Franco plantó el bosque que hoy arde: la deuda forestal de la dictadura
El régimen franquista sembró millones de pinos y eucaliptos en toda España. La intención era fijar suelos y generar materia prima para la industria maderera. El problema es que eligió especies pirófitas, de crecimiento rápido y altamente inflamables, y las plantó en monocultivos extensivos. Medio siglo después, ese legado forestal se ha convertido en un polvorín.
Pinos y eucaliptos: el combustible perfecto
Durante las décadas de 1940 a 1970, el Patrimonio Forestal del Estado, primero, e Icona después, ejecutaron una repoblación masiva. Se priorizó el pino resinero y el eucalipto por su rentabilidad a corto plazo. "La idea era buena, pero se implementó muy mal", resumen los críticos. En Galicia, la invasión de eucaliptos transformó el paisaje y dejó suelos empobrecidos. El resto de la península se llenó de pinares que ahora arden con facilidad.
El plan de sustitución que nunca llegó
Lo que pocos recuerdan es que el propio plan original contemplaba una segunda fase: sustituir progresivamente los pinos por especies nobles como encinas y alcornoques. Pero en los años 80, con la desaparición de Icona y el traspaso de competencias a las autonomías, ese plan se evaporó. Las comunidades autónomas no mantuvieron la gestión ni la inversión necesaria. El resultado: bosques que envejecen sin el relevo previsto, acumulando biomasa y aumentando el riesgo de incendios.
La pregunta incómoda es si ahora, con la normativa ecológica que dificulta talar incluso lo plantado por el propietario, el problema no ha hecho más que agravarse. Algunos apuntan que nunca hubo tantos incendios como desde que se introdujo la "gestión ecológica" de los montes. Otros recuerdan que, en la guerra civil, con bombardeos y hogueras, no ardía ni la mitad que hoy.
La realidad es que el país arrastra una deuda forestal de 70 años. Hasta que se recupere un plan nacional de ordenación y sustitución de especies, el fuego seguirá encontrando su alimento más abundante en los árboles que plantó Franco.