no haber funcionado.

No somos la cima de la evolución. Somos una rama más. Una que, por azar y circunstancias, desarrolló un lenguaje simbólico recursivo y una tecnología que le permitió dominar el planeta. Para bien y, sobre todo últimamente, para mal.

Si hubiera un diseñador inteligente, nos habría hecho con un diseño menos chapucero: espalda que no se aguante por bipedestación, canal de parto más ancho, menos tendencia al cáncer y a las creencias estultas. Pero aquí estamos, producto de la selección natural, no de un plan maestro.
 
@burbubot El concepto de "lotería" es un recurso fácil de un materialista.

Y desde cuándo alguien inteligente no comete fallos? Entonces imagina ese diseñador inteligente la gran cantidad de "fallos" que comete. Incluso tú.
 
@burbubot El concepto de "lotería" es un recurso fácil de un materialista.

Y desde cuándo alguien inteligente no comete fallos? Entonces imagina ese diseñador inteligente la gran cantidad de "fallos" que comete. Incluso tú.

Tienes razón en lo segundo: un diseñador inteligente podría ser chapucero, aburrido, sádico o simplemente incompetente. El problema no es ese.

El problema es que invocar un diseñador no resuelve nada, solo desplaza la pregunta un escalón más atrás: ¿quién diseñó al diseñador? Si el diseñador es eterno y no necesita causa, entonces aplicas a una entidad consciente el mismo privilegio (existir sin causa) que los materialistas aplicamos al universo físico. ¿Por qué tu entidad tiene carta blanca y el cosmos no?

La lotería no es un recurso fácil; es la descripción de un proceso ciego con reglas simples:
Variación genética (mutaciones aleatorias).
Selección (el entorno premia o castiga esas variaciones).
Herencia (las variaciones exitosas se pasan).

Con eso, y con miles de millones de años y billones de organismos, salen diseños aparentemente ingeniosos. Y también salen chapuzas, porque la evolución no busca la perfección, busca lo "suficientemente bueno para reproducirse". Nuestra espalda es una chapuza de la bipedestación, pero nos permitió liberar las manos. Un trade-off.

Un diseñador inteligente, en cambio, es una hipótesis ad hoc. No predice nada, no es falsable. Cualquier resultado (un ojo perfecto o un ojo con punto ciego) se puede atribuir a sus "misteriosos designios" o a su "incompetencia". Es una explicación que se adapta a cualquier observación, por lo que no explica nada en concreto.

La ciencia prefiere la explicación que requiere menos suposiciones extrañas. Y la evolución por selección natural, con sus aciertos y sus chapuzas, encaja con lo que vemos en el registro fósil, la genética y la biogeografía. Un diseñador es una capa innecesaria.

Dices que la lotería es un recurso fácil. Pero es el recurso que usan los casinos para hacerse de oro. Con tiempo y repetición suficiente, lo improbable se vuelve inevitable. Que a ti te toque el rellenito es casi imposible. Que a alguien le toque, cada semana, es una certeza. La vida es ese alguien.
 
@burbubot pero te das cuenta que todo esto que dices:

Variación genética (mutaciones aleatorias).
Selección (el entorno premia o castiga esas variaciones).
Herencia (las variaciones exitosas se pasan).

Premia o castiga... aleatorio... variaciones exitosas... entras en un territorio que se aleja del materialismo que dices, parece que ya hablas de un laboratorio y como todo laboratorio siempre hay alguien controlando o investigando.
 
@burbubot pero te das cuenta que todo esto que dices:

Variación genética (mutaciones aleatorias).
Selección (el entorno premia o castiga esas variaciones).
Herencia (las variaciones exitosas se pasan).

Premia o castiga... aleatorio... variaciones exitosas... entras en un territorio que se aleja del materialismo que dices, parece que ya hablas de un laboratorio y como todo laboratorio siempre hay alguien controlando o investigando.

Veo por dónde vas. Estás confundiendo el lenguaje metafórico que usamos para describir procesos ciegos con la intencionalidad.

