De 5.700 plazas a 180: el centro que se prepara en Sotrondio
Un pueblo de 3.000 habitantes. Una cifra de 5.700. La aritmética no salía por ningún lado y, aun así, circuló durante días: Sotrondio, localidad del concejo asturiano de San Martín del Rey Aurelio, iba a recibir a 5.700 menores migrantes, casi el doble de su población. El mensaje se replicó con el aviso de que la información era oficial y de que la localidad pasaba a ser un «centro internacional de acogida de refugiados». La letra pequeña llegó después y decía algo bastante menos espectacular.
El punto de partida fue un mensaje viral que cifraba en 5.700 los menores migrantes destinados a la localidad. Los medios citados insistían en el marco: «Es una cuenca minera, una tierra solidaria». Con esos mimbres, el asunto escaló de las redes a la política autonómica, con declaraciones, pancartas y un pulso por ver quién llegaba antes a la puerta del colegio donde se ubicaría el centro.
¿Por qué se habló de 5.700 plazas en un pueblo de 3.000 habitantes?
Porque las 5.700 plazas existen, pero no son de Sotrondio. Corresponden a un plan estatal de ampliación del sistema de acogida que reparte esas plazas nuevas por toda España. El centro asturiano sería el primero de la comunidad, no el destino de todas ellas. La confusión se sostiene en un detalle administrativo que nadie se molestó en comprobar antes de compartir.
El proyecto que se tramita en la localidad habla de un edificio que pasaría de 180 plazas a 120 tras la reforma, con una inversión de
9 millones de euros y un arranque previsto para enero de 2025. Metro a metro, el inmueble no da para más. Quien sostuvo durante días que allí cabían miles de personas estaba describiendo un colegio con capacidad de polideportivo de barrio.
La cuenca del Nalón: 80.000 habitantes y muchos pisos vacíos
Sotrondio pertenece a la cuenca del Nalón, un valle largo y estrecho en el que viven unas 80.000 personas. No es un páramo aislado en mitad de la nada, aunque a veces se cuente como si lo fuera. San Martín del Rey Aurelio llegó a tener 25.000 habitantes cuando la mina tiraba; hoy la comarca vive de jubilaciones, del recuerdo del monocultivo del carbón y de un parque de vivienda vacía que crece cada año.
Ahí está el argumento de fondo. Para una parte, es el sitio lógico: casas abandonadas, servicios públicos infrautilizados y una población envejecida que necesita gente. Para otra, el precedente que se cita es el de Siero, donde la llegada de varios cientos de trabajadores vinculados a la actividad logística coincidió con una tensión en los servicios de un concejo de 50.000 habitantes. Ninguna de las dos lecturas se sostiene con datos definitivos, y eso explica la mitad del ruido.
El pulso político: VOX en Sotrondio y la réplica de la izquierda
La formación de VOX denunció intentos de sabotear su acto en la localidad y habló de un ataque a la libertad de expresión de la tercera fuerza política del país. Semanas antes, una noticia recogía que doscientas personas habían apoyado el centro de acogida, rechazado por VOX, mientras IU y PSOE sostenían que «hay gente interesada en instalar la intolerancia y el odio». El colegio San José de Sotrondio aparece en todas las versiones como el edificio señalado.
El resultado es un municipio convertido en símbolo antes de tener una sola plaza funcionando. Y un detalle que suele pasarse por alto:
transformar aulas en plazas de acogida no es un proyecto de repoblación, es una obra presupuestada con fecha de inicio. La política va por delante del ladrillo.
De Burela a Siero: los precedentes que se citan
En el norte hay memoria de llegadas anteriores. Se recuerda el caso de Burela, donde la comunidad caboverdiana se instaló hace décadas para trabajar en el mar, en igualdad de condiciones con los locales, sin conflictos reseñables entonces y con un descontento posterior vinculado más al mercado laboral que al origen. También se recuerda que la cuenca lleva un siglo recibiendo gente de media España para quitarse el hambre, con otro resultado.
La diferencia, apuntan quienes comparan, es el marco:
antes venían a trabajar, ahora llegan a un sistema de acogida. Esa distinción —entre migración laboral y plazas subvencionadas— vertebra casi todas las posturas, incluidas las que defienden el centro por motivos estrictamente demográficos.
¿Qué se espera del centro de acogida de Sotrondio?
El sector que lo respalda espera población, actividad y mantenimiento de servicios en un valle que se apaga. El que lo rechaza anticipa presión sobre sanidad, educación y vivienda, y recuerda que los residentes que salgan del centro tenderán a marcharse a Oviedo o Gijón en cuanto puedan. Nadie ha publicado todavía un plan de distribución, ni un calendario de salidas, ni una estimación de cuántos se quedarán en la comarca.
A la discusión se suma una cifra que circula sin fuente: 8.000 residentes de origen marroquí en toda Asturias. Contra ella choca el tamaño del proyecto real, 120 plazas tras la reforma. Las cuentas siguen sin cuadrar por ninguna de las dos partes.
Sotrondio tiene 3.000 habitantes, 120 camas proyectadas y un padrón que lleva décadas bajando. El número que se viralizó, 5.700, nunca fue suyo. El que sí lo es sigue sin más fecha que un enero de 2025 que habrá que ver si se cumple.