Un hombre pierde 600.000 euros en una estafa romántica con criptomonedas
Un señor de edad avanzada ha sido víctima de una estafa romántica que le ha costado 600.000 euros, según ha trascendido en redes sociales. El modus operandi combina el clásico engaño sentimental con una plataforma de inversión en criptomonedas falsa, una mezcla letal que ha dejado a la víctima sin ahorros y con la herencia familiar esfumada.
Así funcionaba la estafa: amor y codicia en una sola trampa
La estafa comenzó con un mensaje de una supuesta mujer asiática —«su chinita», en el argot del hilo— que inició una relación virtual. Tras ganarse la confianza, la víctima fue introducida en una plataforma de criptomonedas «secreta» que prometía altos rendimientos. Según los testimonios, los estafadores manipulaban los números en pantalla para hacer creer que la inversión crecía, lo que incentivaba a meter más dinero. Cuando la víctima quiso retirar fondos, le pidieron más dinero para «recuperar» lo invertido, un clásico de las estafas de recuperación.
El hijo de la víctima fue quien descubrió el engaño y denunció. De no haber sido por él, la sangría habría continuado. Los 600.000 euros incluían no solo los ahorros del hombre, sino también la herencia de sus padres, lo que ha dejado al hijo sin expectativas de heredar y, según se comenta, con la posible carga de pagar una residencia de ancianos.
El perfil de la víctima: ¿cómo pudo acumular tanto dinero?
Una de las preguntas que surgen es cómo una persona susceptible de caer en una estafa tan burda pudo haber ahorrado 600.000 euros. Las respuestas apuntan a que el dinero era heredado, fruto del ahorro de generaciones anteriores. No es un dato menor: detrás de muchas de estas estafas hay patrimonios conseguidos con esfuerzo de décadas que se desvanecen en meses. El perfil de la víctima suele ser un hombre mayor, solo y con cierto patrimonio, lo que lo convierte en blanco perfecto.
El negocio criminal detrás de las «chinitas»
Lejos de ser una estafa artesanal, estas redes operan desde países del sudeste asiático, principalmente Camboya y Myanmar, donde mantienen a personas esclavizadas trabajando 20 horas al día. Utilizan fotos de mujeres reales —a menudo secuestradas— para las videollamadas y mensajes. La escala es industrial: un influencer ghanés fue extraditado a Estados Unidos en julio de 2026 por una red que defraudó más de 8 millones de dólares (6,9 millones de euros) a ancianos estadounidenses.
El caso de Jesús: 300.000 euros perdidos con el mismo patrón
No es un caso aislado. Otro hombre, Jesús, perdió 300.000 euros, su casa y la herencia de sus padres en una estafa similar con una mujer llamada Laura, según una noticia citada en el debate. La supuesta estafadora, descrita como «guapísima», también usaba conversaciones diarias y promesas de futuro juntos para engatusar a su víctima. La coincidencia de patrones sugiere que las mismas organizaciones están operando en España.
¿Cuántas víctimas más hay sin contar? La estadística es fría: si se lanzan 20.000 anzuelos, caerán unos 200, y entre ellos siempre hay alguno con más de 100.000 euros. La combinación de soledad, necesidad afectiva y la promesa de rentabilidad es un cóctel que sigue funcionando.