Vídeo muestra a soldados de la OTAN en combate en Ucrania: ¿prueba definitiva?
Un vídeo que circula desde hace apenas 24 horas registra un momento clave en el frente ucraniano: al minuto 20, tropas ucranianas solicitan ayuda a militares estadounidenses para evacuar heridos. Poco después, a los 21:35, se escucha a un soldado ucraniano decir: «allí hay soldados estadounidenses heridos». Las imágenes, que algunos califican de brutales, han reavivado el debate sobre la presencia directa de fuerzas de la OTAN en la guerra.
El rastro de las armas españolas
Lo que ha llamado la atención de los analistas es la posible identificación de un lanzagranadas Instalaza, fabricado en España, en las manos de uno de los soldados occidentales. «Orgullo máximo», comentan desde el sector más patriótico, mientras que otros recuerdan que España ya ha suministrado este tipo de material a Ucrania. La presencia de tropas occidentales sobre el terreno no es nueva en conflictos asimétricos –como ya ocurrió en Vietnam con asesores soviéticos o en la guerra civil española–, pero el vídeo aportaría una prueba gráfica difícil de rebatir.
Tensión creciente: de Kursk al Donbás
El contexto no ayuda a la distensión. Algunas fuentes apuntan a que unidades norcoreanas habrían sido desplegadas para neutralizar a estas fuerzas de la OTAN durante la incursión de Kursk. «Los corrieron a gorrazos», se afirma en los análisis. Mientras, la caída del Donbás parece cuestión de tiempo, lo que explicaría por qué Kiev y sus aliados intensifican los ataques con drones contra Moscú y Sebastopol. La hipótesis es que, si la OTAN hubiera intervenido abiertamente desde el principio, la guerra habría durado «menos de dos telediarios» y Crimea estaría de vuelta en manos ucranianas.
Pero hay quien relativiza: en todas las guerras hay voluntarios de otros países. Hubo norcoreanos en Ucrania, y ahora se ve a estadounidenses. El problema, añaden, es rasgarse las vestiduras cuando es un fenómeno histórico. Lo que sí queda claro es que el vídeo ha abierto una brecha informativa que los canales oficiales difícilmente podrán cerrar.
El dato que descoloca: entre el ruido de las metralletas, hay quien ha distinguido el sonido de un lanzagranadas español. En un conflicto donde cada arma cuenta, la presencia de tecnología nacional sobre el terreno es un recordatorio incómodo de que esta guerra también se libra con industria europea.