California beberá agua reciclada de orina: la nueva frontera de la sequía
La sequía que asola California ha llevado a las autoridades a plantearse lo impensable: convertir aguas residuales, incluida la orina, en agua potable. El estado ha destinado unos 1.000 millones de dólares a nuevas infraestructuras de reciclaje, una vía que, según el artículo original de Slate, resulta más económica y sostenible que la desalinización. Mientras tanto, en Israel la planta de Hadera, la mayor de ósmosis inversa del mundo, lleva desde 2010 demostrando que la tecnología funciona. La pregunta no es si se hará, sino cuándo.
El reciclaje de aguas grises no es una ocurrencia de la Agenda 2030, sino una respuesta a datos objetivos. Algunas regiones de California encadenan ya tres o cuatro años de sequía, y un responsable local advertía de que el próximo año será decisivo si no llueve. Ante ese escenario, beber agua tratada del váter parece menos descabellado que depender de plantas desalinizadoras carísimas. Y no solo es una cuestión de emergencia: Bill Gates tiene inversiones en empresas del sector, así que la reconversión del agua también es un negocio.
El escepticismo, sin embargo, sigue ahí. Hay quien lo ve como un guion de Matrix, pero la realidad hídrica no entiende de estética. Si las lluvias no llegan, la decisión será más temprano que tarde.