+PRV Si hay GUERRA contra MARRUECOS y os llaman a filas, ¿vais o no?

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Guerra contra el sarraceno y os llaman a filas, ¿qué hacéis?

  • Voy aunque ni me llamen: Deus Vult

    Votos: 21 16,4%
  • Voy y mato a todo sarraceno que vea

    Votos: 22 17,2%
  • Me largo a otro país

    Votos: 46 35,9%
  • Organización en guerrillas locales de limpieza étnica

    Votos: 27 21,1%
  • Me uno a los ganadores: Allahu Akbar

    Votos: 12 9,4%

  • Total de votantes
    128
Soldados en formación durante un ejercicio militar, ilustración de la movilización en una hipotética guerra con Marruecos

El pacto se rompe: la España que no iría a filas por Ceuta y Melilla​

Hay un hombre que hace medio siglo hacía guardia en Melilla. Recuerda que entonces la frontera se mantenía bajo control y que él, cuando le tocó, cumplió. Hoy dice lo que repiten no pocos de su quinta: que no piensa moverse y que lo arregle quien lo rompió. Esa frase —«que vayan los que lo han jodido»— se ha convertido en el estribillo de una conversación que reaparece cada vez que se pronuncia la palabra Marruecos.

La pregunta que lo dispara todo es concreta: si mañana hubiera un conflicto abierto con Marruecos por Ceuta, Melilla o incluso Canarias, ¿quién estaría dispuesto a combatir? Las respuestas dibujan un país partido, con más deserción verbal que épica y una desconfianza hacia sus instituciones que atraviesa todas las edades.

Los que ya no pueden son los que más hablan de ir​

El primer dato que descoloca es la edad. Varios se escudan en los años: quien tiene 58 lo duda, y quien ronda los 70 da por hecho que no van a ir a buscarle. Pero su propia conversación se encarga de desmentirlo. La lógica que manejan es que, si hay conflicto, hasta los mayores tendrían tarea: con 70 años y las piernas enteras, sostiene uno, te dan una escoba y un recogedor y te ponen a limpiar cien metros de acera.

Entre medias asoma la memoria de la mili. Un veterano recuerda que en la instrucción, en el cuartel de Barbastro, montó el fusil y descargó el cargador entero; a los tres meses justos le licenciaron. Otro admite que, de darle un arma hoy, el primer tiro se lo pegaría él. Haber pasado por el ejército no genera ganas de repetir: genera distancia.

La tesis de la guerra de dentro​

La corriente más repetida no habla de Marruecos. Habla de casa. Hay quien sostiene que el primer frente está dentro y que una contienda exterior se convertiría en ajuste de cuentas interno antes que en defensa de fronteras. El argumento se formula de mil maneras —purgas, revoluciones, escarmientos— pero comparte un diagnóstico: la fractura política pesa más que cualquier amenaza extranjera. Una variante más suave la condensa otro: se alistaría solo si los primeros en caer fueran los que gobiernan.

En esa mezcla entra el desdén hacia la clase política, al que se suma la sensación —repetida sin rubor— de que este país trata a una parte de sus ciudadanos como súbditos, no como iguales. Otra línea de opinión, abiertamente ajena a la épica, sostiene que la carga debería recaer en otros colectivos. La defensa nacional, para una parte de esa conversación, hace tiempo que dejó de ser un deber compartido.

La movilización no es opcional​

Frente a la deserción verbal, otra corriente avisa de que el escenario no se elige. Se citan las imágenes de reclutadores en otros conflictos europeos, la idea de que «cuando bajes a comprar el pan te suben a una furgoneta», y el detalle que nadie quiere mirar: en un conflicto abierto, fronteras y aduanas se cerrarían a los hombres de 17 a 60 años, que pasarían a ser movilizables. También a residentes extranjeros, encuadrados como voluntarios en unidades como Regulares o el Tercio. La confianza en quedarse al margen, sostienen, es la primera víctima de una guerra.

Ni Putin ni el Rif: el enemigo que no se aclara​

A la desconfianza se suma el desconcierto. Durante meses, el relato oficial decía que había que defender Ucrania frente a Rusia; ahora el enemigo sería Marruecos. «¿Pero el enemigo no era Putin?», pregunta alguien. En esa confusión, y en el malestar que arrastra el debate migratorio, se mezclan argumentos de seguridad, identidad y hartazgo institucional que poco tienen que ver con la defensa nacional y mucho con la política interior. Y planea una sospecha: la de que la guerra ni siquiera haga falta porque, se argumenta, no se necesita un conflicto armado para torcerle el brazo a un país.

Queda un detalle que ordena todo lo anterior. Una escala de recompensas fija la Medalla Militar Individual a partir de 100 enemigos abatidos y la Laureada de San Fernando a los 500. Nadie en edad de servir la menciona. Los que la citan, medio en broma, son los mismos que ya no van a ir a ninguna parte.
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
No iría a filas por este país45%
Primero ajustar cuentas internas25%
La movilización es inevitable20%
Solo si caen antes los políticos10%
📌 DATOS
En caso de conflicto, la franja movilizable se fija en hombres de 17 a 60 años
La Medalla Militar Individual se concedería a partir de 100 enemigos abatidos
La Laureada de San Fernando, a partir de 500
Un veterano recuerda haber hecho la mili en Melilla hace 50 años
Otro evoca su instrucción hace 36 años
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Habría servicio militar obligatorio en España en una guerra con Marruecos?
Hoy no existe servicio militar obligatorio en España, pero los escenarios que se manejan en los debates sobre defensa advierten de que un conflicto abierto cambiaría las reglas. En ese supuesto, fronteras y aduanas se cerrarían a los hombres en edad militar y se les consideraría movilizables, nacionales o no. Quienes sostienen esta tesis insisten en que la creencia de poder quedarse al margen es la primera que cae cuando empieza una guerra.
¿Qué edad se considera movilizable en caso de guerra?
La franja que se repite en los escenarios de movilización es la de los hombres de 17 a 60 años residentes en España, incluidos extranjeros que podrían encuadrarse como voluntarios en unidades como Regulares o el Tercio. Por debajo y por encima de ese tramo, la movilización se plantea de forma más limitada y con funciones de retaguardia.
¿Por qué mucha gente dice que no iría a filas?
La desconfianza hacia las instituciones y la sensación de que la defensa del país dejó de ser un deber compartido son las razones más repetidas. A ellas se suma la idea de que el primer frente está dentro de casa, en la propia fractura política, y el hartazgo tras años de relato cambiante sobre quién es el enemigo. Muchos lo resumen en una frase: que vayan los que lo rompieron.
¿Qué pasaría con los extranjeros residentes en España en caso de guerra?
Según los escenarios que circulan, en un conflicto abierto se cerrarían fronteras y aduanas y se contemplaría su encuadramiento como voluntarios en unidades como los Regulares o el Tercio. No serían, por tanto, ajenos al llamamiento pese a no tener la nacionalidad española.
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
La escala completa de recompensas militares —de la Medalla Militar Individual a la Laureada de San Fernando— y el umbral de bajas que fija cada una
El argumento de quienes sostienen que la movilización no es opcional, con el detalle de la franja de 17 a 60 años y el papel de los residentes extranjeros
Las anécdotas de quienes ya pasaron por el ejército y el motivo por el que no repetirían
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