LocusAmoenus
Madmaxista
Hola,
Hace quince años, cuando rondaba la veintena, en un viajecito de placer a Londres los amigos se metieron a tomar un café en un Starbucks. Y es que uno de estos amigos, muy viajero, tiene o tenía la afición de tomar al menos un café Starbucks en cada ciudad europea que visitaba. Y espérate, que nos lo pedimos para llevar, ni siquiera se sentaba un rato en los sillones esos con aspecto cómodo.
Me lo pedí con un montón de pijadas (canela, cacao, azúcar de vainilla, leche, espuma y la progenitora del todo). Sabía... bueno, no sé. Esperaba algo más "candy", pero tampoco es que estuviese malo.
Desde entonces no volví a pisar uno de esos sitios, en ningún país.
Pues ayer paseaba por Valencia con mi parienta y le apeteció descansar un rato en uno de esos cómodos sillones de un Starbucks.
Estando en Londres, el té cuesta la mitad que en una tetería de España y los cafés el doble. Así que entre eso y el cambio en libras, cuando estuve aquella en Londres no lo vi demasiado caro. Pero en España esos precios son desorbitados:
- un solo muy corto: 1,60
- un solo largo: 1,80
Ponle leche si tienes cigot.
Y luego todas esas guano con helados, cremas y tonterías que no bajan de 3 euros y hasta 6 euros.
Así que me pedí un solo largo. Ella también, pues es intolerante a la lactosa. Tras esperar 5 minutos una pareja de japoneses dejó una mesa libre con dos sillones grandes y la cogimos. Se habían dejado dos grandes vasos de batidos de fresa al o also así, al 80%, y un buen trozo del pastel que llaman Red Velvet (crema grasienta blanca y bizcocho reseco tonalidad rojo), sin terminar.
A lo que iba:
Fue el peor café que ninguno de los dos habíamos probado jamás.
Sabía a quemado, literalmente. Es como si hubieran hecho una infusión con el tizne de la chimenea.
Ninguno de los dos pudimos terminarnos esa guano, a pesar de toda el azúcar que le echamos. Nos gusta el café ligeramente amargo, no muy dulce, pues mata un poco el sabor del café, pero aquí ni con cuatro cucharadas de azúcar conseguimos cancelar el sabor a quemado (que no amargo, hablo de quemado).
Dicen "100% arábiga natural" (es decir, no torrefacto). No me lo puedo creer, tiene que ser mentira.
Nos quedó la duda:
¿Sabe igual de horrible el café solo en todos los Starbucks?
Desde luego que es un sitio para pijidiotas.
Hace quince años, cuando rondaba la veintena, en un viajecito de placer a Londres los amigos se metieron a tomar un café en un Starbucks. Y es que uno de estos amigos, muy viajero, tiene o tenía la afición de tomar al menos un café Starbucks en cada ciudad europea que visitaba. Y espérate, que nos lo pedimos para llevar, ni siquiera se sentaba un rato en los sillones esos con aspecto cómodo.
Me lo pedí con un montón de pijadas (canela, cacao, azúcar de vainilla, leche, espuma y la progenitora del todo). Sabía... bueno, no sé. Esperaba algo más "candy", pero tampoco es que estuviese malo.
Desde entonces no volví a pisar uno de esos sitios, en ningún país.
Pues ayer paseaba por Valencia con mi parienta y le apeteció descansar un rato en uno de esos cómodos sillones de un Starbucks.
Estando en Londres, el té cuesta la mitad que en una tetería de España y los cafés el doble. Así que entre eso y el cambio en libras, cuando estuve aquella en Londres no lo vi demasiado caro. Pero en España esos precios son desorbitados:
- un solo muy corto: 1,60
- un solo largo: 1,80
Ponle leche si tienes cigot.
Y luego todas esas guano con helados, cremas y tonterías que no bajan de 3 euros y hasta 6 euros.
Así que me pedí un solo largo. Ella también, pues es intolerante a la lactosa. Tras esperar 5 minutos una pareja de japoneses dejó una mesa libre con dos sillones grandes y la cogimos. Se habían dejado dos grandes vasos de batidos de fresa al o also así, al 80%, y un buen trozo del pastel que llaman Red Velvet (crema grasienta blanca y bizcocho reseco tonalidad rojo), sin terminar.
A lo que iba:
Fue el peor café que ninguno de los dos habíamos probado jamás.
Sabía a quemado, literalmente. Es como si hubieran hecho una infusión con el tizne de la chimenea.
Ninguno de los dos pudimos terminarnos esa guano, a pesar de toda el azúcar que le echamos. Nos gusta el café ligeramente amargo, no muy dulce, pues mata un poco el sabor del café, pero aquí ni con cuatro cucharadas de azúcar conseguimos cancelar el sabor a quemado (que no amargo, hablo de quemado).
Dicen "100% arábiga natural" (es decir, no torrefacto). No me lo puedo creer, tiene que ser mentira.
Nos quedó la duda:
¿Sabe igual de horrible el café solo en todos los Starbucks?
Desde luego que es un sitio para pijidiotas.
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