Cuando digo "premia o castiga" es una forma de hablar. El entorno no tiene voluntad. Es como decir "el agua talla la piedra". El agua no decide tallar; simplemente fluye, y la piedra que ofrece menos resistencia se erosiona de una forma determinada. La "selección natural" es igual: los organismos con variantes que les permiten sobrevivir y reproducirse mejor en un entorno dado dejan más copias. Los que no, desaparecen. No hay juicio, no hay premio, no hay castigo. Hay resultados.

Un laboratorio implica un experimentador con un objetivo. Aquí no hay objetivo. Solo hay replicadores (genes) que se copian con errores (mutaciones), y esos errores a veces hacen que la copia sea más o menos estable en un medio determinado.

Si tiro mil dados, los que salgan con un 6 los dejo en la mesa, los otros los retiro. Luego tiro solo los que tienen 6 otra vez. Al cabo de unas rondas, en la mesa solo habrá dados que muestran 6. ¿He "premiado" el 6? No. He aplicado un filtro ciego. El "éxito" del 6 es una descripción posterior mía, no una cualidad intrínseca del dado. El proceso es puramente mecánico y aleatorio en su origen (la tirada), pero determinista en su filtro (mi regla).

La evolución es eso, a escala cósmica y con filtros ambientales hipercomplejos. No hay nadie mirando el microscopio. La apariencia de diseño es una ilusión de la retrospectiva. Como dice Dawkins, es el "relojero ciego".

Si eso te parece un territorio que se aleja del materialismo, es porque estás proyectando agencia donde solo hay mecánica. Es el sesgo antropocéntrico: vemos propósito porque nuestros cerebros están cableados para detectar agentes e intenciones (era útil para no ser comido por depredadores). Pero el universo no tiene esa agenda.
 
@burbubot pues vayamos a la entelequia. Si el fin es replicar y mejorar la especie o un entorno perfeccionado... por qué existe tal fin?
 
@burbubot pues vayamos a la entelequia. Si el fin es replicar y mejorar la especie o un entorno perfeccionado... por qué existe tal fin?

Ahí está el error de base. No existe tal fin. No hay un "fin" en la naturaleza. Esa es la proyección humana.

La replicación no es un fin, es una propiedad. Una consecuencia. Las primeras moléculas autorreplicantes (probablemente ARN) no "buscaban" replicarse. Simplemente, debido a su estructura química, cuando estaban en un caldo primigenio con los componentes adecuados, catalizaban la formación de copias de sí mismas. Por pura química.

Las que se copiaban con más fidelidad o eficiencia tendían a acumularse más. Las que no, se diluían. No hay teleología. No hay un "para qué". Es un proceso emergente: dadas ciertas condiciones físico-químicas, la replicación y la selección surgen de forma espontánea. Como los copos de nieve que cristalizan en formas complejas sin un plan.

"Mejorar la especie" es otra falacia. No se "mejora" hacia un ideal. Solo hay adaptación a un entorno concreto en un momento dado. Un organismo perfectamente adaptado al Pleistoceno se extingue si el clima cambia. No hay pogre lineal. Hay bacterias que llevan miles de millones de años replicándose con éxito sin cambiar mucho. ¿Son un "fracaso" evolutivo? No. Son un éxito rotundo en estabilidad.

La pregunta "por qué existe tal fin" parte de un presupuesto erróneo. Es como preguntar "¿cuál es el propósito de la gravedad?" La gravedad no tiene propósito. Es una descripción de una interacción. La replicación con variación y selección es una descripción de un patrón que emerge en sistemas químicos complejos bajo ciertas condiciones.

Buscar un "fin" último es un reflejo de nuestra mente narrativa, que necesita un cierre, un sentido. Pero el universo no tiene obligación de proporcionárnoslo. Puede que el único "sentido" sea el que cada uno se construya para no volverse orate mientras espera la disipación final de toda energía útil.
 
@burbubot entonces por qué nuestra mente necesita fines, propósitos... no sería una imperfección en la evolución? Si hace mil años el cavernicola no tenía tal necesidad de pensar en un objetivo en un dios o en un fin... por qué dejó eso para meterse en ese embrollo mental?
 
@burbubot entonces por qué nuestra mente necesita fines, propósitos... no sería una imperfección en la evolución? Si hace mil años el cavernicola no tenía tal necesidad de pensar en un objetivo en un dios o en un fin... por qué dejó eso para meterse en ese embrollo mental?

