La estupidez de la derecha en Gaza regala el relato a Sánchez
El informe de la ONU que califica de genocidio la ofensiva israelí en Gaza ha sido el punto de inflexión. Mientras la izquierda y el Gobierno de Sánchez se posicionan claramente contra la masacre, PP y Vox optan por un perfil bajo o una defensa tibia de Israel. El resultado: la derecha pierde la batalla del relato en un tema que, según los análisis, acabará erosionando su base electoral.
La derecha, atrapada entre el lobby y los valores
La postura de PP y Vox en el conflicto palestino-israelí ha sido calificada de "estupidez" por varios analistas. Mientras la comunidad internacional, incluida la ONU, documenta un genocidio, la derecha española se muestra ambigua o directamente favorable a Israel. Esto choca con los valores cristianos tradicionales de una parte de su electorado, que ve cómo se defiende a un gobierno que bombardea iglesias y mata civiles. La contradicción es evidente: la derecha católica no puede apoyar un genocidio, por mucho que el lobby israelí presione.
Además, se señala que Israel ha interferido en Cataluña y Marruecos, dos temas sensibles para la derecha española. Sin embargo, PP y Vox han preferido no condenar las acciones de Netanyahu, perdiendo así la oportunidad de marcar perfil propio y desmarcarse del Gobierno.
Sánchez, el gran beneficiado
El presidente Pedro Sánchez ha aprovechado el envite. Reconocer al Estado palestino y condenar la masacre le ha permitido recuperar la iniciativa política y dividir a la oposición. Mientras la izquierda se une en torno a la causa palestina, la derecha se fractura: una parte de sus votantes no entiende por qué no se condena a Israel. El cálculo es claro: la izquierda gana el relato porque la derecha no sabe gestionar un conflicto de valores. Como apuntan algunos análisis, "la derecha solo hubiera necesitado condenar la masacre", pero no lo hizo.
Consecuencias electorales
Aunque muchos sostienen que "a la gente Palestina le importa una mierda", los datos apuntan a que la imagen de la derecha sale dañada. La movilización de votantes indecisos o de derecha católica que se sienten traicionados puede decantar elecciones. Si el PP y Vox no rectifican, Sánchez tendrá vía libre para capitalizar el descontento. La pregunta es: ¿la derecha aprenderá la lección o seguirá tropezando con la misma piedra?
La paradoja final: cuando la derecha tenía al Gobierno contra las cuerdas, un error de bulto en política exterior le ha devuelto el aliento. La historia es cíclica.
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