Coger un reloj olvidado en un aeropuerto tailandés puede salir caro
El 3 de julio, Loukas Rainger, un neozelandés de 18 años, fue detenido en el aeropuerto de Surat Thani (Tailandia) por recoger un reloj de mujer de la bandeja de seguridad. Su madre alega que fue un error inocente. El joven enfrenta cargos por hurto en un país donde la legislación no perdona estas confusiones.
La diferencia entre un error y un delito en Tailandia
Mientras que en España una disculpa bastaría, en Tailandia la denuncia de la propietaria desencadena un proceso penal que puede derivar en penas de prisión de varios años. La normativa tailandesa no distingue entre hurto intencionado y por error: si coges algo que no es tuyo, asumes las consecuencias.
La corrupción es otro factor. Según fuentes del debate, la justicia tailandesa es permeable al dinero: con fondos suficientes se puede "comprar" un juicio favorable o una reducción de condena. El trato varía según la nacionalidad: los ciudadanos estadounidenses pagan fianzas hasta cuatro veces mayores que los europeos.
Comparaciones con otros países
Algunos viajeros señalan que en aeropuertos de Colombia o Australia también hay riesgo de ser víctima de montajes, pero en Tailandia la consecuencia es desproporcionada. El caso de Loukas no es aislado: en 2010, la española Nieves García Alcaraz fue condenada a cadena perpetua por tráfico de metanfetamina, indultada por el rey Juan Carlos. Sin dinero o contactos, la salida es casi imposible.
La moraleja es clara: si encuentras algo de valor en Tailandia, no lo toques. La línea entre un descuido y una condena es demasiado fina, y el sistema no es indulgente con los turistas.