Si Dios lo creó todo, Satanás también es parte del plan
Si Dios es el creador de todo cuanto existe, el diablo es, por definición, un empleado. La lógica es tozuda: un plan divino que lo abarca todo convierte la rebelión de Lucifer en un guion escrito por el propio Dios. La teología lleva veinte siglos retorciéndose para darle salida, y cada intento abre una brecha nueva.
La paradoja del libre albedrío
El nudo está en la libertad. Si los ángeles recibieron los mismos dones que la creación humana, Lucifer pudo encararse a las reglas de su padre. Pero hay quien va más allá: si el Apocalipsis está escrito y su desarrollo es conocido de antemano, no hay decisión que valga. El destino funciona como un videojuego; quien lo programa ya sabe cómo termina la partida.
La posición contraria sostiene que Satanás no es una idea creada por Dios: la naturaleza dual del mundo físico es intrínseca a sí misma. La oscuridad existe porque tiene que existir, del mismo modo que no se puede romper una docena de huevos sin que alguno pierda la tortilla. Dios no ayuda a los pobres ni evita guerras, sencillamente porque no es un superhéroe dentro de su creación.
El diablo como mal necesario
La duda resucita el dualismo: sin oscuridad, ¿cómo reconoceríamos la luz? El bien y el mal serían dos caras de la misma dualidad, como el 1 y el 0, como falso y verdadero. Algunos van más lejos y recuperan la herejía cátara, que consideraba toda la materia creación del diablo y veía el mundo como un infierno. Si eso encaja con un Dios creador, la explicación exige retorcer bastante el catecismo.
La cultura popular lo ha explorado con más libertad que los teólogos. La serie «30 monedas» plantea un grupo dentro del Vaticano que ayuda a Satanás por formar parte del plan divino. La película «Brimstone and Treacle» muestra a un demonio presentándose como providencial ayuda en una familia cristiana para rematar su destrucción. No es casual que estas ficciones conecten con el público: convierten el mal abstracto en un personaje con agenda.
El plan ya está trazado
Leo Zagami, exmiembro autoproclamado de círculos masónicos, lo resume en un vídeo: todos somos emanaciones de Dios y elegimos servir a la luz o a la oscuridad, pero el plan ya lo ha trazado Dios. La frase desactiva el libre albedrío por completo. Si el mal está coordinado y tiene más poder que el bien, como se observa en la política española según algunos análisis, no sería una derrota: sería parte del guion.
La pregunta teológica sigue abierta, y por ahí se cuela toda la conspiración. Si Satanás forma parte del plan, la gran tribulación no es un castigo sino un trámite. Si no forma parte, el todopoderoso ha perdido el control. Ninguna de las dos respuestas tranquiliza. Y mientras tanto, el misterio seguirá alimentando apocalipsis, series y vídeos de youtube como los que convirtieron esta reflexión en material para horas de insomnio.