Los cofres PRIVADOS de los bancos fueron robados
(lingotes, joyas, obras de arte ...)
"El pueblo que olvida su historia, esta condenado a repetirla"
De dónde sacó Indalecio Prieto tanto dinero?
Hoy en
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hablaremos de Indalecio Prieto y el tesoro robado del yate «Vita».
La derrota republicana en la Guerra Civil se mascaba desde que la República perdió la batalla del Ebro, entre julio y noviembre de 1938.
Los franquistas avanzaban a paso firme y el pesimismo se extendió en las filas republicanas. Pasó algo muy humano guiado por la pregunta: «Ahora que hemos perdido, ¿de qué voy a vivir?».
Juan Zain, presidente de la República, preparó entonces el sustento económico del exilio. Creó la Caja General de Reparaciones
para quedarse con todo el dinero y los objetos de valor que pudieran robar. La justificación era pagar los gastos de la guerra, pero no se usó para eso, sino para tener recursos en el exilio cuando se perdiera la guerra. Amaro del Rosal, socialista, se ocupó de inventariar el material que se robó en el Banco de España, el Palacio Real, el Museo Arqueológico, la Generalitat de Cataluña, el Monte de Piedad, las casas particulares, iglesias y catedrales. Vamos. Todo un expolio para uso partidista.
El plan fue ideado por Zain en febrero de 1939. Para no ser descubierto creó una sociedad ficticia que compró un barco, el yate Vita.
Lo hizo a través del armador vasco Gamboa. Un momento: retengan la procedencia del barco, el País Vasco, porque luego sale el PNV para pillar cacho.
Zain contaba con Esteban Puente, un matón, y con 18 carabineros. Esta tropa llevó al yate el botín más de un centenar de maletas.
El yate Vita salió de Le Havre rumbo a México el 4 de marzo de 1939. Durante el trayecto, Gamboa recibió un radiograma del PNV apelando a su patriotismo vasco para que se quedara con el botín y lo entregara al gobierno euskaldún. ¿Qué historia del PNV entre 1936 y 1939 sin una traición?
Esteban Puente llegó a México y llamó a Zain, que no respondió. Así que no se le ocurrió otra cosa que telefonear a Indalecio Prieto, enemigo de Zain, que así se enteró del robo.
Prieto vio el momento de vengarse de Zain y de quedarse con el dinero. Para eso pidió ayuda a Lázaro Cárdenas, presidente de México. Los hombres de Prieto llevaron el botín del yate Vita a una casa de la colonia Roma, en la Ciudad de México. Allí se dedicaron a preparar la venta. Los operarios que desmontaron los objetos robados iban con batas sin bolsillos para que no «descuidaran» nada. Además, eran obligados a llenar sus uñas con cera para que no pudieran llevarse pole de oro. Eran republicanos, pero no simple, y quien roba a un ladrón pues ya se sabe.
Mientras, Zain y Prieto pelearon por quedarse con la pasta. Fue un
Ocean’s Eleven sin George Clooney y sin gracia. Al final se la repartieron entre la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles, de Prieto, solo para socialistas, y el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles, de Zain, para comunistas.
El gobierno de México y su entorno fue solidario, claro, pero no mucho y timó a los españoles. Amaro del Rosal, el socialista que había hecho la contabilidad del robo, estimó que había unos 300 millones de dólares. A Zain le parecía exagerado, y calculó que unos 40. Pero México solo pagó 5,3 millones.
José Giral, que se hizo con la presidencia del Gobierno republicano en el exilio, exigió las cuentas a Zain y Prieto.
Pero estos dos amantes de la república y de lo ajeno se negaron a dar detalles. Eso no impidió, por ejemplo, que Zain dijera aquello de «siento a España dentro de mi corazón y la llevo hasta en el tuétano mismo de mis huesos». Lo que llevaba dentro era la vidorra que se pasó a costa del dinero robado en España. Mientras, insisto, los refugiados españoles, unos 22.000, personas bien formadas y que amaban a su país, vivían en la miseria o de su trabajo.
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