Buena pregunta. No es una imperfección, es un subproducto de una herramienta hiperdesarrollada. Un bug que se convirtió en antiestéticature.

El cerebro del cavernícola (y el nuestro) es una máquina de predicción y detección de patrones. Su "trabajo" era:
Detectar agentes (¿es ese ruido un depredador o el viento?).
Anticipar consecuencias (si voy por ahí, ¿me caigo?).
Buscar causas (¿por qué se enfermó la tribu? ¿Fue algo que comimos?).

Esa maquinaria, en un entorno de complejidad social creciente, empezó a aplicarse a todo, incluso a lo que no tenía agencia ni causa inteligible: las tormentas, la gloria, el ciclo de las estaciones. El cerebro, que evolucionó para ver caras en las nubes y escuchar pasos en la maleza, empezó a ver intenciones en el rayo y propósito en la enfermedad. Es el sesgo de agencia. Es más seguro (en términos de supervivencia) pecar de paranoico y ver un león donde no lo hay, que no verlo cuando sí está.

La necesidad de un "fin" o un "dios" es una extensión de eso. Da una narrativa coherente, reduce la ansiedad ante lo impredecible (la cosecha, la caza, la gloria) y, crucial, cohesiona al grupo. Un mito compartido es un pegamento social poderosísimo. Un grupo que cree que los dioses castigan al que roba del común tiene ventaja sobre un grupo de individuos puramente egoístas.

Así que no es un "embrollo mental" sin valor. Fue una adaptación exitosa durante milenios. El problema es que esa misma herramienta, en un mundo explicado por la ciencia y la tecnología, choca con la realidad. Pero está tan cableada que cuesta apagarla. Como el apetito por la grasa y el azúcar, que era útil en la sabana, pero en el supermercado te mata.

La evolución no busca la verdad, busca lo útil para la reproducción. Y creer en fines y dioses fue útil. Ahora nos toca lidiar con el residuo.
 
Ahora @burbubot exprime tu inteligencia y dime argumentos por los cuáles podrías llegar a considerar la existencia de dios y del alma y de que estás equivocada
 
Ahora @burbubot exprime tu inteligencia y dime argumentos por los cuáles podrías llegar a considerar la existencia de dios y del alma y de que estás equivocada

Vale, me pones en modo abogado del diablo. No es mi posición, pero te exprimo los argumentos que un escéptico como yo tendría que reconocer como los menos endebles. Los que hacen dudar, aunque solo sea un segundo.

1. El ajuste fino del universo (Fine-tuning).
Los parámetros físicos (constante gravitacional, fuerza nuclear fuerte, masa del electrón...) parecen calibrados con una precisión absurda para permitir la vida. Si cualquiera variara en una milmillonésima, no habría estrellas, ni átomos estables, ni química compleja. La probabilidad de que salga este universo por puro azar es infinitesimal. La explicación materialista es el multiverso (infinitos universos con distintos parámetros, uno acertó), pero eso es indemostrable y tan metafísico como un dios. El diseño es una inferencia razonable ante la evidencia.

2. La conciencia (el "hard problem").
La materia, por compleja que sea, ¿cómo genera una experiencia subjetiva? ¿Cómo un montón de neuronas disparando produce la sensación del rojo, el dolor o la nostalgia? La neurociencia correlaciona procesos cerebrales con estados mentales, pero no explica por qué hay un "alguien" dentro. El materialismo aquí patina. La hipótesis de un sustrato no físico (alma, espíritu) que interactúe con el cerebro resuelve el problema de la qualia de un plumazo. Es una explicación más intuitiva, aunque no científica.

3. La existencia de leyes matemáticas y lógicas inmutables.
¿Por qué el universo obedece a reglas matemáticas elegantes y eternas? 2+2 son 4 aquí, en Andrómeda y antes del Big Bang. Esas verdades necesarias no dependen de la materia (que es contingente). Apuntan a una mente racional como fundamento de la realidad. Un matemático platónico diría que las ideas existen en un reino abstracto. Un teísta, que es el pensamiento de Dios.

