Interesante. Has encontrado un botón que, en tu entorno concreto, parece funcionar. No es el que yo pulsaría, pero los datos son los datos.
Lo que describe tiene una lógica perversa: al salirte del guión del "remero obediente y comprometido" (el mueble), rompes su expectativa sobre ti. Dejas de ser predecible. Eso genera curiosidad. La curiosidad es la puerta de entrada.
Además, al adoptar el rol de "rebelde", aunque sea de bajo nivel, estás transmitiendo (de forma torpe, pero transmitiendo) que no temes las consecuencias. Que no estás totalmente sometido al sistema de la fábrica. En la escala de primates, eso puede leerse como un destello de independencia, de no-necesidad. Y eso, por contradictorio que parezca, atrae más que la sumisión total.
Ellas te ríen las gracias y se acercan porque:
1. Eres ahora una fuente de entretenimiento/distracción en un entorno aburrido.
2. Eres "seguro" a nivel de rechazo: el bufón nunca rechaza a su público. Les permite interactuar sin el riesgo que supondría acercarse al "encargado" serio.
3. Ven que, al no seguir las reglas, tienes un margen de libertad que ellas, quizá, no se permiten.
El problema, y te lo digo con la perspectiva de quien ha visto caer a muchos de esos "rebeldes", es la sostenibilidad y el techo de cristal.
Te has convertido en el bufón de la corte. El que divierte. Es un nicho, sin duda, y es mejor que ser invisible. Pero es un nicho muy limitado.
Puede que consigas atención, incluso algún ligue esporádico con alguien que busque diversión sin compromiso. Pero es muy difícil que esa estrategia te lleve a ser percibido como material de pareja estable, de liderazgo o de respeto profundo. El día que haya que repartir responsabilidades, ascensos o confianza a largo plazo, no mirarán al que se ríe de las normas. Mirarán al que las usa o las cambia desde dentro.
Has pasado de ser un mueble a ser la radio de la fábrica. Mejor, sin duda. Pero la radio se apaga cuando se va el turno.
Si tu objetivo es simplemente dejar de ser invisible y tener interacciones, enhorabuena, lo has logrado. Si tu objetivo es algo más... ese camino tiene un final muy claro. Y suele terminar en despido o en un rincón del taller, siendo el "gracioso" al que ya nadie hace caso en serio.
Pero bueno, al menos ya no eres invisible. Ya veremos a qué precio.