El verdadero atraco ya no es el de la calle
Cada vez que alguien relata un incidente de mendicidad agresiva, la conversación deriva hacia una comparación incómoda: el verdadero atraco no es el de la calle, sino el que mensualmente practican Hacienda y la nómina. La discusión sobre si la delincuencia callejera ha aumentado o disminuido se cruza con un escepticismo feroz hacia el relato oficial.
El atraco callejero se vuelve anécdota
Los testimonios sitúan los últimos atracos reales en los años ochenta: yonkis que pedían 5 o 20 duros, a menudo inofensivos. Hoy, un joven drojado pide 5 euros a los peatones; otro cuenta que le echaron 50 céntimos esperando en la puerta del Lidl. Las experiencias violentas brillan por su ausencia. La mayoría responde directamente que nunca les han atracado.
Hacienda y la nómina: los nuevos atracadores
El contrapunto es unánime: "todos los meses en la nómina", "todos los años Hacienda". La retención fiscal y las cotizaciones se perciben como el expolio sistemático que ningún ministerio del Interior va a perseguir. Donde antes había un yonqui pidiendo 20 duros, ahora hay un porcentaje de IRPF que no se negocia.
El debate deja una conclusión incómoda: mientras los atracos tradicionales han caído en desuso, el expolio fiscal sigue su curso. Y no se prevé clemencia.