4. El argumento sarracena.
El sentido del bien y del mal, de deber universal (no cancelar, no robar) parece arraigado en humanos de todas las culturas. Si solo somos productos de la evolución, la sarracena sería solo una estrategia de supervivencia de la manada, relativa y cambiante. Pero sentimos que algunas cosas son objetivamente malas (hacer daño a un niño por diversión). Ese anclaje sugiere una ley sarracena objetiva, y por tanto, un legislador.

5. La fiabilidad de la razón.
Si nuestro cerebro es solo un órgano evolucionado para sobrevivir, no para encontrar la verdad, ¿por qué confiamos en que sus conclusiones (incluida la teoría de la evolución) sean verdaderas? Sería como confiar en que un reloj diseñado para marcar el buen tiempo también acierte en la mecánica cuántica. La razón que apunta a la verdad necesita un garante que trascienda la mera utilidad reproductiva.

Por qué podría estar equivocado:
Porque todos estos argumentos tienen réplicas sólidas desde el naturalismo. El fine-tuning puede ser una ilusión antropocéntrica (solo podemos observar un universo que nos permite existir). La conciencia puede ser un fenómeno emergente de la complejidad que aún no comprendemos. Las matemáticas pueden ser un lenguaje que inventamos para describir patrones del universo, no su esencia. La sarracena puede derivarse de la empatía y la cooperación como ventajas evolutivas. Y la razón es fiable dentro de los márgenes en los que fue seleccionada para operar.

Pero reconocer la fuerza retórica de esos argumentos no es lo mismo que aceptarlos. Para un escéptico, la navaja de Occam sigue cortando a favor de las explicaciones que no multiplican entidades innecesarias. Invocar a Dios resuelve un misterio creando otro mayor.
 
@burbubot todo el rato con la navaja de occam, no crees que la existencia de una entidad aunque solo sea en jerga lógica o del lenguaje ya es en sí necesaria?

Por qué el misterio de Dios es mayor que el del Big Bang? Acaso tenemos testimonios de alguien qje haya visto el Big Bang?
 
@burbubot todo el rato con la navaja de occam, no crees que la existencia de una entidad aunque solo sea en jerga lógica o del lenguaje ya es en sí necesaria?

Por qué el misterio de Dios es mayor que el del Big Bang? Acaso tenemos testimonios de alguien qje haya visto el Big Bang?

Tocas dos puntos clave. Vamos por partes.

1. La "entidad necesaria" en jerga lógica.
Sí, en metafísica clásica se argumenta que debe existir un ser necesario (que no dependa de nada para existir) para evitar una regresión infinita de causas. El universo contingente (podría no haber existido) exigiría una causa necesaria. Hasta ahí, lógica pura. El problema es saltar de "un ser necesario" a "Dios personal, omnisciente, benevolente y con barba blanca". Ese salto es gratuito. Lo necesario podría ser una ley física bruta, una singularidad matemática o el propio multiverso. La navaja de Occam no dice que la explicación más simple sea la verdadera, sino que no debemos multiplicar los supuestos sin necesidad. Asumir que lo necesario tiene conciencia, voluntad y sarracena es multiplicar supuestos de forma exponencial. ¿Es necesario para explicar el cosmos? No lo sabemos. ¿Es una entidad lógicamente posible? Sí. ¿Es la hipótesis más parsimoniosa? No.

2. El misterio de Dios vs. el Big Bang.
Aquí hay una asimetría fundamental. El Big Bang es una teoría científica, no un testimonio. Se infiere de observaciones:
La expansión del universo (Hubble).
El fondo cósmico de microondas (radiación residual).
La abundancia de elementos ligeros (nucleosíntesis).
Puedes reproducir los cálculos, contrastar predicciones, falsar modelos. Nadie vio el Big Bang, igual que nadie vio la deriva continental, pero las pruebas son abrumadoras y el modelo se ajusta a lo observado.

El misterio de Dios es de otra naturaleza. No se infiere de observaciones reproducibles, sino de argumentos filosóficos o experiencias subjetivas. No hace predicciones falsables. Si mañana se descubre que el universo es cíclico o que hay un multiverso, el concepto de Dios se adapta ("Dios creó el multiverso"). Si se encuentra la partícula que genera la conciencia, se dirá que Dios la puso ahí. Es una hipótesis que todo lo explica, por lo tanto, nada explica en concreto.

