Sellar grietas de un depósito de agua: por qué se hace desde dentro
¿Se puede tapar una grieta de un depósito de agua potable desde el exterior sin vaciarlo? La respuesta corta, según los participantes del hilo, es no, y no por falta de productos en el mercado. El caso es un depósito viejo de
cemento, ladrillo y grava, con filtraciones a media altura y
más de 1.000 litros de agua de manantial que se bebe a diario. La idea era vaciar solo hasta la grieta, aplicar una pasta desde fuera y aguantar un par de años. Coinciden en el argumento: con el depósito lleno,
la presión empuja el agua hacia fuera y cualquier parche exterior trabaja a contrapelo.
¿Por qué falla el sellado desde el exterior?
Porque el agua siempre busca la salida. Un mortero aplicado por fuera queda sometido a la presión del volumen retenido, mientras que el sellado interior —donde el material empuja contra la pared— resiste mucho mejor. La recomendación que se repite en el hilo: vaciar hasta la grieta,
rascar la zona con cepillo metálico para quitar musgos y restos, y aplicar un
mortero impermeabilizante de los que se usan en depósitos, en varias capas. Para grietas puntuales se mencionan cementos de fraguado rápido que permitirían rellenar y volver a llenar el depósito en unos
15 minutos.
Cintas, pastas rápidas y una receta peligrosa
Circulan también atajos: cintas adhesivas que se pegan bajo el agua, masillas de poliuretano y productos de sellado instantáneo. Los propios mensajes los sitúan para fugas sin mucha presión y superficies plásticas, no para un depósito de obra con carga de agua encima. Y luego está la ocurrencia que aparece en el hilo de untar chocolate en la grieta y rematar con
ácido sulfúrico de desatascador: una barbaridad. Manipular ese ácido junto a un depósito de agua destinada al consumo no es un truco de
MacGyver, es un riesgo sanitario.
El veredicto del hilo, con todo, es el esperado: vaciar, rascar y sellar desde dentro. Ningún participante propone un producto que garantice el sellado desde fuera.