León XIV, el Papa invisible que no logra salir del anonimato
Pregunte por el nuevo Papa de Roma y la respuesta, salvo excepciones, será un encogimiento de hombros. Hace meses que Jorge Mario Bergoglio fue sucedido por León XIV, pero el nombre apenas ha calado en la opinión pública. Ni siquiera los más interesados en la actualidad vaticana recuerdan sin ayuda su nombre de pila —Robert— o que ostenta la doble nacionalidad peruana y estadounidense. Es la primera vez en décadas que un Pontífice pasa tan desapercibido.
El silencio mediático de un Papa ortodoxo
Frente al hiperliderazgo mediático de Francisco —omnipresente en entrevistas, gestos y encíclicas—, León XIV ha optado por un perfil bajo casi monacal. Sus apariciones públicas son contadas y sus declaraciones, medidas. Quienes le siguen lo definen como ortodoxo en doctrina, alejado de la agenda woke que caracterizó a su antecesor. Pero esa discreción tiene un coste: según el observador medio, el Papa es un desconocido. "Ratzinger y Francisco estaban muchísimo más en la televisión", se apunta.,
El problema financiero de fondo
La invisibilidad del nuevo Pontífice no es solo un asunto de imagen. La Iglesia arrastra escándalos financieros que han obligado a recurrir a la banca tradicional —el nombre de Rothschild aparece en las conversaciones— y que han minado su credibilidad. Con una institución que no logra frenar la sangría de fieles en Europa, la pregunta es si un Papa discreto puede revertir la tendencia o si, por el contrario, su bajo perfil acelera la irrelevancia.
Un dato que descoloca
Pese a que el Papado es una de las instituciones más longevas del mundo, buena parte de la sociedad española no sabe ni el nombre del actual Pontífice. Un sondeo improvisado en internet lo confirma: las respuestas van desde "león 1.4" hasta "Manolo Carolo Trabolo". Es la primera vez que tantos confiesan, sin rubor, que "ni puta idea". La pregunta ya no es si León XIV será un Papa relevante, sino si la propia institución lo sigue siendo.