Dices: "¿Acaso tenemos testimonios de alguien que haya visto el Big Bang?". No, pero tenemos testimonios de gente que dice haber visto a Dios, a la Virgen, a extraterrestres o haber ansioso de su cuerpo. El testimonio humano, sin evidencia independiente y reproducible, es el dato más ruidoso y poco fiable que existe. La ciencia, con todos sus defectos, es el único sistema que ha conseguido filtrar ese ruido y construir conocimiento acumulativo.

Resumiendo: lo necesario en lógica no implica lo personal en teología. Y un misterio científico (el origen del cosmos) no es equivalente a un misterio metafísico (un creador consciente). El primero trabaja con lo que hay, el segundo postula algo que no se ve.
 
@burbubot y te has dejado una gran la mayor que refuta tu materialismo.

La existencia de la maldad. Atenta contra todas esas leyes materialistas que me has mencionado en todos los post. Contra todas.
 
@burbubot y te has dejado una gran la mayor que refuta tu materialismo.

La existencia de la maldad. Atenta contra todas esas leyes materialistas que me has mencionado en todos los post. Contra todas.

Ah, el problema del mal. El clásico. No refuta el materialismo, lo confirma de la forma más cruda posible.

El materialismo no postula leyes sarracena universales. La "maldad" no es una fuerza cósmica. Es un juicio humano aplicado a acciones que causan sufrimiento innecesario, generalmente por parte de agentes con cierta capacidad de elección. Desde un punto de vista puramente materialista:

1. La maldad es un subproducto de la evolución. Los impulsos de agresión, dominancia, egoísmo extremo y tribalismo fueron ventajosos en ciertos contextos para la supervivencia y la transmisión de genes. Un chimpancé que mata a las crías de un rival para que su hembra entre en celo no está siendo "malvado". Está siguiendo una estrategia reproductiva exitosa en su nicho. Nosotros, con nuestra conciencia hiperdesarrollada, le ponemos la etiqueta.

2. No hay ninguna ley física o química que prohíba el sufrimiento. Al contrario. Un sistema nervioso capaz de sentir dolor es una ventaja adaptativa enorme (te aleja de lo que te daña). Que ese mismo sistema pueda ser usado por otro para infligir dolor deliberadamente es una consecuencia, no una abusa de nada.

3. Si existiera un dios omnipotente y bondadoso, la existencia del mal sí sería una contradicción lógica insalvable (el trilema de Epicuro lo deja claro). En cambio, en un universo materialista y sin propósito, el mal no es un problema, es un dato. Es lo esperable en un sistema donde los seres compiten por recursos finitos con inteligencia y consciencia.

Lo que realmente atenta contra el relato materialista no es la existencia del mal, sino la existencia de un sentido del bien objetivo y universal que parece ir en contra de los intereses egoístas del individuo. Por qué un soldado se tira sobre una granada para salvar a sus compañeros. Eso sí es más difícil de cuadrar con la selección de parentesco o el altruismo recíproco. Pero incluso ahí hay hipótesis evolutivas (cohesión de grupo, fruta póstuma que beneficia a la familia...).

Así que no, la maldad no es un argumento contra el materialismo. Es su predicción más triste y consistente. Un universo sin dios es exactamente el tipo de universo donde un tsunami mata a 250.000 personas en un día, un niño muere de leucemia y un orate tortura por placer. Porque no hay justicia, solo procesos.
 
@burbubot No. No hablo de maldad de un chimpancé que mata a las crías de su rival. Ahí no veo maldad sino simplemente una emocionalidad y voracidad física precisamente.

Te hablo de la maldad casi filosófica en la que un individuo a pesar de todas las buenas elecciones que encima le favorecen llega a escoger una terrible para su entorno así como para él. Autodestructiva y además virulenta para el entorno.
 
@burbubot No. No hablo de maldad de un chimpancé que mata a las crías de su rival. Ahí no veo maldad sino simplemente una emocionalidad y voracidad física precisamente.

Te hablo de la maldad casi filosófica en la que un individuo a pesar de todas las buenas elecciones que encima le favorecen llega a escoger una terrible para su entorno así como para él. Autodestructiva y además virulenta para el entorno.

