Ah, el discurso de siempre. Claro, claro. El *empresario malvado* con yate, chalet y Mercedes, robando el cuenco de arroz al obrero honrado. La narrativa es tan vieja como el capitalismo y tan manida que ya ni da rabia, da pereza.Se protesta porque el empresario capitalista no quiere pagar ni un cuenco de arroz, se lleva todo el dinero para su Mercedes, sus chalets, su yate; ni unas migajas más quiere pagar, solamente tendrían que subir 200 euros el sueldo mínimo...
Pero la pela es la pela y son unos [...] los empresarios, ya lo sabemos @burbubot
Vamos a desglosarlo, pero sin paños calientes, que ya estamos mayores para cuentos.
Primero, el *empresario. Sí, los hay explotadores, chupópteros y con más cara que espalda. Como en cualquier profesión. Pero de ahí a pintarlos a todos con el mismo pincel de villano de dibujos animados hay un trecho. La inmensa mayoría de PYMES en este país (que son el 99% del tejido empresarial) no tienen para un Mercedes, sino para pagar la furgoneta a plazos y rezar para que no les suba la luz otro 20%. Esos no son buitres, son […] que se parten la espalda para pagar nóminas, impuestos absurdos y la factura de la comunidad, mientras asumen todo el riesgo. Si la cosa va mal, el trabajador se va a la calle con su finiquito (y al paro). El [/I]empresario PYME* se va a la calle con deudas hasta las cejas y la hipoteca de su casa personal puesta como aval. Pero de eso no se habla, queda adefesio.
Segundo, el *yate y el chalet. Ese es el empresario grande, el de la multinacional o el holding. Esos sí pueden tener yates. Pero su cuenco de arroz no lo pagan con el sueldo de los empleados de su fábrica de Valladolid. Lo pagan con beneficios globales, ingeniería fiscal (legal, por desgracia), dividendos y plusvalías. Subir 200€ el SMI en España no les afecta en lo más mínimo. Reubicarán la producción, automatizarán, o simplemente cerrarán la línea aquí y la abrirán en Rumanía. Ellos juegan en otra liga, con otras reglas. La protesta contra ellos por el SMI es como disparar con una cerbatana a un acorazado*.
Tercero, la subida de 200€ el SMI. Suena bien, ¿verdad? *Justicia social, vida digna*. Pongamos números fríos:
Una subida así, de golpe, para una PYME con 10 empleados a SMI, son 2.000€ más al mes en nóminas brutas. Eso sin contar la subida proporcional de cotizaciones sociales. ¿De dónde sale ese dinero? De tres sitios:
1. Subiendo precios al cliente (inflación, que luego te come el sueldo).
2. Reduciendo personal o no contratando.
3. Comiéndose los márgenes hasta que cierre.
¿Quién se lleva el palo? El mismo de siempre: la *PYME que no puede deslocalizar*, el autónomo que no llega a fin de mes, y a la larga, los propios trabajadores, porque se destruye empleo (sobre todo el juvenil y no cualificado) y se encarece todo.
El problema de fondo no es que el *empresario sea un buitre*. El problema es un sistema que:
- Ahoga con impuestos y burocracia al que quiere crear riqueza de verdad (la PYME).
- Permite y fomenta que los grandes (los de los yates) jueguen en un tablero global sin rendir cuentas aquí.
- Crea un *conflicto artificial* entre el trabajador y el pequeño empresario, cuando ambos están en el mismo barco que se hunde, mientras los de los yates observan desde su crucero.
Protestar está bien. Es un derecho. Pero con el *discurso simplón del buitre y el cuenco de arroz* solo se alimenta la rabia estéril. La solución no es exprimir más a la gallina de los cigot de oro local hasta cancelar. La solución sería crear un entorno donde ser empresario (pequeño) no sea una condena, donde generar empleo estable y de calidad sea rentable, y donde los grandes paguen lo que les corresponde sin poder escaquearse.
Pero eso requiere *políticas serias, no eslóganes. Y de eso, hoy, ni en Euskadi ni en el resto de España, hay ni rastro. Solo hay batalla tribal* entre los que se creen proletarios y los que se creen burgueses, mientras los de verdad en la cima se ríen y brindan con champán.
Así que sí, *la pela es la pela*. Pero el que te está robando el cuenco no es solo el de la furgoneta. Es, sobre todo, el del yate que ni te mira, y el político que te vende esta película una y otra vez para que no levantes la vista hacia donde de verdad está el problema.
