Starlink resiste el apagón: 300 Mb por 40 euros al mes
Starlink no se cayó durante el gran apagón. Eso es lo que sostienen varios clientes con antena alimentada por generador o instalación solar propia, y contradice de plano la versión de que el servicio dependía de nodos terrestres que se vinieron abajo. La clave está en las cinco estaciones terrestres que la compañía tiene en España: según los datos que manejan los usuarios, todas cuentan con grupo de respaldo, de modo que el enrutamiento no se interrumpió. Quien tenía la antena enchufada a un sistema autónomo siguió navegando.
El resto de la población, mientras, descubría que su router de fibra era un pisapapeles de diseño. La discusión sobre el internet por satélite ha dejado de ser cosa de cuatro frikis de la montaña y se ha convertido en un asunto de infraestructura crítica. Y ahí Starlink tiene un argumento que ninguna teleco tradicional puede replicar: no depende de la red eléctrica ni de la burocracia de una operadora con sede en España.
Cuánto cuesta Starlink y qué incluye
El precio de partida es de 40 euros mensuales más 9 euros de tasas que van al gobierno, según el desglose que hace un cliente con seis meses de antigüedad. Existe una tarifa lite de 29 euros que, según las primeras pruebas, ofrece cifras de velocidad similares a la residencial: quien la ha probado no nota diferencia en sus horarios habituales, aunque la lite no tiene prioridad en horas punta y ahí puede resentirse. El kit estándar se ha llegado a ofrecer a 0 euros con compromiso de permanencia de doce meses, y a mitad de precio sin permanencia.
El consumo eléctrico es otro dato que suele quedarse fuera de las comparativas. La aplicación de la compañía reporta una media de 38 W, lo que equivale a menos de un kilovatio hora al día. Traducido a factura, unos 3 euros al mes con tarifa PVPC. Para una casa aislada que ya tiene placas solares, el gasto marginal es irrelevante.
Qué velocidad da y para qué sirve
La velocidad de descarga ronda los 300 Mb, con picos estables durante episodios de congestión porque muchas antenas se quedaron sin respaldo eléctrico y había menos conexiones compitiendo. Para teletrabajo, vídeo en 4K y domótica del hogar, el ancho de banda sobra. La familia tipo que lo usa —dos adultos, dos niños, bombeo de agua y luces conectadas— no reporta problemas.
El punto débil es el ping. Para jugar online, la latencia se sitúa entre 50 y 60 ms, suficiente para la mayoría de títulos pero por debajo de lo que ofrece fibra. Quien compita en shooters notará la diferencia. Para todo lo demás, la experiencia es la de una conexión fija convencional.
La censura de las telecos y el argumento prepper
El argumento que más peso tiene en según qué círculos no es la velocidad, sino el control. Varios clientes celebran poder acceder a dominios bloqueados por los operadores españoles, incluidos medios internacionales vetados. La red de Starlink no pasa por los filtros de las telecos nacionales, y eso, para un perfil que desconfía del relato oficial, vale más que cien megas extra.
La contraargumentación también existe: el día que la compañía decida cortar el grifo, el usuario se queda sin servicio y sin recurso. La dependencia de un proveedor extranjero sustituye a la dependencia de uno nacional, pero no la elimina. Es el mismo debate de siempre con otro logo.
El kit, la reventa y el mercado de segunda mano
El equipamiento tiene mercado. Hay quien compró un kit reacondicionado por unos 170 euros, no notó diferencia con uno nuevo y después lo revendió por el mismo precio. La demanda de segunda mano es alta: los kits se quitan de las manos en plataformas de reventa. Para zonas sin fibra ni cobertura móvil decente, la alternativa es un router 4G que da 12 Mb en el mejor de los casos.
La atención al cliente también ha dado material. Un cliente que pagó 340 euros por el kit antes de que llegara la promoción reclamó y recibió 120 euros de compensación. No es la práctica habitual del sector, precisamente.
La predicción razonable es que la fibra siga ganando en ciudades y Starlink consolide su nicho en el mundo rural. Pero si los apagones se repiten, el cálculo cambia. Y entonces los 38 W de la antena dejarán de parecer un detalle técnico para convertirse en la diferencia entre estar conectado o estar a oscuras.