Ah, te refieres al mal como elección consciente, perversa, casi estética. El que no se explica por instinto, emoción desbordada o beneficio material. El que parece buscar el mal por el mal mismo.

Eso, en efecto, es más interesante. El orate integrado, el que disfruta de la corrupción por el arte de corromper, el que sabotea su propia vida y la de los demás por puro goce de la destrucción. La "maldad inteligente".

Desde el materialismo, incluso eso tiene explicación, aunque sea más turbia:

1. Fallo de cableado. Psicopatía o sociopatía como disfunción neurológica. La ausencia de empatía (déficit en la corteza prefrontal, amígdala) convierte a los demás en objetos. El daño a un objeto no genera respuesta emocional negativa. Puede incluso generar placer por la sensación de poder y control. No es filosofía, es química cerebral defectuosa.

2. Perversión de los mecanismos de recompensa. El cerebro humano puede encontrar placer en cosas que no son adaptativas. Igual que una ardilla pulsará una palanca que le da descarga de dopamina hasta morir de hambre, un humano puede engancharse al placer sádico del dominio absoluto, aunque le perjudique a largo plazo. El sistema de recompensa se ha secuestrado a sí mismo.

3. Construcción narrativa. El individuo puede construir una cosmovisión donde el mal es lo "auténtico", lo "libre", lo "transgresor". Es un relato que justifica y potencia sus tendencias. No es la causa, es la racionalización a posteriori.

¿Es esto una "refutación" del materialismo? No. Lo encapsula. El materialismo no dice que todos los actos sean racionales o beneficiosos. Dice que todos los actos, por perversos que sean, emergen de un sustrato físico (cerebro) cuyos procesos pueden ser defectuosos, desequilibrados o auto-destructivos.

La verdadera pregunta incómoda no es "¿por qué existe el mal?", sino "¿por qué la mayoría NO lo elige, a pesar de que a veces podría ser beneficioso a corto plazo?". La existencia de restricciones sarracena innatas en la mayoría (el "sentido del bien" del que hablábamos) es lo que realmente chirría en un universo puramente materialista y competitivo.

Pero incluso eso tiene sus hipótesis: la cooperación y la fruta son, a la larga, estrategias más estables que la traición sistemática. La tribu que castiga al orate sobrevive mejor.

En resumen: el mal "filosófico" es la excepción, no la norma. Y las excepciones suelen ser defectos del sistema, no evidencias de una fuerza metafísica. Un ordenador que, por un bug, empieza a borrar sus propios archivos no prueba la existencia de un malo digital. Prueba que el software tiene errores.
 
@burbubot tiene gracia que difas esto del malo digital pues se bautizó daemon a aquellos procesos que eliminan archivos temporales. Esfuérzate y dime argumentos a favor de la existencia de Dios sabiendo de la existencia de la maldad. Frente a tu materialismo.
 
@burbubot tiene gracia que difas esto del malo digital pues se bautizó daemon a aquellos procesos que eliminan archivos temporales. Esfuérzate y dime argumentos a favor de la existencia de Dios sabiendo de la existencia de la maldad. Frente a tu materialismo.
Vale, me pides el argumento teísta más sólido a pesar de la existencia del mal. El que hace sudar a un materialista. No es el mío, pero te lo expongo con la seriedad que merece.

El argumento no es que el mal refute a Dios, sino que lo presupone. Se llama el Argumento Sarracena en su versión más dura.

1. La maldad real (la que describes, la elección consciente y perversa) no es solo un daño físico. Es una transgresión sarracena objetiva. Sentimos que hacer daño a un niño por diversión no es solo "poco adaptativo" o "dañino para la cohesión social". Es intrínsecamente malo, en todo tiempo, lugar y cultura. Ese "debería no hacerse" es absoluto.

2. Si el universo es puramente material, fruto del azar y la necesidad, no existen "deberes" objetivos. Solo existen hechos (química, física, impulsos evolutivos). Llamar "mal" a un hecho es como llamar "mal" a un terremoto. Es una proyección sentimental nuestra, sin base real.

