Soltero y sin rumbo: el inquietante plan económico para no pensar
¿Qué se hace cuando la vida que te vendieron —pareja, hipoteca, hijos— no llega y ni siquiera la echas de menos? La respuesta que circula en ciertos análisis económicos es tan simple como inquietante: invierte en ti, gana 3.000 o 4.000 euros al mes y hazte un cuerpo de gimnasio. El resto, dicen, vendrá solo. Una fórmula perfecta para convertir el vacío existencial en un plan de ingresos.
El dinero como sustituto de los objetivos
El consejo no es nuevo: centrarse en la carrera profesional, en las aficiones y en la forma física como vía para resolver también el plano afectivo. La lógica tiene su miga —quién hace deporte y gana lo suficiente da menos pereza—, pero conviene no confundir renta con propósito. Hay quien responde a esta crisis con un pragmatismo brutal: si no hay familia, que haya músculo y cuenta corriente. Otros lo llevan con más calma: se puede disfrutar de la vida sin marcarse grandes metas, y el ocio bien gestionado también es una estrategia.
El margen de un adulto sin cargas
Conviene no perder la perspectiva. Un adulto sin pareja ni hijos tiene unos costes fijos muy distintos a los de una familia tipo, y eso supone un colchón que se puede destinar a lo que de verdad llena. La recomendación de ganar entre 3.000 y 4.000 euros al mes no es una cifra mágica, pero el mercado laboral manda. Si el objetivo es solo llenar las horas, siempre quedará la opción de bajar la exigencia y vivir un día cada vez.
Y al final queda la pregunta que nadie se atreve a responder del todo: si con tres o cuatro mil euros al mes y un cuerpo definido no llega el resto, ¿qué demonios hace falta?