El 75% de los F-35 de Estados Unidos no puede volar en plenas condiciones
El Pentágono ha reconocido que solo un cuarto de su flota de F-35 está completamente operativo. Una tasa de disponibilidad que pone en entredicho la mayor inversión militar de la historia. Mientras tanto, Lockheed Martin ha vendido cerca de 1.000 unidades a países aliados, muchos de los cuales ya se preguntan si han comprado un caza de verdad o un muñeco de escaparate.
Coste insostenible, disponibilidad irrisoria
Con un precio unitario que supera los 100 millones de dólares, mantener la flota operativa se ha convertido en un sumidero de recursos. La complejidad del software y los continuos parches —que además limitan capacidades en versiones exportadas— hacen que buena parte del tiempo los aparatos estén en mantenimiento o a la espera de actualizaciones. Quienes defienden el programa argumentan que ningún otro caza de quinta generación se ha vendido en cifras similares: el Su-57 ruso apenas ha superado las diez unidades en una década.
El modelo chino acecha
Mientras Occidente se enreda en la sofisticación, China lleva años exportando armamento más sencillo, barato y fácil de mantener, especialmente en África. Allí los señores de la guerra prefieren vehículos blindados chinos a los europeos porque cualquier mecánico los repara con medios básicos. A este paso, no sería extraño que los cazas chinos acabaran copando el mercado de los países que no pueden permitirse un F-35 ni su mantenimiento.
Con las cifras de disponibilidad actuales, el F-35 corre el riesgo de convertirse en el ejemplo perfecto de cómo la tecnología punta no sirve de nada si no puede despegar. Y mientras, España sigue volando los F-5 de los años 60.