Trapero en el banquillo...¡La república no existe!
Trapero fue uno de los que creyó las fantasías independentistas, y no solo creía en la república, sino que su destino era ser Ministro de Defensa de la nueva República Catalana. España nunca se atrevería a hacer nada si se demostraba cual era la voluntad del pueblo catalán, y ante cualquier atisbo de no respetar al poble
la Comunidad Internacional reaccionaría y obligaría a España a acatar la voluntad del pueblo.
Trapero ya se veía en el puerto de Barcelona presidiendo la llegada de los portaaviones chinos a la República, pero un día despertó y llegaron los piolines. La primera respuesta de España fue también amable, llegaron los piolines, la segunda la benemérita, cantando himnos deportivos, y la tercera ya fue el reparto de galletas y turrón entre los que ansiaban la república.
Ahora, sentado en el banquillo, sufre un baño de realidad. En la vida se hubiese imaginado este hombre en esta situación, cinco horas aguantando a un teniente militar que le está dando pole sin cola-cao. Sabe que la única posibilidad que tiene de redimir un poco las penas es atacando a los que le llevaron a esta situación, y eso está haciendo.
Da gusto verlos en el banquillo, es muy entretenido.
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