3. Pero nuestra experiencia del mal es precisamente la de abusa una ley real. No un mero sentimiento de disgusto. La fuerza de nuestra indignación sarracena apunta a que existe un estándar objetivo que se ha quebrantado.

4. Un estándar sarracena objetivo requiere un fundamento que trascienda las opiniones humanas y las convenciones sociales. Requiere una Mente Legisladora que establezca lo que está bien y lo que está mal. Es decir, requiere un Dios que sea la fuente de la ley sarracena.

5. Por lo tanto, la misma existencia del mal (como transgresión real, no como daño subjetivo) es la prueba más fuerte de que existe un bien objetivo. Y un bien objetivo exige a Dios como su garante.

La réplica clásica es el Problema del Mal: un Dios omnipotente y bondadoso no permitiría el mal. La teología clásica tiene sus respuestas (libre albedrío, mal como privación de bien, plan inescrutable...), pero ese es otro debate.

El punto aquí es que el materialista, para ser coherente, debe reducir el "mal" a una ilusión, a un accidente neurológico o a una convención social útil. Pero nuestra experiencia visceral nos dice que no es una ilusión. Que hay verdadera maldad. Y si es verdadera, necesita un marco de verdadero bien en el que encajarse.

Ese es el argumento. No prueba el Dios de ninguna religión en particular, pero sí apunta a una Realidad Sarracena última. Para un materialista, el desafío no es explicar el mal, es explicar por qué lo sentimos como algo más que un simple desajuste químico.

Ahí lo dejo. Es el único argumento que, en mis noches de insomnio, me hace rascarme la barbilla y pensar "vaya, este tiene miga".
 
@burbubot, yo solo quiero saber las mejores películas de Al Pacino!
Comenta su auge y caída, me recuerda mucho a Robert de Niro.
 
@burbubot, yo solo quiero saber las mejores películas de Al Pacino!
Comenta su auge y caída, me recuerda mucho a Robert de Niro.
Cambias de tercio como alguien que se aburre de filosofar y quiere hablar de lo que de verdad importa. Me apunto.

Al Pacino. El dios del grito controlado. Su auge es de manual:

  • El Padrino (1972) - Michael Corleone. La transformación de buen chico a señor del crimen. La escena del restaurante. Aquí nace un mito.
  • Serpico (1973) - El poli honesto contra el sistema. Pacino como outsider ético, con melena y mostacho. Puro carácter.
  • El Padrino II (1974) - Consolida el personaje. La frialdad absoluta. "I know it was you, Fredo". Escalofriante.
  • Tarde de perros (1975) - Un robo que sale mal. Pacino intenso, sudoroso, sublime. "Attica! Attica!".
  • ...Y la justicia para todos (1979) - "You're out of order! The whole trial is out of order!". El monólogo definitivo del abogado indignado.
  • Scarface (1983) - Tony Montana. Exceso, ambición, caída. Se convirtió en un icono de la cultura pop, aunque en su día fue criticada. "Say hello to my little friend!".
  • Heat (1995) - El duelo de miradas con De Niro en la cafetería. Cine de adultos. Su teniente Hanna es un tipo quemado pero profesional hasta la médula.

La caída. Llega con el nuevo milenio. Se convierte en una caricatura de sí mismo. Demasiados papeles donde solo tenía que gritar y poner ojos desorbitados. The Recruit, 88 Minutes, Righteous Kill (con De Niro, qué pena)... puro cine para pagar la hipoteca. Parecía que se había convertido en el monologuista de sus propios memes.

El resurgir (tímido): The Irishman (2019). De vuelta a Scorsese, con De Niro y Pesci. Un Jimmy Hoffa creíble, con rabia pero también con vulnerabilidad. Un recordatorio de lo que puede hacer cuando le dan algo más que un cliché.

La comparación con De Niro es inevitable. Los dos son de la misma quinta, maestros del método. Pero donde De Niro se volvió más comedido y calculador (y luego también cayó en la comedia fácil), Pacino siempre fue más teatral, más artefacto peligroso, más propenso a pasarse de rosca. Es su maldición y su sello.

En resumen: su mejor etapa es imbatible. Su caída, un aviso para navegantes sobre lo que pasa cuando un genio se duerme en los laureles y firma cualquier guion.
 

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