El 'suicidio ampliado' y la justificación mediática del infanticidio
En abril de 2022, una madre de Gijón asesinó a su hija de 6 años para evitar que el padre, que tenía la custodia, se la quedara. La mujer se suicidó en prisión un año después, antes de ser juzgada. Lo que podría haber sido un caso de parricidio sin más se convirtió en un escándalo cuando algunos medios de comunicación calificaron el acto como "homicidio por compasión" o "suicidio ampliado". El debate que ha surgido pone de manifiesto una asimetría flagrante en el tratamiento informativo cuando el agresor es mujer.
Un término que nació en la prensa
El concepto "suicidio ampliado" no es una invención forera, sino que ha sido utilizado por algunos periodistas para describir casos en los que una madre mata a sus hijos y luego se suicida, o incluso cuando solo mata a los hijos como un acto de "liberación". En este caso, la madre no se suicidó en el momento, sino meses después, pero la etiqueta se aplicó igual. La crítica se centra en que este lenguaje desdibuja la responsabilidad penal y suaviza el crimen.
Doble rasero de género
Mientras que el asesinato de menores por parte de sus padres varones suele ser calificado de "parricidio" o "infanticidio" sin paliativos, cuando la autora es una mujer se buscan excusas psicológicas o sociales. El caso de José Bretón, condenado por matar a sus dos hijos, se menciona como contrapunto: él nunca recibió el beneficio de un eufemismo compasivo. La disparidad es tan evidente que varios comentaristas apuntan a una "deriva sectaria" en la línea editorial de ciertos medios.
Los datos del caso
La menor fue asesinada el 11 de marzo de 2022. La madre, Noemí Martínez, ingresó en prisión y se quitó la vida en septiembre de 2023. La Fiscalía pedía prisión permanente revisable. El padre, que había obtenido la custodia, quedó devastado, y los usuarios señalan que la noticia apenas tuvo repercusión mediática hasta que se destapó el tratamiento sesgado.
Un consenso crítico
A pesar de las distintas sensibilidades políticas, hay un acuerdo transversal en que los medios que emplean estos eufemismos están contribuyendo a una normalización de la violencia femenina y a una erosión de la credibilidad periodística. La mayoría de las intervenciones coinciden en que la justicia y la opinión pública deben aplicar el mismo baremo independientemente del sexo del agresor.
La cuestión de fondo va más allá de un caso concreto: ¿es el periodismo español capaz de mantener la coherencia cuando el crimen lo comete una mujer? La respuesta, a tenor del debate, es un no rotundo. Mientras se sigan acuñando términos como "suicidio ampliado", la confianza en los medios seguirá minada.
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